Crítica Dos Padres Por Desigual: ¡Ya la hemos visto!

Crítica Dos Padres Por Desigual: ¡Ya la hemos visto!

El viernes 1 de diciembre se estrena en las carteleras españolas el largometraje Dos Padres Por Desigual, la secuela de la exitosa comedia familiar.

Sean Anders (Cómo Acabar Sin Tu Jefe 2) es el director de Dos Padres Por Desigual, el encargado de volver a dirigir y escribir junto a John Morris la continuación con esta alocada comedia, que prosigue con la historia protagonizada por Will Ferrell (Zoolander No. 2) y Mark Wahlberg (Transformers: El Último Caballero). 

También destacan en el reparto Linda Cardellini (Vengadores: La Era de Ultrón), Mel Gibson (Los Mercenarios 3), John Lithgow (El Contable), Scarlett Estevez (Lucifer), Owen Vaccaro (Juerga de Mamis), Susan Garibotto (Negocios Con Resaca), Alessandra Ambrósio (Casino Royale) y John Cena (Y De Repente Tú), entre otros.

Dusty (Mark Wahlberg) y Brad (Will Ferrell) ahora son amigos y se han unido para ofrecerle a sus hijos la Navidad perfecta. Pero su amistad se pondrá a prueba cuando el estricto padre de Dusty (Mel Gibson) y el cariñoso y tierno padre de Brad (John Lithgow) aparezcan para celebrar juntos la Navidad e intentar inculcar sus diferentes e irreconciliables estilos de educación a sus nietos.

Vuelven Wahlberg y Ferrell, recuperan sus personajes y demuestran la buena química que existe entre ellos. Una vis cómica de la que debería alardear más Mark Wahlberg, pero al igual que sucediese en Ted 2, decae en la secuela. Y hasta aquí todas las grandes virtudes que puede ofrecer Dos Padres Por Desigual.

Esto es debido a que esta secuela mantiene la línea de la primera entrega, pero resulta si cabe más convencional, repetitiva y llena de clichés que la primera cinta. Una sucesión de sucesos poco graciosos, gags manidos y el clásico cuento de navidad de unidad y perdón.

Lejos de arriesgar, Sean Anders se limita a ver qué nos puede ofrecer la aparición de los padres de los protagonistas, aunque lo que muestren no sea ni tan novedoso ni tan divertido como cabría de esperar. El personaje de Mel Gibson es un retrógrado, misógino y homófobo que recomienda a su nieta dedicarse a cocina, porque la caza es para hombres. Mientras que el papel del personaje de John Lithgow se limita a ser inaguantable, pegajoso y charlatán. 

Pero más deleznable resulta que la importancia de la trama de las mujeres en esta cinta se limite a mirar con asombro las barrabasadas que cometen los hombres, lo que explica el motivo de que ni siquiera se dignasen a mostrarlas en el cartel de la película, centrado en cuatro actores que han tenido tiempos y comedias mejores.

En resumen, Dos Padres Por Desigual es una comedia 'fast food', es decir, muy fácil de digerir y aún más fácil de olvidar. Una cinta facilona, entretenida en su mayor parte y con algún momento simpático, pero que dentro de unas semanas olvidarás haber visto.

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