Crítica Fast & Furious 8: ¡Ya la hemos visto!

Crítica Fast & Furious 8: ¡Ya la hemos visto!

Este miércoles 12 de abril se estrena en las carteleras españolas el largometraje Fast & Furious 8, una de las películas más esperadas del año, séptima secuela de aquel título pequeño centrado en el tunning que llegó a España bajo el nombre de A Todo Gas en el año 2001.

F. Gary Gray (Straight Outta Compton) es el encargado de llevar a las salas de cine la nueva entrega de la saga a Todo Gas, después de que James Wan se encargase de dirigir Fast & Furious 7, y ahora esté ocupado con la producción de Aquaman. A pesar de la triste ausencia de Paul Walker, esta nueva secuela cuenta con un reparto espectacular, encabezado por Vin Diesel (xXx: Reactivado), Dwayne "The Rock" Johnson (San Andrés), Jason Statham (Espías), Charlize Theron (Mad Max: Furia en la Carretera), Michelle Rodriguez (Machete Kills), Tyrese Gibson (Transformers: El Lado Oscuro de la Luna ), Ludacris (Sin Compromiso), Helen Mirren (Trumbo: La Lista Negra de Hollywood), Scott Eastwood (Escuadrón Suicida), Kurt Russell (Los Odiosos Ocho), Kristofer Hivju (Juego de Tronos), Nathalie Emmanuel (El Corredor del Laberinto: Las Pruebas), Don Omar (Fast & Furious 5), Tego Calderon (Fast & Furious: Aún Más Rápido), Elsa Pataky (Fast & Furious 6) y Luke Evans (La Bella y la Bestia).

Ahora que Dom y Letty están de luna de miel, Brian y Mia se han retirado del juego, y el resto del equipo ya no tiene que seguir huyendo de la justicia, la familia por fin puede dejar los constantes viajes de misión en misión y empezar a disfrutar de una vida normal. Pero cuando una misteriosa mujer conocida como Cipher (Charlize Theron) seduce a Dom para arrastrarlo al mundo del crimen del que parece no poder escapar, deberá traicionar a aquellos que más le importan. Así las cosas, el equipo tendrá que afrontar desafíos que pondrán a todos a prueba hasta límites desconocidos, para recuperar a Dominic Toretto.



Nos encontramos ya en la octava entrega de esta saga, la primera sin Paul Walker (sin contar el spin-off Tokyo Race), y con ganas de seguir amasando millones en taquilla. Para ello cuenta con un reparto cada vez más espectacular, donde las nuevas incorporaciones saben sumarse al juego y los veteranos conocen su rol a la perfección dentro de la saga. Así pues, esta nueva entrega sigue la estela de su predecesora, haciendo del exceso su sello, aunque sin un nivel tan alto de autoparodia, que tan bien le sentó a la séptima entrega.

Sin embargo, lo que falla de Fast & Furious 8 es precisamente los momentos en los que intenta ponerse seria, cuando se aleja de las secuencias de acción y de la espectacularidad de la que vive la franquicia desde que el plantel principal volvió a la carrera en la cuarta parte. En esas escenas, principalmente las de Charlize Theron, en la que intentan remarcar la maldad de la villana de la cinta y los motivos de la traición de Toretto, es cuando el castillo de naipes se tambalea y ensombrece una trama que por lo demás no deja de ser tan simple y predecible como en el resto de la franquicia. 

Esto último no siempre es malo, puesto que la simpleza de la trama fue uno de los puntos fuertes de la anterior entrega, donde fue consciente de su propia función de blockbuster y nos regaló una cinta de acción sencilla y sumamente entretenida. Una herencia que recoge The Fate of the Furious (título original en inglés y toda una declaración de intenciones), y que sabe exprimir en el resto del metraje, de forma divertida y espectacular.

En particular, lo mejor de esta nueva secuela son Jason Statham y Dwayne Johnson, tanto por separado como cuando se juntan. El primero, por darle frescura y desenfado a la saga, aportar su carisma y su buen hacer en las escenas de lucha. El segundo, por demostrar sus dotes de luchador y máximo exponente del cine de acción en la actualidad, siendo un actor sin aires de grandeza, que sabe ceñirse al cine que mejor se le da, y lo hace a la perfección. Pero cuando están juntos, Statham y The Rock nos regalan las mejores escenas de la película, con momentos divertidos y espectaculares, con una química entre ellos que más quisieran muchas parejas juntadas por Hollywood para protagonizar comedias románticas.

Así las cosas, la saga Fast & Furious demuestra seguir muy en forma, reivindicado que todavía le queda mucho óxido nitroso por consumir; y que, aunque esta entrega esté un peldaño por debajo de la séptima y varios por debajo de la quinta (la mejor de la saga), su propuesta y escenas de acción nos seguirán regalando momentos adrenalíticos y espectaculares en las dos próximas entregas ya confirmadas, conectando de manera plausible con la sexta y la séptima película. Eso sí, la incorporación de Scott Eastwood como una suerte de sustituto del rol de Paul Walker en la saga deja mucho que desear, debido a que al hijo de Harry el Sucio le falta aún mucho carisma y tablas para alcanzar el legado dejado por Walker.

En resumen, aunque Fast & Furious 8 no sea la mejor entrega de la franquicia, acumula suficientes puntos a su favor para ser tan divertida y entretenida como en anteriores películas, donde los cabezas de cartel (Diesel, Johnson y Statham) demuestran que han nacido para estar en esta saga, que contra todo pronóstico, sigue muy viva y deseando pisar el acelerador.

Publicaciones relacionadas

Cerrar