Crítica Han Solo: Una Historia de Star Wars: ¡Ya la hemos visto!

El viernes 25 de mayo se estrena en las carteleras españolas el largometraje Han Solo: Una Historia de Star Wars, la entrega anual de la saga galáctica creada por George Lucas, y adquirida por Disney, que se une a las cintas anteriores de la expansión de la franquicia, como son El Despertar de la Fuerza, Rogue One y más recientemente, Los Últimos Jedi.

Tras el despido de Phil Lord y Christopher Miller (La LEGO Película), por diferencias creativas con los productores, Ron Howard (Inferno) fue el elegido para hacerse cargo de Han Solo: Una Historia de Star Wars, tomando los mandos justo ante un rodaje que se encontraba en pleno desarrollo, cuyo principal cometido era 'salvar los muebles' y entregar la película a tiempo. En el reparto, destacan Alden Ehrenreich (La Excepción a la Regla), Emilia Clarke (Juego de Tronos), Donald Glover (Spider-Man: Homecoming), Woody Harrelson (La Guerra del Planeta de los Simios), Thandie Newton (Westworld), Phoebe Waller-Bridge (Adiós Christopher Robin), Warwick Davis (Harry Potter y las Reliquias de la Muerte – Parte 2), Paul Bettany (Vengadores: Infinity War), Jon Favreau (El Libro de la Selva), Linda Hunt (Poli de Guardería), John Tui (El Hobbit: La Batalla de los Cinco Ejércitos), Anthony Daniels (Star Wars Rebels), Hal Fowler (Next of Kin), Clint Howard (Still the King), Richard Dixon (Taboo), Joonas Suotamo (The Director and The Jedi), Sarah-Stephanie (The Catterson Chronicles), Deepak Anand (Liga de la Justicia), Slim Khezri (Barry Seal: El Traficante), Ian Kenny (Fair City), Douglas Robson (La Bella y la Bestia), Omar Alboukharey (Paddington 2), Sean Gislingham (Baywatch: Los Vigilantes de la Playa) y Nathaniel Lonsdale (Kingsman: El Círculo de Oro), entre otros.

Han Solo: Una Historia de Star Wars es una nueva aventura del sinvergüenza más conocido de la galaxia, Han Solo (Alden Ehrenreich), a bordo del Halcón Milenario y en un viaje a una galaxia muy lejana, donde descubriremos sus orígenes. A través de una serie de aventuras en un submundo criminal oscuro y  peligroso, Han Solo se hace amigo de su futuro copiloto Chewbacca (Joonas Suotamo) y conoce al conocido jugador Lando Calrissian (Donald Glover), así como también a una serie de personajes que marcarán su carácter para siempre.

Dentro de las nuevas películas de Star Wars que forman parte del nuevo canon diseñado por Disney, hay largometrajes que llevan número de capítulo, y que van dirigidos a desarrollar la historia principal de los personajes principales, y luego están los spin-offs, que desarrollan historias de personajes secundarios o bien plasman en la gran pantalla algunas de las aventuras explicadas en la saga original, pero que no se habían podido verse realmente. En esta categoría de spin-offs están tanto Rogue One como Han Solo, y dado que la próxima en confirmarse parece ser que será la de Obi Wan Kenobi, también puede decirse que son precuelas de la trilogía original, pero secuelas de la posterior trilogía precuela, destinadas a cubrir el hueco existente entre los años transcurridos entre ambas trilogías.

 

 

De esta forma, Han Solo: Una Historia de Star Wars trata de explicarnos los orígenes del contrabandista más carismático de la galaxia, en una historia que parecía que iba a tener un tono muy diferente al del resto de la saga, donde iban a sustituir la seriedad y solemnidad que parecen haberle dado a la nueva etapa de la franquicia, y darle un aire desenfadado, de la mano de los directores que sorprendieron que Infiltrados en Clase y con La LEGO Película. Sin embargo, por avatares del destino, el proyecto ha caído en manos de Ron Howard, un director solvente, pero falto de personalidad. Así pues, el objetivo era salvar la película tras un desastroso rodaje, y el objetivo está cumplido, dado que ha entregado una entretenida cinta de aventuras, pero algo sosa y carente de chispa.

Así las cosas, Han Solo: Una Historia de Star Wars, que se va estrenar en el Festival de Cannes (fuera de concurso), es una cinta a la que se le ven las costuras, con un inicio renqueante y un desarrollo que mejora según trascurre el metraje, pero que no sorprende en ningún momento. Con una historia principal poco consistente, al que se le notan los reshoots y el cambio de aire respecto a lo que podía haber sido el trabajo de Lord y Milller, nos encontramos ante un personaje principal, sobre el que debe recaer toda la historia, interpretado por un actor al que le viene grande no solo protagonizar una película, sino encarnar a uno de los personajes más carismáticos de la historia del cine.

La mala elección del actor es algo de lo que se dudaba desde su fichaje y del que ahora se entienden todos los problemas que ha dado durante sus desarrollo, con rumores de clases de interpretación incluidos. Alden Ehrenreich no lo hizo nada mal en ¡Ave, César!, aunque también haya que tener en cuenta que era un personaje pequeño y un rol totalmente diferente. Sin embargo, en esta ocasión no se ve al Han Solo encarnado por Harrison Ford, no se ve ni rastro del carisma ni de la personalidad capaz de conquistar a una princesa y salvar el pellejo con su labia, sino más bien un joven Solo al que le costaba vocalizar. A su vez, tampoco funciona en sus escenas con Emilia Clarke, no habiendo nada de química entre ambos, con un trasfondo romántico desdibujado, poco desarrollado y nada creíble ni efectivo.

Crítica Han Solo: Una Historia de Star Wars: ¡Ya la hemos visto!

Respecto al resto de personajes, tenemos a un Woody Harrelson que ofrece toda la chispa y frescura que su personaje puede ofrecer a la historia, mientras que Thandie Newton está totalmente desaprovechada. Destacan para bien Phoebe Waller-Bridge poniendo su voz al androide L3-37, cuyo desparpajo es muy superior en sus contadas escenas que el demostrado por Alden Ehrenreich en todo el metraje; y, para mal, Paul Bettany, con un villano llamado Dryden Vos del que nadie se acordará cuando la cinta acabe su recorrido en las salas de cine. Pero, por encima de todos, resalta la intervención de Donald Glover como Lando Calrissian, donde en esta ocasión sí podemos apreciar y recordar a uno de los secundarios de lujo de la trilogía original, y que se come con patatas al protagonista en cada escena que comparten.

Por tanto, teniendo en cuenta el caos de rodaje, el cambio de director y la mala elección del protagonista, resulta sorprendente que Han Solo: Una Historia de Star Wars consiga mantenerse como una cinta solvente de aventuras, entretenida pero sin sorpresas, donde la acción no es nada nuevo en el género, y el humor no funciona tan bien como debería; pero los efectos especiales, los nuevos personajes, los diferentes planetas y razas añadidos y las sorpresas escondidas y guiños respecto a las películas anteriores de la saga permiten disfrutar a los fans warsies, y que los neófitos salgan de la sala, tras sus más de dos horas de duración, con la sensación de que han pasado un buen rato.

En resumen, dadas las pocas expectativas que cualquier fan de la saga pudiera albergar con esta película tras todo lo que se ha hablado de ella, siempre para mal; se puede decir que Han Solo: Una Historia de Star Wars supera la opinión de los más agoreros, dado que no deja de ser una cinta de aventuras, con toques de humor y de western, francamente entretenida, aunque le cuesta arrancar. Sin embargo, no puede negarse que adolece de múltiples defectos, como son un actor protagonista que no le llega a Harrison Ford ni a la suela de los zapatos (y deja una sensación similar a cuando nos intentaron colar a Shia LaBeouf como nuevo Indiana Jones), una historia principal que no termina de cuajar y demasiado previsible en su desarrollo, así como un villano principal que decepcionará más que el Líder Supremo Snoke.

 

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