Crítica La Torre Oscura: ¡Ya la hemos visto!

El viernes 18 de agosto se estrena en las carteleras españolas el largometraje La Torre Oscura, la nueva cinta de ciencia ficción del director Nikolaj Arcel, responsable de película como Un Asunto Real. En esta ocasión, el cineasta danés adapta la serie de novelas de Stephen King, que consta de ocho libros en total; firmando también el guión de la historia junto a Akiva Goldsman y Anders Thomas Jensen. 

Este western futurista cuenta en su reparto con Idris Elba (El Libro de la Selva), Matthew McConaughey (Interstellar), Katheryn Winnick (Vikingos), Abbey Lee (Mad Max: Furia en la Carretera),  Tom Taylor (The Last Kingdom), Jackie Earle Haley (RoboCop),  Nicholas Hamilton (Captain Fantastic), Fran Kranz (La Cabaña en el Bosque), Claudia Kim (Vengadores: La Era de Ultrón), Michael Barbieri (Spider-Man: Homecoming), José Zúñiga (House),  Alex McGregor (Of Kings and Prophets) y Dennis Haysbert (Hombres, Mujeres y Niños), entre otros.

En un paisaje del viejo oeste perteneciente a un mundo moribundo, extrañamente parecido al nuestro, habita el Pistolero Roland Deschain (Idris Elba), último miembro de una orden llamada los Pistoleros, encargados de proteger la Torre Oscura, estructura ancestral responsable de que ni en su mundo ni en el nuestro entren criaturas diabólicas. Mientras lucha por su objetivo en un mundo desolado, tendrá que detener a El Hombre de Negro (Matthew McConaughey), cuyo objetivo es destruir La Torre Oscura; quien, a su vez, persigue a Jake Chambers (Tom Taylor), un joven que sufre con visiones donde vislumbra el mundo del Pistolero y que tiene la clave para destruir el centro de la convergencia de todos los universos, aunque él no lo sepa.

Este es el argumento de La Torre Oscura, la nueva superproducción de Sony Pictures, donde lejos de lo habitual en los blockbusters veraniegos, su presupuesto no ha superado los 100 millones de dólares. Pero aún así, es un proyecto de envergadura que se rumoreaba que se le había ido de las manos al director novel en grandes producciones, por lo que las malas lenguas aseguran que aunque quien firma la película es Nikolaj Arcel,  el montaje final es responsabilidad de Ron Howard, productor de la película y que se hizo cargo tras un montaje que no contentó ni a los productores ni a los espectadores que la vieron en los pases de prueba. A esto último podía deberse su falta de personalidad y su estética nada arriesgada.

 

Pero más allá de rumores, lo que sí es cierto es que La Torre Oscura abarca lo que Stephen King considera su obra más mayúscula, en la que a través de ocho libros ha introducido todos los aspectos que más le gustan, como el western, la fantasía y la ciencia ficción; dejando un poco de lado el terror y el suspense, dos de los puntos fuertes de su dilatada carrera como escritor. Que el autor la defina como una mezcla de El Señor de los Anillos y El Bueno, el Feo y el Malo se ha mantenido en la pantalla, con una estructura y argumento que recuerda al western crepuscular, pero también al cine de aventuras más palomitero.

Esto último es precisamente el arma de doble filo que sostiene a la película, es decir, el ser un producto palomitero, apto para todos los públicos. Como buen blockbuster que es, se debe a su público, y cuanto más amplio mejor; lo que deriva en que nos ofrezcan una película simple, con trama fácil y desarrollo sencillo, y con una evolución y un final previsibles. Así es, porque La Torre Oscura se olvida de las tramas, subtramas y personajes secundarios y prácticamente condensa los ochos libros en una película de 95 minutos.

Esta desproporcionada condensación convierte un relato interesante y una mitología fascinante en una película del montón, rebosante de acción pero que no se desvía de la linde, que no innova y que no ofrece detalles que la diferencien del resto. En su intento por contentar a todos, La Torre Oscura defraudará a muchos fans, aunque otros simplemente se alegrarán de ver la historia en la gran pantalla.

Pero esto no quiere decir que La Torre Oscura sea mala, ni mucho menos; sino que es un producto disfrutable, ameno y con un buen ritmo, que impide que el espectador abandone su interés por ella, pero básicamente porque no hay oportunidad para ello; dado que por la velocidad a la que consumen las páginas de la historia es digno de aplaudir la forma en la que han resumido los libros, porque no se centra solo en la primera entrega, sino que coge de cada uno lo que le interesa, en este híbrido funcional, pero carente de carisma.

Para los fans de los libros de La Torre Oscura y del resto de la obra y películas que adaptan los libros de Stephen King, la obra de Nikolaj Arcel contiene infinidad de referencias a otras historias y a los propios libros, como puede ser a El Resplandor o a Apocalipsis, por mencionar algunas y evitar spoilers. 

Respecto al reparto, La Torre Oscura exprime al Idris Elba más acrobático y espectacular, pero también al más apagado y que parece que actúa en piloto automático, no creyéndose un personaje lleno de matices y posibilidades (también porque el ritmo y la duración le impiden desarrollarlo más). Sin embargo, el más destacado es, cómo no, Matthew McConaughey, con un personaje sumamente malvado y artetípico, pero rebosante de carisma. Sus paseos por la ciudad y su manera de controlar a todos los que están a su alrededor recordarán a la actuación de David Tennant como Kilgrave en Jessica Jones.

En resumen, La Torre Oscura es un blockbuster entretenido y ágil, cuya duración y acción impiden que su ritmo decaiga; pero que resulta terriblemente impersonal y simplón; que deconstruye demasiado la mitología creada por Stephen King. Este compendio de los ocho libros dirigido por Nikolaj Arcel es el típico resumen rápido y chapucero que se leería un estudiante antes de realizar el examen sobre la lectura de un libro que no se ha querido leer. 

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