Crítica Passengers: ¡Ya la hemos visto!

Crítica Passengers: ¡Ya la hemos visto!

Este 30 de diciembre se estrena en las carteleras españolas la película Passengers, la aventura de supervivencia espacial de Chris Pratt y Jennifer Lawrence.

El realizador Morten Tyldum (The Imitation Game: Descifrando Enigma) plasma en la gran pantalla un guión de Jon Spaihts, en esta historia futurista que ahonda en el comportamiento humano, y que está protagonizada por Jennifer Lawrence (X-Men: Apocalipsis), Chris Pratt (Jurassic World), Michael Sheen (Alicia a Través del Espejo), Laurence Fishburne (Batman v Superman: El Amanecer de la Justicia), Inder Kumar (Las Apariencias Engañan), Jamie Soricelli (Mother, May I Sleep with Danger?), Vince Foster (The Detour), Julee Cerda (La Desaparición de Eleanor Rigby: Ellos), Robert Larriviere (Cool Dog), Barbara Jones (El Carpintero) y Andy García (Cazafantasmas).

En unos siglos, la humanidad se verá obligada a buscar nuevos planetas que colonizar. Esta travesía supone un larguísimo recorrido por el espacio, haciendo imposible viajar despierto, pues tiene una duración estimada de 120 años. Así pues, una empresa privada envía a un grupo de 5.000 pasajeros a una colonia lejana, que se trasladarán en un estado de hibernación dentro de una nave espacial.

Los problemas empiezan cuando, debido a una avería en su cámara de sueño, un fallo de funcionamiento provocado por la colisión con un meteorito conlleva que un pasajero despierte de su hibernación 90 años antes de llegar a su destino. Desesperado al comprobar que es el único despierto, Jim Preston (Chris Pratt), un joven mecánico, comenzará a valorar si envejecer y morir absolutamente solo o bien despertar a otra persona. Tras mucho reflexionar, despertará a la joven Aurora Lane (Jennifer Lawrence), una escritora de Nueva York que tiene como objetivo viajar por el espacio para después publicar su experiencia en un libro. Juntos deberán enfrentarse a la idea de tener que pasar el resto de su vida solos el uno con el otro.

Este drama romántico de ciencia ficción intenta profundizar en la idea de la soledad humana y de hasta donde está dispuesto a llegar una persona por no morir solo. Así pues, una vez se prioriza la felicidad personal de no morir solo sobre las aspiraciones y sueños de otra persona, la cinta ahonda en cómo dos auténticos desconocidos deben enfrentarse a la idea de pasar su vida totalmente solos en una nave enorme en la que duerme más de 5.000 personas entre pasajeros y tripulación, que despertarán 90 años después de ellos.

Con estas inquietudes se desarrolla esta cinta que goza de una ambientación magnífica, y que consigue carburar solamente con la presencia de Chris Pratt y Jennifer Lawrence, dos de los intérpretes más en forma y más guapos de su generación, y dos estrellas del cine de acción y superhéroes. Bajo el trasfondo del viaje intergaláctico se esconde una historia que perfectamente podría haberse dado en un mundo no futurista, puesto que el germen del relato se encuentra en las relaciones entre las personas, y en cómo los humanos necesitamos convivir con otros, además del miedo primigenio a la muerte y a la soledad.

Para el primer tramo de la cinta, pocos actores podrían escenificar tan bien la situación como Chris Pratt, gracias a su magnetismo y carisma delante de la cámara consigue sobrellevar él solo la primera media hora de la película sin que el espectador llegue a aburrirse. También se escenifica muy bien el dilema moral de Jim de si despertar o no a Aurora, más aún teniendo en cuenta que ha tenido acceso a su ficha y que conoce sus aspiraciones y sueños una vez lleguen al planeta a colonizar. En este aspecto de duda y divagaciones, funciona a la perfección la intervención de Michael Sheen como un camarero robot, que actúa como válvula cómica de la cinta.

Sin embargo, una vez despierta Aurora, la película abandona las dudas filosóficas y se adentra en el drama romántico rancio y en la relación entre dos personajes que no tienen nada en común, un mecánico y una escritora que no congenian, pero que ella acaba cediendo a los embistes de él porque no hay otro donde elegir. Una situación que se presenta forzada y poco creíble, en el que no termina de desarrollarse adecuadamente la relación entre ambos personajes.

Después de esto, y tras algunos giros de la trama, previsible y no previsibles, la película avanza como una película de supervivencia en la que nos hacen creer que se han despertado por alguna razón, y no por pura casualidad uno y por puro egoismo la otra. Todo ello, para acabar en un tramo final que desprestigia el buen comienzo y la ambientación, y que termina por vendernos no sólo una cinta de acción y suspense convencional, sino con la peor moraleja expuesta en una película en mucho tiempo: [SPOILER] si no puedes estar con quien quieres, quiere a la persona con la que estés [SPOILER].

En resumen, Passengers es un vehículo de lucimiento de Chris Pratt y Jennifer Lawrence, que se abastece y se sostiene del carisma y buena presencia en pantalla de ambos intérpretes; pero que echa por tierra su magnífica ambientación y esmerados efectos especiales en un guión y un desarrollo manidos y nada sorprendentes, en una historia de supervivencia ya vista y que no sabe exprimir el potencial que tenía en su poder, y que no arriesga lo más mínimo.

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