Crítica Piratas del Caribe: La Venganza de Salazar: ¡Ya la hemos visto!

Crítica Piratas del Caribe: La Venganza de Salazar: ¡Ya la hemos visto!

Este próximo 25 de mayo se estrena la esperada nueva secuela de Piratas del Caribe, que nos hará reencontrarnos con el Capitán Jack Sparrow y el resto de su tripulación. La quinta película de esta saga de Disney, Piratas del Caribe: La Venganza de Salazar, está dirigida en esta ocasión por Joachim Rønning y Espen Sandberg, que sustituyen a Rob Marshall en este puesto después de Piratas del Caribe: En Mareas Misteriosas, cuarta entrega de la franquicia.

Además de Rønning y Sandberg, la película cuenta también con la producción de Jerry Bruckheimer, que no se ha perdido la colaboración en ninguno de los proyectos protagonizados por Johnny Depp; actor que regresa para interpretar al irreverente personaje, después de haber dado vida al Sombrerero Loco en Alicia a Través del Espejo. Además, en esta ocasión Depp también ha participado en la elaboración del guion del film junto a Jeff Nathanson. Por otra parte, otros miembros del reparto de Piratas del Caribe: La Venganza de Salazar son Javier Bardem (Skyfall), Geoffrey Rush (Genius), Brenton Thwaites (Dioses de Egipto) y Kaya Scodelario (The Maze Runner).

En esta ocasión, el Capitán Jack Sparrow, después de lo acontecido en Piratas del Caribe: En Mareas Misteriosas, recupera a parte de su tripulación. No obstante, debido a la mala suerte que de pronto parece empezar a perseguir al intrépido marino, sus camaradas acaban optando por abandonarle. Y de esta forma acabará conociendo a un joven llamado Henry, junto a quien descubrirá el retorno de un viejo y poderoso enemigo, que ha vuelto del más allá en busca de venganza: un antiguo capitán de navío encargado de cazar piratas, a quien Sparrow se la jugó en sus primeras aventuras. Esto llevará a la aparición de Carina Smyth, que busca completar el sueño de su padre y descubrir el misterioso tesoro que oculta un extraño mapa. 

Con Piratas del Caribe: La Venganza de Salazar se ha intentado volver a la esencia de la saga, a esa primera cinta que enamoró a todo el mundo, plagada de aventuras y de enemigos sobrenaturales que a priori parecen invulnerables. Y todo mezclado con ese toque de humor que se ha convertido en parte de la identidad de esta franquicia. Sin embargo, a pesar de los buenos méritos, y de que la cinta supera con creces la cuarta entrega de Piratas del Caribe, da la sensación de que todavía le falta algo para devolvernos aquellos grandes personajes e historias que nos dejó La Maldición de la Perla Negra.

Aun así, Piratas del Caribe: La Venganza de Salazar, que empezó conociéndose como Dead Men Tell No Tales, consigue devolvernos parte de la fe que muchos teníamos en esta franquicia, y que había acabado por desaparecer, si no del todo, casi completamente, después de la historia encabezada por Barba Negra y su hija Angélica, a quienes pudimos conocer en Piratas del Caribe: En Mareas Misteriosas. Sin embargo, a pesar de lo que pueda decirse de aquella insípida película, también nos dejó algunos puntos salvables que el quinto film de la saga no ha dudado en recuperar, como el regreso de algunos personajes de la talla de Scrum, que vuelve a estar interpretado por Stephen Graham.

En cuanto a la cinta en sí, arranca con fuerza, presentándonos desde un primer momento tanto a antagonistas como a protagonistas. Además, se puede apreciar el parecido intencionado con la primera película en varias de las similares escenas que comparten, como el primer encuentro de los jovencísimos Elizabeth Swann y Will Turner. Sin olvidarnos de Jack, que de nuevo, tras incontables besos a la muerte, vuelve a ser apresado y ordenado ejecutar. Por otra parte, otro aspecto que se ha querido recuperar es el romance, algo que no ha faltado en ninguna de las películas de la saga y que en esta ocasión pretende introducir a un nuevo Will y una nueva Elizabeth, eso sí, ambos con una personalidad muy diferente a la de estos personajes.

Por otra parte, el film no se corta a la hora de introducir distintos cameos como el de Paul McCartney, que en esta ocasión es el encargado de sustituir a Keith Richards como padre de Jack, o el de otros esperados personajes. Y a pesar de que la primera parte de la cinta avanza a buen ritmo, encajando más o menos las distintas piezas de la trama, hacia la mitad de la película nos encontramos con una historia que empieza a tornarse previsible, así como con unos personajes que acaban desaprovechándose y no consiguen escapar del rol que viene impuesto por no querer mirar más allá de la primera película de la saga. 

Además, la maravillosa banda sonora de Hans Zimmer, que lleva siendo una constante desde Piratas del Caribe: La Maldición de la Perla Negra, en esta ocasión no ayuda demasiado al desarrollo de la película. Más bien, al contrario, acaba creando demasiadas situaciones de tensión, que al final consiguen el efecto contrario del espectador, que es que deje de emocionarse con todo lo que acontece cada dos segundos en pantalla. Aun con esas, el acto final de la película logra dejar al espectador con una sensación no demasiado mala, gracias a distintas escenas dignas de recuerdo.

En definitiva, este reinicio no le ha sentado demasiado mal a la saga. De hecho, es de agradecer la intención de regresar a lo que significó para muchos Piratas del Caribe: La Maldición de la Perla Negra, incluso aunque al final se sienta un poco como una nueva historia de piratas que ya hemos visto. Además, esta vuelta a los orígenes de la franquicia que, a no ser que desde Disney cambien de opinión, continuará en nuevos episodios no debería verse como una nueva película de Piratas del Caribe, sino como un punto y aparte, y, a la vez, un punto y seguido posterior al tercer film de la saga, Piratas del Caribe: En el Fin del Mundo.

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