Crítica Power Rangers: ¡Ya la hemos visto!

El próximo 7 de abril se estrena en la cartelera española Power Rangers, la esperada nueva película basada en la serie original de los 90, que busca llegar a las nuevas generaciones, al mismo tiempo que pretende servir para despertar un sentimiento de nostalgia en sus fans de toda la vida. Sin embargo, aunque serán muchos los que disfrutarán de este film dirigido por Dean Israelite, la película no termina de ser más que otro nuevo proyecto de ‘orígenes’.
 
En Power Rangers encontramos un grupo protagonista de lo más variopinto, formado por cinco jóvenes: Dacre Montgomery (Safe Neighborhood), Naomi Scott (Marte), RJ Cyler (Yo, él y Raquel), Becky G (La estación de la calle Olvera) y Ludi Lin (Monster Hunt). Y eso sin olvidarnos de Bryan Cranston (Breaking Bad, All the Way) y Elizabeth Banks (Dando la nota, Los Juegos del Hambre), que son los encargados de intentar llevar la película a buen puerto.
 
La historia de este reboot nos lleva a acompañar a cinco adolescentes, cada uno con su propia forma de ver la vida y con sus propios problemas, que tras varios encuentros fortuitos acabarán descubriendo la amenaza que se cierne sobre su pequeña ciudad, Angel Grove, y, como consecuencia, sobre el resto del mundo. Esto les llevará a intentar confiar los unos en los otros en pro de convertirse en lo nuevos Power Rangers, unos guerreros que deberán desafiar y derrotar a la malvada Rita Repulsa con ayuda de una tecnología alienígena y un mentor también extraterrestre, Zordon, interpretado por el siempre genial Bryan Cranston.
 
 
Power Rangers es una película que a pesar de que no pretende olvidar de dónde viene, una serie de televisión de hace 20 años, no consigue recordarlo del todo bien. Me explico, si esperas encontrarte con un sentido homenaje a “Mighty Morphin Power Rangers” o a cualquiera de sus secuelas, solo lo hallarás en forma de algún que otro pequeño cameo, o en varios guiños, algunas de estas referencias, por cierto, bastante notables.
 
Pero no pasa de ahí. No obstante, esto podría haber servido para presentarnos una historia completamente renovada y que pudiera estar a la altura de otras películas de orígenes algo más acertadas, poniendo como el mejor ejemplo, Deadpool. Sin embargo, Israelite tampoco consigue atinar en este punto. Pero a pesar de esto, nos encontramos ante un film bastante logrado, con sus más y sus menos. Algo que habrá que esperar a ver si se acaba corrigiendo en futuras entregas, porque la escena post-créditos nos deja bien claro que este no va a ser el final de los Power Rangers en la gran pantalla.
 
Por otra parte, Power Rangers no llega a ponerse nunca de acuerdo en si se trata de una película seria, al menos todo lo seria que pueda llegar a ser una película de este estilo, o un film más surrealista, más enfocado a la serie original. Lo que acaba dejándonos momentos como la confesión de una de las protagonistas acerca de su sexualidad, y otros como que la villana de la película solo busque hacer el mal, casi sin ningún tipo de explicación al respecto. 
 
Sin embargo, la película sí que pone de relieve varios puntos muy importantes de manera brillante. Dejando de lado las diferencias entre sus cinco protagonistas, Power Rangers intenta, y consigue, presentarnos temas como la homosexualidad o el autismo de una forma totalmente natural. Unos temas que en Hollywood, sobre todo en las películas para adolescentes, no se suelen atrever a tocarlos. Lo que lleva a que se acaben ignorando, e incluso se usen como tabús. Además, la falta de recursos económicos y el bulling son otros de los puntos que se retratan en esta película. Y aunque el primero pase más desapercibido, el segundo se usa para concienciar a los más pequeños sobre un grave problema.
 
 
Sin embargo, el resto de situaciones que trata la película podrían considerarse como los típicos clichés de los films americanos. El joven deportista que arruina un futuro prometedor en un momento de rebeldía, el cerebrito que se acaba haciendo amigo del chico popular después de que éste le salve del matón del instituto, la chica incomprendida por sus padres… Además, aunque la última parte de la cinta está repleta de escenas de acción y efectos especiales, el principio en consideración se llega a hacer bastante lento, e incluso pesado. Y aunque las escenas de peleas no llegan hasta casi el final de la película, esto no habría importado realmente si hubiera una historia que contar. Pero es que, lamentablemente, no la hay, ya que todo parece suceder muy de golpe, y hasta las presentaciones de los protagonistas parecen cogidas con pinzas.
 
No obstante, es en la segunda mitad del film cuando verdaderamente encontramos lo que hemos ido a ver, una película de los Power Rangers. Donde los monstruos y los robots gigantes, o Zords, se baten en un combate muy emocionante, a pesar de lo previsible que llega a ser. Porque, aunque sabemos cómo van a acabar las cosas, no nos importa. Solo queremos ver el momento en que los cinco adolescentes consiguen sus armaduras y escuchar la canción original. Porque ese Go, go Power Rangers logra que la espera merezca la pena

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