Crítica Spider-Man: Homecoming: ¡Ya la hemos visto!

El viernes 28 de julio se estrena en las carteleras españolas el largometraje Spider-Man: Homecoming, la nueva película de Marvel Studios y Sony Pictures, una de las películas más esperadas del año.

Sony Pictures en colaboración con Marvel Studios estrena la nueva película que extiende el universo cinematográfico compartido de Marvel Comics, después de que el personaje fuera presentado en Capitán América: Civil War. En esta ocasión, está al frente de la dirección Jon Watts (Coche Policial) y cuenta en su reparto con Tom Holland (En el Corazón del Mar),  Robert Downey Jr. (Vengadores: La Era de Ultrón),  Michael Keaton (Birdman o La Inesperada Virtud de la Ignorancia),  Marisa Tomei (Y de Repente Tú), Jacob Batalon (The True Don Quixote), Zendaya (Shake It Up!), Jon Favreau (Iron Man 3),  Tony Revolori (El Gran Hotel Budapest), Laura Harrier (Fahrenheit 451),  Angourie Rice (Dos Buenos Tipos),  Kenneth Choi (American Crime Story: The People v. O.J. Simpson), Michael Barbieri (La Torre Oscura), Logan Marshall-Green (Prometheus), Donald Glover (Marte), Tyne Daly (Hello, My Name Is Doris),  Martin Starr (Silicon Valley), Hannibal Buress (Baywatch: Los Vigilantes de la Playa), Abraham Attah (Beasts of No Nation), Michael Mando (Better Call Saul), Bokeem Woodbine (Riddick), Jona Xiao (Un Don Excepcional), Chris Evans (Capitán América: El Soldado de Invierno), Gwyneth Paltrow (Los Vengadores), Tiffany Espensen (Tierra a Eco) y Garcelle Beauvais (El Vuelo), entre otros.

La historia cuenta cómo Peter Parker comienza a experimentar su recién descubierta identidad como el superhéroe Spider-Man. Después de la experiencia vivida con los Vengadores y ayudar a Tony Stark, Peter regresa a casa con una sensación de vacío, preocupando a su tía May (Marisa Tomei). Bajo la atenta mirada de su mentor Iron Man (Robert Downey Jr.), Peter deberá buscar la forma de mantener una vida normal como cualquier joven de 15 años, pero acostumbrándose a usar tanto sus nuevos poderes como el traje que le regaló Stark. Pero un nuevo villano conocido como el Buitre (Michael Keaton) amenazará tanto la tranquilidad de su barrio como el bienestar de su familia, y si Stark no quiere actuar, tendrá que hacerlo él. 

Después de ser una de las mejores sorpresa de Capitán América: Civil War, Jon Watts se encarga de dirigir la tercera adaptación del superhéroe arácnido en quince años, siendo cada vez más joven. En esta ocasión volvemos a verle en el instituto, pero afortunadamente Marvel ha convencido a Sony de que no es necesario volver a plasmar cómo obtuvo sus poderes, ni la muerte del tío Ben. Así pues, el director puede entrar directamente en faena, ahorrándonos la hora de introducción que tanto lastró a The Amazing Spider-Man.

Así pues, Spider-Man: Homecoming puede que no se aloje en el Top 5 de películas de Marvel (pero se queda cerca), ni tampoco sea la mejor película del hombre araña (puesto que ocupa Spider-Man 2), pero desde luego es la mejor adaptación del héroe de Nueva York desde la aventura que nos mostró al Doctor Octopus. Pero si de algo puede presumir este nuevo reboot es de ser el mejor Spider-Man y el mejor Peter Parker hasta la fecha.

Esto último es debido a que si bien Spider-Man 2 le supera en conjunto, el personaje encarnado por Tom Holland consigue transmitir una inocencia, humanidad, templanza y empatía que no lograron ni las muecas de Tobey Maguire y la sobreactuación de Andrew Garfield. Esta vuelta al instituto de Peter Parker no solo ha revitalizado al personaje, sino que le ha dado un nuevo impulso.

Esto también es debido a que Jon Watts ha sabido impregnarle un aire a El Club de los Cinco, un espíritu de película de adolescentes con sus propios problemas y prioridades que Sam Raimi y Marc Webb habían evitado deliberadamente. Este nuevo Peter Parker quiere ser un héroe, pero se nos remarca que sigue siendo un crío con hora para volver a casa.

Eso sí, Spider-Man: Homecoming no puede evitar recolectar referencias y situaciones que a los que hayan visto las películas de Sam Raimi y Marc Webb no les pasarán desapercibidos, pero que al fin y al cabo no dejan de ser icónicas del personaje y resulta prácticamente imposible no caer en los mismos tópicos cuando ya van seis entregas del superhéroe lanzatelarañas.

A su vez, mientras que Tom Holland destaca en su papel, la intervención de Michael Keaton no termina de cuajar, con un villano sin motivaciones fundadas que no deja de ser un enemigo flojo y con las peleas menos espectaculares y épicas que se recuerdan al superhéroe en sus películas. Un villano histriónico que se sitúa entre los peores del universo Marvel y que posiblemente no recuperen para las próximas. Por no olvidar la absurda, innecesaria y desaprovechada intervención de Donald Glover (esperemos que sepan exprimir mejor sus grandes dotes cómicas e interpretativas en la película de Star Wars: Han Solo).

Por otro lado, un gran acierto de la película es funcionar como cohesión de la cronología del universo marvelita en el cine, siendo un recolector de referencias y acontecimientos del resto de películas, funcionando como una red (nunca mejor dicho) para homogeneizar e introducir al superhéroe y su película en solitario dentro del conjunto de cintas de Marvel Studios, siendo hábil en explicar ciertos vacíos de guión ocurridos en el devenir del universo compartido.

En resumen, Spider-Man: Homecoming nos presenta al mejor Spider-Man y al mejor Peter Parker visto en la gran pantalla, en una película rebosante de humor e impregnada de un aire de película de adolescentes que le sienta a las mil maravillas al personaje. No es ni la mejor película ni tiene el mejor villano, pero este nuevo reinicio a nuestro amigo y vecino Spider-Man le ha sentado genial.

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