Crítica Thor: Ragnarok: ¡Ya la hemos visto!

El próximo viernes 27 de octubre llega a las salas de cine el último y esperado estreno del Universo Cinematográfico de Marvel, Thor: Ragnarok. En este caso se trata de una secuela de los anteriores films protagonizados por Chris Hemsworth, así como una historia más o menos paralela de lo que ocurría mientras en la Tierra se desarrollaban los acontecimientos narrados en Capitán América: Civil War.

Marvel Studios y Walt Disney Studios Motion Pictures son los encargados de traer al público esta película dirigida por Taika Waititi, guionista de Vaiana, que cuenta con un gran reparto de conocidos actores y actrices. Por una parte destaca el protagonismo de Chris Hemsworth (Blancanieves y la leyenda del cazador, Cazafantasmas), que vuelve a ponerse en la piel de uno de los Vengadores más poderosos, el dios del Trueno, Thor. Por su parte, Tom Hiddleston (Kong: La Isla Calavera) vuelve a hacer lo propio y da vida a Loki, hermanastro de Thor, que en esta ocasión volverá a hacer gala de un gran protagonismo. Además, la película también cuenta con la participación de Cate Blanchett (El Señor de los Anillos), Karl Urban (Star Trek: Más Allá), Tessa Thompson (Dear White People) y Jeff Goldblum (Independence Day: Contraataque).

Thor: Ragnarok se sitúa tras los acontecimientos de Vengadores: La era de Ultrón, en la línea temporal del Universo Cinematográfico de Marvel, así como en un momento más o menos cercano a lo presenciado en Capitán América: Civil War. En esta ocasión Thor deberá enfrentarse a un terrible destino después de que un nuevo enemigo amenace a las puertas de Asgard. Sin embargo, para poder derrotar a este mal, el dios del Trueno deberá lograr escapar de un plantea donde tras una serie de circunstancias ha acabado convirtiéndose en una suerte de gladiador intergaláctico.

Además, Thor: Ragnarok sirve también para descubrir qué le ocurrió tanto a Thor como a Hulk para no estar presentes en ese enfrentamiento que acabaría posicionando a Iron Man en contra del Capitán América; así como al resto de Vengadores, unos contra otros. Por otra parte, la película de Taika Waititi se antoja como una de las más completas protagonizadas por este personaje que, a diferencia de las anteriores, se apoya mucho más en personajes secundarios, aun manteniendo su protagonismo. Lo que no hace más que ofrecer un producto mucho más fresco y entretenido.

Porque, al final, el punto fuerte de Thor: Ragnarok se encuentra en dos aspectos muy destacados. El primero, la fuerte importancia de los personajes secundarios, que logran destacar y situarse muy por encima de lo que podría considerarse como simples personajes de adorno. Algo que puede verse sobre todo en los papeles interpretados por Mark Ruffalo, que vuelve a convertirse en el doctor Banner, alias Hulk; y en el personaje interpretado por Tessa Thompson; pero sobre todo en Hela, la malvada villana a quien da vida la genial Cate Blanchett. Y eso sin olvidar la participación de Jeff Goldblum como el Gran Maestro, un personaje, como poco, muy peculiar al que Goldblum ha sabido dotar de una personalidad que destaca muy por encima del resto de personajes que le acompañan en sus escenas.

El segundo de estos puntos fuertes del film se encuentra en el humor que derrocha a cada momento y que lejos de hacerse pesado logra que estemos muy atentos para no perdernos ningún chiste. Algo que recuerda bastante a lo visto en otras cintas de la franquicia Marvel, como puedan ser las dos películas de Guardianes de la Galaxia dirigidas por James Gun. Porque, al fin y al cabo, Thor: Ragnarok se convierte en una nueva Guardianes de la Galaxia situándose totalmente como contrapunto a la trama que presentaba Capitán América: Civil War. Porque, en esta ocasión, los dilemas morales más o menos intensos, así como la seriedad transmitida por esa película se olvidan por completo para dar paso a un film donde la comedia va de la mano con trepidantes escenas de acción.

Por otra parte, como viene siendo habitual en el Universo Cinematográfico de Marvel, Thor: Ragnarok nos dejará con su particular mezcla de cameos, algunos de ellos bastante sorprendentes, y siempre llenos de humor. En cuanto a la trama, no deja de ser bastante previsible ni de seguir un camino muy lineal en todo momento. Aun así, como ya se ha dicho antes, lo mejor de la película es la variedad de personajes, muy bien llevada y que evita que Chris Hemsworth o, en este caso Thor, deba encargarse de llevar sobre sus hombros todo el peso de la película. Porque, aunque en ningún momento deja de ser el protagonista de la misma, la introducción de estos nuevos personajes, que esperemos regresen en futuras producciones de la Casa de las Ideas, consigue salvar esta secuela del tedio que muchos acababan achacando a las anteriores películas protagonizadas por este dios nórdico.

En definitiva, Thor: Ragnarok, pese a las abisales diferencias que presenta con respecto a Capitán América: Civil War, también se convierte en un punto y aparte con respecto a lo que Marvel había hecho hasta el momento, algo que solo sirve para diferenciar aún más la nueva fase del Universo Cinamatográfico de esta compañía. Por tanto, esta película sirve tanto como cierre a lo que se conocía hasta ahora del personaje de Chris Hemsworth en la gran pantalla, como de nueva apertura a nuevos personajes historias y, lo que es más importante, va acercando más ese caótico universo de los Guardianes de la Galaxia, plagado de todo tipo de criaturas distintas, nuevas y diferentes culturas…

 

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