Crítica Transformers: El último caballero: ¡Ya la hemos visto!

Dentro de aproximadamente un mes, el próximo 4 de agosto, llegará a los cines la nueva entrega de la saga Transformers: El último caballero, con la que Michael Bay pretende resarcirse de la que era hasta ahora la última película de la saga, Transformers: La era de la extinción. Sin embargo, a pesar de las buenas intenciones de Bay, parece que el film no acaba de convencer más allá que por sus espectaculares efectos especiales y explosiones.

Como ya hemos dicho, Michael Bay es el encargado de ponerse de nuevo a los mandos de una quinta película acerca de unos robots alienígenas, que, al parecer, siempre han estado entre nosotros y han influido de una u otra forma en la historia de la humanidad, aunque ni siquiera ellos puedan recordarlo. En esta ocasión Mark Wahlberg (Transformers 4: La era de la extinción) recupera su papel como el inventor y salvador de la raza extraterrestre, Cade Yeager, que continuará con exactamente el mismo personaje que en la película anterior. 

Por otro lado, Josh Duhamel es otro de los habituales de la saga que en esta ocasión vuelve a presentarse ante los espectadores como el Teniente Coronel William Lennox. No obstante, Transformers: El último caballero cuenta también con nuevas incorporaciones de lujo, como pueden ser Sir Anthoy Hopkins (saga Thor), o Laura Haddock (Guardianes de la Galaxia). Otros miembros del reparto son Isabella Moner como Izabella, o Jerrod Carmichael en el papel de Jimmy. Además, merece una especial mención la participación de Stanley Tucci, John Turturro y Liam Garrigan.

Transformers: El último caballero parecía la película escogida por Michael Bay para disculparse por aquella mala sensación que dejó a muchos la que hasta ahora parecía ser la última película de la saga, Transformers: La era de la extinción. Sin embargo, parece que a pesar de todo, a pesar del gran reparto con el que cuenta la película, a pesar del gran presupuesto de la misma y a pesar de las expectativas que estaba logrando generar, al final el cambio de protagonista de la nueva etapa de la serie sigue notándose demasiado, y lo que es peor, solo ha servido para que recordemos con nostalgia aquellos primeros films con Shia Labeuf como Sam Witwicky, un joven en un mundo demasiado grande en el que descubría la existencia de una raza de robots alienígenas que habían escogido la Tierra como escenario para su enfrentamiento definitivo.

Por otra parte, en esta ocasión nos toca olvidar que todo lo que encerraba la saga Transformers se reducía únicamente al enfrentamiento entre dos bandos de robots colosales, Autobots y Decepticons, para dar paso a una lucha donde, aun existiendo esta disputa interna, nos toca presenciar la guerra a muerte que parecen ir ganando los humanos contra los que antaño parecían dioses.

El último caballero se divide en varios actos distintos que parecen estar hechos para introducirnos a cada uno de los protagonistas del film, pero que finalmente no son más que una excusa que intenta explicar que Whalberg no es el protagonista indiscutible de la cinta. La película comienza con Izabella, una joven que por distintos motivos ha acabado encontrando en algunos de estos robots gigantes, una familia; y continúa con Cade Yeager, que en esta ocasión deberá enfrentarse a un gran destino. Un destino del que también forma parte Viviane Wembley (Laura Haddock), y que está relacionado de forma directa con la historia del rey Arturo y del mago Merlín. Porque en esta ocasión la tierra parece estar condenada y el gran Optimus Prime no se encuentra disponible para salvarla.

Dejando de lado las malas críticas, Transformers: El último caballero es una gran película de efectos especiales, plagada de explosiones y con unas maravillosas vistas paisajísticas. Un film, que si no fuera por la falta de argumento o por la dejadez de algunos personajes, podría haberse convertido en la película perfecta para rescatar una saga que empezó sorprendiéndonos gratamente a muchos y que acabó hundiéndose bajo su propio peso.

Desgraciadamente la última entrega de estas películas dirigidas por Michael Bay vuelve a convertirse en otro producto vacío más, que ya ni siquiera parece esforzarse por traer algo nuevo, por dar un giro a la saga, presentar una historia diferente a la que ya hemos podido presenciar hasta en otras cuatro ocasiones.

Aun así la mayoría de estas cosas podrían pasarse por alto y tendríamos una película bastante entretenida, si no fuera porque Bay, a pesar de haber intentado introducir, eso sí, con calzador, más de un protagonista, acaba obviando a dos personajes femeninos centrales que podrían haber dado mucho más juego, centrándose únicamente en el personaje interpretado por Wahlberg que, al final, se convierte en el punto central del film.

Un hecho que todavía es más cuestionable cuando el peso de la trama debería haber recaído, sin duda alguna, sobre el personaje interpretado por Haddok. Y aquí también merece una especial llamada de atención el cambio en el tono de la película. Porque si hasta ahora la saga Transformers había demostrado hacer gala de un humor más o menos constante, a la par que más o menos en equilibrio con toda la acción propia de una película llena de criaturas capaces de disparar a través de sus propias manos y que portan sus propias espadas, en esta última entrega se nota que el humor ha sido sustituido por unas escenas de combate muy intensas y por un guión que a priori intenta tomarse la cinta más en serio.

Por último, en lo que sí que no decepciona para nada Transformers: El último caballero es en la gran cantidad de modelos automovilísticos que presenta y que van, tanto desde la famosa furgoneta T2 de Volkswagen, hasta algunos de los últimos modelos de Lamborghini, Aston Martin, Mercedes, y, por supuesto, el maravilloso Camaro amarillo en el que puede convertirse el bueno de Bumblebee.

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