Dragon Ball ofrece el motivo por el que Broly puede adoptar su forma Berserker

El peligroso saiyan es capaz de explotar al máximo una vieja y conocida forma de su raza.

Broly Dragon Ball Super

Con Dragon Ball Super Broly ya en los cines de Japón, y con innumerables spoilers rondando las redes a través de materiales promocionales, ha salido a la luz la razón por la que Broly logra ser tan poderoso. El antagonista de esta cinta, que por fin salta al canon del universo Dragon Ball, tiene una poderosa forma que lo hace casi invencible: Berserker. Un estado en el que pierde la noción de todo y solo se centra en aniquilar a todo lo que le rodea. Pero, ¿cómo logra convertirse en eso?

Tras el estreno japonés, en España tendremos que esperar un poco más, los espectadores han podido hacerse con un folleto que acompaña a las entradas para obtener algo más de información del largometraje. En él, gracias a la traducción de Ken Xyro en Twitter, sabemos por fin el motivo tras el enorme poder de este personaje.

La explicación del modo Berserker de Broly tiene que ver con la transformación en Ozaru. La forma que convertía a los Saiyan en unos simios gigantescos cuando ven la luz de la luna llena es una que también está presente en este personaje, pero de forma distinta. Tal y como se explica en el libreto promocional, este nivel es “un estado en el que Broly es capaz de extraer el poder del Ozaru sin transformarse en un simio gigante. A pesar de ello, pierde todo su juicio al hacerlo”.

Como leemos, es una transformación con las mismas consecuencias que la original, pero con un importante matiz. Al concentrar todo ese poder en su interior, el rival de Goku y Vegeta es capaz de alcanzar un potencial que podría rivalizar incluso con el Ultra Instinto visto en DB Super. Afortunadamente, los dos Saiyan logran hacer de tripas corazón para colaborar y tumbarlo, ¿o no?

Dragon Ball Super Broly se estrena a comienzos de febrero de 2019 en España. Y vosotros, ¿la veréis en cines?

Juan Antonio Fonseca Serrano

Saltando sobre tortugas en los suburbios de Midgar, con una guadaña cerca del corazón, desde finales de los 80. Juego a lo que puedo, junto letras sobre lo que me apasiona y siempre tengo un ojo en las redes.

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