Kong: La Isla Calavera. ¡Ya la hemos visto!

Kong: La Isla de la Calavera, ¡Ya la hemos visto!

Tocar un clásico es un asunto difícil. Sacar del baúl una película estrenada hace años y adaptarla a la nueva era es una tarea cuanto menos complicada, y a más tiempo transcurrido desde su estreno, más ardua se convierte esta misión. El próximo 10 de marzo llegará a los cines Kong: La Isla Calavera, nueva película que quiere probar suerte después de que Peter Jackson se atreviera a tocar esta historia en aquella película que causó tantas alabanzas como críticas.

En esta ocasión es Jordan Vogt-Roberts quien se ha atrevido con la historia del simio gigante al que perturban un grupo de humanos después de años de tranquilidad. Kong: La Isla Calavera tiente tres protagonistas fundamentales que se unen al animal de dimensiones titánicas recreado por CGI. Este trío lo conforman Samuel L. Jackson (Los Vengadores) en el papel de un veterano de guerra, Tom Hiddleston (Thor) que hará las veces de líder del grupo y John Goodman (Calle Cloverfield 10) que encarnará al científico que inicia la misión de búsqueda de esta criatura. A ellos se le suma Toby Kebebel (Un Monstruo Viene a Verme), John C. Reilly (Guardianes de la Galaxia) y Brie Larson, a quien las quinielas señalan como Capitana Marvel en Los Vengadores: Infinity War.

La premisa de la película sigue siendo la misma: hay una isla misteriosa en la que las historias ubican a un ser misterioso que nadie ha visto jamás, o al menos ha vivido para contarlo. Aunque la historia cambia. En esta ocasión nos ubicamos en los Estados Unidos de principios de los 70, un país castigado por la guerra y que ha sufrido una dura derrota en Vietnam. En todo este tumulto se unen tres mundos totalmente distintos. Por un lado un grupo de científicos que quieren investigar una misteriosa isla de la que solo hablan algunos archivos confidenciales, por otro lado el líder de un escuadrón que ha combatido en el conflicto del país oriental y un joven británico que deberá ayudar en la búsqueda de Kong una vez desembarquen en este territorio.

Sin embargo, al llegar a la isla se encontrarán con algo para lo que no estaban preparados: Kong, un ser que pese a su tamaño nunca ha sido visto por otra persona. Y es raro, porque esta versión del simio quizás sea la más grande que se haya visto en el cine hasta ahora. Los responsables de la película saben que lo que se busca en estos casos es ver al monstruo en todo su esplendor y aquí la dinámica es “cuanto más grande mejor funciona”. De esta forma vemos a un Kong capaz de derribar a un helicóptero sin subirse a ningún lugar, mientras tiene los pies en el suelo.

Esto ya es indicativo de lo que va a predominar en la película: acción. Tras una breve presentación comenzará una trepidante sucesión de acontecimientos con pocos momentos para respirar. La película sabe jugar bien con los momentos y antes de que el espectador se pierda en un mar de disparos o de manotazos del simio gigante, para con el fin de brindar escenas que pueden contar desde un chiste hasta momentos tiernos recordando a las personas que aguardan al regreso a Estados Unidos.

Kon: La Isla Calavera es una cinta que ofrece acción en estado puro y que aprovecha a su protagonista, un gigantesco simio con malas pulgas. Cuando uno entra en la sala de cine quiere ver a este ser cuanto antes y la película no tarda en satisfacer estos deseos. Es todo un homenaje a esas películas de monstruos en donde son estas criaturas quienes tienen que sostener el argumento. Y esto no es nada sencillo, a un actor puedes corregirlo y peinarlo, además de vestirlo de una forma u otra. Pero un mal diseño de este simio gigante y manda a la película al traste. Sin embargo, Kong lo consigue y aunque obviamente sabemos que estamos ante un caso de CGI, la presencia de esta criatura no perturba el desarrollo de la cinta.

 

El argumento de la película se ha centrado en una temática algo más ecologista. Mientras que en el pasado era el amor el que daba sentido al transcurrir de los acontecimientos, esta vez es la confrontación “hombre vs. naturaleza” la que va marcando los minutos de esta cinta. Por eso decimos que salvo la premisa principal, Kong: La Isla Calavera comparte poco con sus predecesoras. Un buen trabajo dando un nuevo rumbo creíble en lugar de copiar plano por plano lo anteriormente visto.

Incluso visualmente esta cinta se separa de las anteriores. Algunos planos nos harán sentir dentro de Apocalyse Now, una buena elección para hacernos sentir dentro de estos años 70 que tan difíciles fueron para Estados Unidos, y es algo que se agradece. Hay momentos en los que los helicópteros sobrevuelan la isla y sólo falta escuchar de fondo la Cabalgata de las Valkirias para hacernos sentir dentro de este film de Francis Ford Coppola.

Mención aparte tiene la actuación de Samuel L. Jackson, quien es capaz de quitarle protagonismo a un simio tan alto como un rascacielos. El actor da cuenta de todo lo aprendido a lo largo de su carrera y recuerda al espectador los motivos por los que lo ha aplaudido en otra película. El intérprete tiene gancho y cuando aparece uno sabe que puede esperar algo realmente bueno de él. Algo que también ocurre con John C. Reilly, cuyo personaje, aunque tiene poco protagonismo, poco a poco va imponiéndose y ganándose al público. Junto con Kong, estos dos son las estrellas de la película.

Kong: La Isla Calavera se estrenará el próximo 10 de marzo en los cines y se trata de una cita obligada para los amantes del cine de acción y de las películas de monstruos. Además, si sientes que después del experimento de Peter Jackson el simio gigante te debe una película en condiciones, no lo dudes, que en esta seguramente lo perdones.

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