La ciencia ofrece una explicación a que nadie reconozca a Superman sin gafas

La ciencia ofrece una explicación a que la gente no reconozca a Superman sin gafas

Seguro que alguna vez en la vida te has preguntado porqué a Superman jamás le reconocen cuando se pone las gafas y se convierte en Clark Kent. El patético y minimalista disfraz del superhéroe de DC, parece confundir lo suficiente a los ciudadanos de Metrópolis, pues una vez se las pone… ¡nadie le reconoce!

Ya en su día, DC explicó el porqué de este curioso hecho, diciendo que las lentes de Clark Kent, curiosamente hechas de kryptonita, disparaban unos rayos hipnotizantes que confundían a los ciudadanos, evitando de esa forma que descubrieran su verdadera identidad. Pero esa explicación no es convincente.

Hace años, hablando de este mismo tema, la periodista Kyle Hill explicaba, a su entender, qué es lo que provocaba que nadie fuera capaz de reconocer a Superman cuando se ponía unas míseras gafas. Decía que podía tener que ver con la prosopagnosia, la incapacidad de reconocer rostros. Este es un trastorno cerebral que limita seriamente la capacidad de una persona para reconocer y recordar caras. Las personas que sufren de este trastorno se sirven de las voces, los gestos y la ropa para reconocer e identificar a otras personas, porque son incapaces de centrarse en un rostro e identificarlo, aunque conozca a esa persona.

Pero, claro, son muchísimas personas las que conocen a Clark Kent y luego no son capaces de identificarlo en Superman. Así que sería extraño afirmar que todas y cada una de ellas sufrieran prosopagnosia, ¿no? Sobre todo en aquel grupo de personas que trabajan con él a diario en Daily Planet.

Entonces, ¿cómo es posible que Superman pase completamente desapercibido cuando se quita el disfraz y se coloca las gafas? Los psicólogos de la Universidad de York, Robin Kramer y Kay Ritchie, pueden tener la respuesta a ello. Según un nuevo estudio que ambos llevaron a cabo, hasta el más mínimo cambio de atuendo o apariencia, como sería ponerse unas gafas o adoptar un lenguaje corporal distinto, puede ser motivo suficiente para que las personas no reconozcan a un sujeto en particular. Seguimos en la siguiente página.



Para comprobar este hecho, mostraron pares de fotos a una serie de participantes sanos y estos tenían que decidir si las personas que aparecían en esas imágenes eran la misma o no. Había pares de fotos en las que ambas personas tenían gafas o no, y también había pares en las que solo una persona tenía gafas. Sorprendentemente, a los participantes que les tocó un par de fotos en el que se veía a una persona con gafas y a otra sin, les costaba algo más reconocer si el sujeto era el mismo o no, que a los participante que tenían delante dos fotografías con personas que tenían gafas.

Este estudio solamente puede aplicarse con personas desconocidas, y sería factible que los ciudadanos de a pie de Metrópolis que no tuvieran relación con Clark Kent, no fueran luego capaces de reconocer a Superman.

“En términos reales, las gafas no impedirían que Lois reconociera a Superman en Clark porque está familiarizado con él”, explica Kay Ritchie. “Para aquellos que no lo conocen, la tarea es mucho más difícil: nuestros resultados muestran que las gafas alteran o perturban nuestra capacidad de reconocer a la misma persona extraña”

Curioso, ¿verdad?

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