Mi vecino Totoro tiene un inquietante detalle en el que no habías reparado

Mi vecino Totoro tiene un inquietante detalle en el que no habías reparado

Mi vecino Totoro es ya todo un clásico de la animación. Una de las películas más aclamadas del estudio Ghibli y de su director, Hayao Miyazaki, que ha hecho las delicias de muchos espectadores a lo largo de los años. Espectadores que no habían reparado hasta ahora en un cierto detalle.

Un detalle de esos que primero te llama la atención sin saber por qué, pero luego, cuando reparas en la cruda verdad, primero te eriza el vello, luego te recorre un escalofrío, y finalmente, el terror y sudor congelado te inundan figurada y literalmente. Hay un engendro del infierno mirándote de frente en la película y no te habías dado cuenta.

Si has visto el film recordarás el momento en el que la pequeña Mae está frente a una cabra, una común y sencilla cabra sin nada especial. Hasta que abre la boca y le enseña sus prominentes dientes. Ahí es cuando el misterio, lo insólito, lo inexplicable hace acto de aparición.

Efectivamente, dientes, y no por el consejo que daba una famosa folclórica ante las cámaras, sino porque esos dientes no debían estar ahí, como están señalando usuarios de Twitter. Las cabras, como están haciendo notar ahora algunos usuarios, no tienen dientes en la parte frontal de su maxilar superior, sino unas prominentes encías.

¿De dónde salen entonces esas piezas de marfil temibles y afiladas como las garras de Belcebú? ¿Es esa cabra un espectro del averno dispuesta a devorar a la pobre Mae? ¿Estamos jugando aquí con fuerzas satánicas? Algunos dirán que es un simple error de diseño, o una exageración para agrandar el susto que se lleva Mae (y cualquiera, añadimos) al verse venir de cara al rumiante con intenciones fagocitarias. Entre esto y lo de la madre de Bambi, no hay infancia que se libre.

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