Nintendo posee los derechos sobre dos películas para adultos

Hoy en día, con internet, es mucho más fácil toparse con contenidos de este tipo; pero hace años ya era también una práctica habitual. Las parodias, imitaciones y todo tipo de obras basadas en franquicias existentes son algo que siempre han coexistido con grandes lanzamientos, algo que ha buscado aprovechar en cierto modo la estela dejada por una firma de renombre o que, simplemente, ha decidido hacer un guiño a su manera.

Como se suele decir, hay parodias y parodias. La industria del cine para adultos también se ha lanzado en numerosas ocasiones a coger personajes populares, o incluso a videojuegos que se están haciendo enormemente famosos, para lanzar algo con lo que intentar captar a parte de los fans que poseen. Y, por surrealista que parezca, uno de los iconos más reconocibles y populares de los juegos también ha tenido su propia parodia para adultos. Ni siquiera Super Mario Bros. se ha librado de ello.

Con coletillas como «Esto no es un juego…» o «Sujétate a tu joystick» (estaban inspirados), un tal Buck Adam se encargó de la dirección y la producción de Super Hornio Brothers, dos películas en las que los Koopas y Bowser quedaban a un lado y que, aunque hubiera ciertas semajanzas, ni tan siquiera Mario o Luigi aparecían. Si lo hacían, y como protagonistas, un tal Squeegee y su compañero Hornio. No vamos a profundizar en la trama porque la desconocemos, y tampoco lo consideramos necesario.

Lo que sí llama la atención de este caso es que ambas películas, lejos de permanecer bajo el amparo de alguna productora desconodida, han pasado a ser parte de Nintendo. Así es, la Gran N se hizo con los derechos de estos dos largometrajes, siendo una de las adquisiciones más extrañas hechas por la compañía.

Aunque pueda parecer una maniobra de completa locura, los de Nintendo tenían serias razones para llevar a cabo un movimiento así. Todos sabemos que los de Kioto son extremadamente recelosos con todas sus licencias y las criaturas que dan a conocer al mundo, por eso, una obra de este tipo sería casi como emponzoñar la limpieza de un universo tan limpio como es el del Reino Champiñón. Esto, evidentemente, no era algo del agrado de este gigante del videojuego.

Las películas salieron al mercado poco después de que el largometraje oficial de Super Mario Bros. se estrenara en la gran pantalla. Aquel desastre comercial motivó a directores, actores y productores a aprovechar la resaca para intentar hacer caja, de ahí que naciera Super Hornio Brothers. Sin embargo, a los años, Nintendo decidió que había que buscar una forma de parar la comercialización de estas cintas y, para ello, compró sus derechos.

De esta forma, podían frenar en seco la distribución y dejarla en el cajón del olvido para evitar que esas imitaciones de Mario y Luigi aparecieran en parodias para adultos. Este hallazgo fue realizado en 2008 por Zack Parsons, que intentó buscar una copia para una columna semanal que escribía en «Something Awful». Así, el también escritor descubrió que, lo que hasta entonces había sido catalogado como una leyenda urbana, era tan real como la vida misma.

De todo el elenco de obras y productos que tiene la compañía nipona, sin duda este es uno de los más extraños que habríamos imaginado, aunque también un paso lógico. Si Nintendo quería evitar que se siguiera difundiendo algo así, no tenía más remedio que actuar como hizo, apoderándose de ello.

Juan Antonio Fonseca Serrano

Saltando sobre tortugas en los suburbios de Midgar, con una guadaña cerca del corazón, desde finales de los 80. Juego a lo que puedo, junto letras sobre lo que me apasiona y siempre tengo un ojo en las redes.
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