No Solo Gaming: Joe Hisaishi conquista París al son de Ghibli

No Solo Gaming: Joe Hisaishi conquista París al son de Ghibli

El Studio Ghibli a través de los años y gracias a su excepcional trayectoria dentro del mundo de la animación, se ha ganado por méritos propios elevarse a los altares del cine de animación en particular y del cine en general, llegando a ser considerado uno de los estudios más importantes de la historia del séptimo arte. Títulos con un peso internacional más que considerable que han llegado a unir de forma unánime a crítica y público consiguiendo una legión de fans tremendamente fiel y apasionada que llega a cualquier lugar del mundo.

Sin duda, el líder indiscutible de tal movimiento es el director Hayao Miyazaki. Este fantástico director que siempre ha apostado fuertemente por la animación tradicional, acumula en su haber películas de tanto calado e importancia como Mi Vecino Totoro, Nausicaä del Valle del Viento, La Princesa Mononoke o El Viaje de Chihiro, largometraje multipremiado que llegó a coronarse incluso como mejor película en el Festival de Berlín del año 2002 y como Mejor Película de Animación en la gala de los Oscars del mismo año.

Aunque Miyazaki es el gran faro que alumbra el camino de este estudio de animación, hay otros grandísimos nombres que aunque quizás no hayan trascendido como lo ha llegado a ser el del mencionado Miyazaki, han aportado y de qué manera su trabajo y enorme talento para hacer del Studio Ghibli esa fábrica de sueños japonesa que nos ha dado tantas y tantas horas de magia y entretenimiento. Nombres como los del productor Toshio Suzuki, de los directores Isao Takahata (responsable de auténticas obras maestras como La Tumba de las Luciérnagas o El Cuento de la Princesa Kaguya), Yoshifumi Kondo, o el del compositor Joe Hisaishi han contribuido a hacer un Studio Ghibli mucho más grande de lo que un día soñaron sus propios creadores.

Todos y cada uno de ellos bien merecen un artículo hablando de sus carreras y alabando su enorme labor pero hoy queremos (y debemos) centrarnos en la figura de Joe Hisaishi para hablar del extraordinario concierto que nos brindó el pasado fin de semana en la capital francesa.

La importancia de la música en las películas de Miyazaki. El director Hayao Miyazaki siempre ha mostrado en todos y cada uno de sus trabajos una serie de elementos que han convertido sus películas en pura poesía animada con un toque mágico que ha encandilado a propios y extraños. A ese puntito de magia y fantasía que no ha faltado en ninguna de sus producciones, ha contribuido de una forma más que directa el bueno de Hisaishi con su grandiosa música. Precisamente a ese mundo mágico al que nos referimos, con esa música que es capaz de permanecer para siempre en el corazón y llegar incluso al alma, es al que nos invitó a disfrutar Joe Hisaishi con los conciertos que ha estado ofreciendo los días 9 y 10 de este mes de Junio en París.

Hace ya varios meses que se pusieron sus entradas a la venta siendo un rotundo éxito y una verdadera odisea poder conseguir alguna. Debido al increíble éxito y consiguiente demanda de alguna oportunidad más por parte de los fans que no habíamos podido conseguir entrada en primera instancia, se buscó hueco para un nuevo concierto acumulando el compositor tres conciertos en apenas dos días. Un gran esfuerzo que sus fans supimos apreciar y agradecer con la rápida compra (volvieron a volar las entradas en unas pocas horas) de la totalidad de sus entradas mostrando el cartel de lleno en todos y cada uno de estos espectáculos.

Un emotivo y extenso repaso por la filmografía de Miyazaki. El tema central y absoluto de estos conciertos ha sido el trabajo de Joe Hisaishi para las producciones dirigidas por Hayao Miyazaki. Con esta presentación no hace falta decir apenas nada más porque ya sabemos que la suma de los talentos de dos genios como estos siempre da como resultado una soberana maravilla. Y eso es en absolutamente todos sus momentos lo que han sido estos conciertos.

En el imponente Palacio de Congreso de París (edificio cuya perfecta acústica ayudó a disfrutar de forma intachable de la interpretación de los temas) y durante aproximadamente unas dos horas y cuarto, Joe Hisaishi junto a la orquesta y coro Lamoureux y la cantante Mai Fujisawa, la soprano Hélène Bernardy y junto a Mathie Sarthe-Moureou, que demostró ser todo un virtuoso de la mandolina, encandiló a todo el público que se emocionó, vitoreó y aplaudió a rabiar todos y cada uno de los temas que sonaron durante el concierto.

El arranque de este fantástico espectáculo fue precisamente con la primera película en la que cronológicamente (dentro de las producciones del Studio Ghibli) trabajaron juntos director y compositor, que no es otra que Nausicaä del Valle del Viento. Película que merecidamente ha sido elevada a la categoría de culto junto, por supuesto, a su banda sonora que es todo un trabajo de orfebrería. A modo de suite, Hisaishi, que durante todo el concierto fue intercalando la dirección orquestal con su virtuosismo al piano, fue repasando los temas más emblemáticos de esta película mientras en una enorme pantalla se iba haciendo el mismo repaso pero de forma visual. Un acompañamiento perfecto para darle más fuerza y espectacularidad si cabe a la música del maestro.

Con este magistral inicio nos dimos cuenta que el camino y la intención que llevaba el concierto era el de ofrecer un espectáculo bastante parecido al que se pudo vivir en 2008 en el recinto japonés Nippon Budokan, donde HIsaishi y Miyazaki unieron fuerzas para celebrar a modo de homenaje musical el 25 aniversario de su tan estrecha colaboración. Un concierto que a buen seguro cualquier aficionado que ha podido disfrutar de cualquiera de los conciertos ofrecidos durante el pasado fin de semana, lo tiene más que visto y aprendido de memoria. Y ciertamente, salvando pequeñas distancias, lo que vivimos en Paris poco tiene que envidiar a aquel magnífico concierto de 2008.

Tras Nausicaä el turno era de La Princesa Mononoke y su banda sonora, música que personalmente me parece una de sus mejores composiciones con una fuerza y potencia descomunal. A destacar la espectacular interpretación del tema principal de este largometraje ofrecida por la soprano Hélène Bernardy con un final de esos que quitan el hipo y que hacen sentir que el esfuerzo y desembolso realizado para disfrutar de un concierto de este calado, bien merece la pena.

Poco a poco y sólo con un minúsculo descanso, en el que se vivió otro momento realmente bonito con la proyección de sendos mensajes de Toshio Suzuki y el propio Hayao Miyazaki, Joe Hisaishi y la corte de excelentes músicos de los que se ha rodeado en estos conciertos fueron repasando toda la filmografía en la que han trabajado juntos Miyazaki y Hisaishi embelesando al público con temas de Nicky, la aprendiz de bruja, de la genial El Viento se levanta, de la divertida Ponyo del acantilado, de El Castillo en el Cielo (que sin duda protagonizó uno de los momentos más recordados y emotivos del concierto con la aparición de músicos por los pasillos del auditorio), Porco Rosso, El Castillo Ambulante, El Viaje de Chihiro hasta llevarnos hacia el final con su entrañable y adorable Mi Vecino Totoro. Un final de campanillas donde se interpretaron tanto el tema de entrada (en inglés) como el de los títulos de créditos finales, esta vez sí en japonés.

Tras este final “oficial” se dio paso a la más que merecida y sonora ovación tanto al maestro Hisaishi como al resto de músicos e intérpretes. Una ovación que sólo fue acallada por la salida nuevamente al escenario del compositor para ofrecer dos bises, siendo los temas elegidos de Porco Rosso y La Princesa Mononoke.

Un fantástico colofón para uno de esos espectáculos musicales que se quedan grabados para siempre en la memoria, en la retina y por supuesto, en el corazón de los allí asistentes que disfrutaron como nunca de la música que les lleva acompañando durante muchísimos años y que ha formado parte de grandes e importantes momentos de sus vidas.

Por Miguel A. Aguilar
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