¿SABÍAS QUE… el creador de Sonic programó un emulador de Famicom para Mega Drive?

¿SABÍAS QUE… el creador de Sonic programó un emulador de Famicom para Mega Drive?

Bienvenidos a una nueva entrega de ¿Sabías que…? , la sección dedicada a las curiosidades relacionadas con los videojuegos. Sonic tiene unas cuantas a sus espaldas, y aunque su nombre asoma en esta ocasión, esta vez no vamos a desvelar ningún detalle del borrón azul. No vamos a entrar en sus depresivas historias plasmadas en los cómics editados en Estados Unidos, o en el hecho de que el que no sepa nadar en sus juegos es porque en Sega creían erróneamente que los erizos no sabían nadar en la vida real. No, no lo vamos a hacer. Porque esta vez queremos hablar de algo que hizo su programador.

Yuji Naka es un nombre que ha quedado asociado a la Sega de aquella época dorada para los restos. Una de las mentes más brillantes al servicio de la compañía, trabajando tanto para sus modelos de 8 bits como para Mega Drive. Pero en sus ratos libres, Naka hizo algo muy directamente relacionado con Nintendo. Consiguió transformar la consola Mega Drive en una Nintendo Famicom, la versión japonesa de la NES mediante software. Te lo contamos en esta entrega de ¿Sabías que…?



“Genesis does…”

Tras unos años en los que se va dando bandazos en el espinoso tema de establecer una mascota oficial, porque en la década de los ochenta y noventa no eres nadie sin una mascota de grande ojazos, Sega encuentra al fin su cañón más potente en Sonic el Erizo. El buen y viejo Sonic. Míralo que salado, qué veloz, qué… qué azul, vaya. Mega Drive no hubiera sido lo mismo sin sus juegos, que quedaron para la posteridad en sus tres primeras entregas como clásicos imperecederos de una gran calidad jugable y técnica. El hombre que lo hizo posible fue Yuji Naka, y es que si bien Naoto Oshima había diseñado el personaje, Naka fue quién le dio vída con código.

Yuji Naka, a día de hoy tiene ya 50 años y ninguna relación profesional con Sega. Fundó su propia compañía y se independizó de la casa del erizo, como es ley de vida. Cuando entró en ella, sin embargo, Naka estaba lleno de inquietudes. Se dice que le chiflaba construir maquetas, una afición tan noble como la que más. Aunque la programación ocupaba buena parte de la materia gris de Naka. Trabajó en Phantasy Star, el juego de rol de Master System ya en las filas de Sega, y pocos años después, codo a codo con Oshima y al mando del Sonic Team, le dió al mundo el primer Sonic The Hedgehog. No obstante, había algo que levantaba las sanas envidias de Naka.

Y es que pese al buen trabajo que hacía Naka, Sega siempre parecía ir a la sombra de Nintendo, que arrasaba en Japón con su consola Famicom: “Los primeros modelos de Sega salieron al mismo tiempo que la Famicom. Ellos constriyeron algo que nosotros debíamos intentar seguir y superar”, cuenta el propio Naka en una entrevista realizada en 2004 para The Next Level, “Pero todo el mundo quería una Famicom. Eso me ponía triste y más que un poco envidioso. ‘¡Aquí tenemos grandes juegos! ¡He trabajado muy duro en ellos! ¿Por qué la gente no compra nuestros productos?’, pensé. [risas] No obstante, la verdadera fuerza de Sega por aquel entonces estaba en los recreativos”.



Y así es, Sega se hizo su buen nombre gracias a unas cuantas máquinas arcade verdaderamente inolvidables y cuyas conversiones le abrieron a sus consolas las puertas de no pocos hogares. Pero esa sombra de la Famicom iba a perseguir a Naka durante mucho. Uno casi diría que llegaría a convertirse en algo parecido por una obsesión a juzgar por un capítulo de la vida de Naka que ganó mucha notoriedad en la red y a través de los círculos de la emulación. Y es que se dice, se comenta, se rumorea, que Naka consiguió llevar a cabo con relativo éxito el primer software emulador para una consola corriendo en otra de otra marca. O para entendernos, Yuji Naka programó un emulador de Famicom para Mega Drive.

“Oh, cielos [risas]. ¿Cómo os habéis enterado de eso?” confesaba Naka en dicha entrevista. “Pues sí, sí que lo hice. Lo hice principalmente con propósitos educativos. Podía hacer funcionar cosas como Dr. Mario, aunque no perfectamente en realidad. Era solamente algo divertido con lo que poder distraerme en esos momentos”. El software de Naka hubiera sido algo revolucionario, aunque las tropas legales de Nintendo no hubiesen tardado en ponerle en el punto de mira. Desde luego, comercializarlo parece que nunca pasó por la mente de Naka, que sin embargo reconoce que no hubiese podido aunque hubiese querido. El programador alega que su código se perdió y que así quedó para los restos. Pero esto no ha impedido que otros sigan sus pasos y que a día de hoy una Mega Drive puede ser capaz, con ciertos ajustes por aquí y por allá, de reproducir juegos de NES o de Famicom. Menuda alegría les hubiese dado a los compradores de la consola negra de Sega allá por la época si hubiesen sabido que en su máquina podían jugar a Sonic The Hedgehog y Super Mario Bros., cortando de raíz más de una discusión consolera.

Aquí damos por cerrada esta entrega de ¿Sabías que…? Volveremos en una próxima ocasión, pero hasta entonces, cuidado con las envidias y con imitar las características de propiedades ajenas. Hasta pronto. 

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