Cómo derrotar a Vigintio en Bravely Default II

Ya te vas acercando al cúlmen de Bravely Default II, aunque antes de ello deberás regresar sobre tus pasos para visitar de nuevos todas las ciudades en las que se desarrolla la propuesta. Si tu primera visita es hacia Wiswald, verás que hay un nuevo problema en dicho lugar, y que deberás hacer frente a Vigintio, el personaje con el nombre más impronunciable del juego de Nintendo Switch y que, además, te proporcionará el asterisco del trabajo Ocultista. Si este científico loco se te está atragantando, no te preocupes, porque en nuestra guía completa de Bravely Default II te ofrecemos la mejor estrategia para vencer a todos los jefes y aquí puedes encontrar la suya.

Mejor estrategia para vencer a Vigintio en Bravely Default II

Tres veces hay que derrotar a este hijo de los muertos para poder superar el combate, por lo que no es una tarea nada sencilla. Si tienes equipamiento que reduzca el daño de los hechizos de Sombra, pónselo a todo tu equipo, aunque tampoco estaría de más hacer lo propio con el fuego. Con esto, ataca todo lo que puedas con el Guardia y el Salvaje y combina tus curas con el mago blanco y ataca, siempre que puedas, con magias de luz del Maestro Espiritual, que será tu nuevo mejor amigo para el trabajo secundario de Gloria. Con el Bardo, realiza las acciones que creas más conveniente según el momento: potenciar ataque o defensa.

Una vez que lo derrotes, ten mucho cuidado, ya que resucitará con más fuerza que nunca. A partir de este momento realizará ataques zonales que harán bastante pupa a todos los miembros de tu equipo, así que olvídate de atacar con el Maestro Espiritual a partir de aquí y céntrate en curar al máximo mientras proteges con el Bardo. No pares de atacar físicamente, aunque verás que puede contraatacarte y acumular PB, pero será una batalla de aguante, por lo que si tienes las defensas adecuadas, resistirás sin problema.

Juan Montes

Comunicador y apasionado de los videojuegos de aventuras, rol y plataformas. Crecí junto a un marsupial y blandiendo la llave espada; ahora acompaño a cazarrecompensas, asaltatumbas y luciérnagas con la misma pasión.
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