10 juegos que pueden hacerte sentir mal por tus acciones

Estamos acostumbrados a ser el héroe, el personaje que salva el día. Los videojuegos nos permiten meternos en la piel de estos protagonistas que consiguen hacer que el bien prevalezca. Pero no siempre es así, y en algunos videojuegos podemos transformarnos en un villano. En ocasiones podemos elegir si así lo queremos, en otros no nos queda más opción y hoy vamos a repasar varios juegos que así nos han hecho sentir en numerosas situaciones.

Un recopilatorio de videojuegos en los que lejos de sentirnos como el héroe, nos hemos transformado en villanos. Aunque, como decimos no siempre se pudo elegir. ¿Qué videojuego te hizo a ti tener estas sensaciones?

Wolfenstein: The New Order.

Durante la toma de la fortaleza del doctor Calavera éramos apresados por este mismo y sometidos a una dolorosa decisión: teníamos que elegir qué compañero de nuestro escuadrón moría. Una mirada y ya había candidato a muerte. Estábamos obligados a ello, pero desde luego que no era algo agradable de vivir.

Fallout 3.

Aquí sí que teníamos opción. En un momento del juego se nos pedía explotar una bomba atómica y poner fin a todo habitante de la ciudad de Megatón. Una vil decisión para la que sí había alternativa: desactivar el artefacto y permitir que toda esta gente viviera. Pero bueno, no siempre se elige ser héroe.

Mass Effect 3.

Si bien aquí teníamos opción también, costaba mucho decidirse por la mejor. Si queríamos el mejor de los finales de Mass Effect 3 en el que salvábamos a toda la humanidad, compañeros y protagonista incluido, había que invertir muchas horas para lograrlo. En esta ocasión ser un héroe sí que era duro.

Metal Gear Solid V: The Phantom Pain.

Otro ejemplo de sentirnos mal sin opción. La Mother Base estaba infectada por un virus, la plataforma en cuarentena repleta de enfermos. La única opción era matarlos a todos ellos y evitar la propagación. Soldados leales que incluso nos saludaron momentos antes de recibir un balazo en sus cabezas.

Call of Duty: Modern Warfare 2.

El mundo no es un lugar siempre agradable y así nos lo demostraba la misión en la que como infiltrado en un grupo terrorista, debíamos ejecutar uno de sus ataques en un aeropuerto. Numerosos civiles cayeron en nuestras manos, una demostración de cómo estas células causan un daño innecesario a lo largo de todo el mundo.

Grand Theft Auto V.

Es curioso cómo un juego en el que éramos el malo en distintos momentos, nos hacía sentir como la peor persona del mundo en distintos finales. O acabar con Michael, el hombre que acogía a Franklin y le daba una oportunidad de crecer, o con el desgraciado Trevor que encontraba un duro final entre llamas. Por suerte había una tercera opción en la que todos se salvaban.

The Last of Us.

Condenar a la humanidad para salvar a la chica que reemplazó a su hija fallecida años atrás. Este era el final de The Last of Us, subjetivamente se entendía. Pero objetivamente le hacíamos un flaco favor a todo habitante de este mundo postapocalíptico.

Shadow of the Colossus.

Todo el videojuego pensando que estábamos devolviendo a la vida a nuestra amada. Un sacrificio para el que no nos importó enfrentarnos a criaturas tan grandes como montañas. Sin embargo, al final se desvelaba que estábamos a las órdenes de una entidad oscura que nos hizo a asesinar a inocentes, y gigantescos, seres.  

Pokémon Oro/Plata y Cristal.

Tres opciones, siempre con la incertidumbre. Es cierto que a la larga podíamos hacernos con el resto, pero aquellos iniciales tenían un destino fatal. Uno acababa en las manos de un delincuente y otro condenado a un futuro encerrado en una pokéball, como para sentirse un poco mal sí que es.

God of War.

Kratos podría tener motivos más o menos aceptables, pero queda claro que sus métodos no fueron los más objetivos. Condenó a la humanidad al caos después de asesinar a los dioses del Olimpo. Todo por una pura venganza contra Zeus, ¿de verdad no había otra opción?

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