10 videojuegos a los que el público les encanta odiar

10 videojuegos a los que el público les encanta odiar

El mundo del videojuego despierta pasión como ningún otro, y a los jugadores nos encanta seguir el desarrollo de un título desde que es presentado en sociedad hasta que es lanzado. Esto es, nos subimos con una enorme facilidad al conocido como “hype train”, dejándonos llevar por la expectación del juego en cuestión.

El problema es que, en ese camino, puede haber baches, y algunos son tan grandes a ojos de los aficionados que pueden hacer que éstos se bajen del figurado tren, e incluso intenten detenerlo por la fuerza. Este ha sido el caso con muchos videojuegos a lo largo de la historia, que por unas u otras razones han entrado en la lista negra de los jugadores sin haber recibido una oportunidad, y son odiados pese a tener mucho que ofrecer. A continuación compartimos contigo una decena de estos videojuegos a los que nos encanta odiar.

Halo 4

Tras un tercer Halo que nos había dado un verdadero final para la historia del Jefe Maestro, los aficionados tenían muy pocas ganas de que este increíble personaje fuera resucitado de mala manera. Y especialmente cuando Bungie se había separado del proyecto para dar el relevo a 343 Industries. De esta manera, Halo 4 comenzó su andadura con un traspié, y no pudo recuperarse de que los jugadores “no necesitaran otra entrega”.

DmC: Devil May Cry

En un caso similar pero mucho más extremo, Devil May Cry pasó a las manos de Ninja Theory para su nueva entrega, y mientras los fans de Dante esperaban la vuelta del demonio de pelo cano, este título estaba protagonizado por un adolescente con actitud de “no me importa lo que pienses”. Esta polémica nos cegó ante el perfeccionamiento del sistema de combate, uno de los mejores de un videojuego en años.

Watch Dogs

En los últimos años, parece que cada título de Ubisoft se trata de un disparo al pie de sus directivos, especialmente por las toneladas de bugs que quedan sin arreglar una vez los títulos son lanzados. Sin embargo, Watch Dogs podría haber sido la excepción. El problema es que el estudio decidió presentar la demo  con unos apabullantes gráficos de nueva generación, que después no pudieron sostener en la versión final. Las comparaciones son odiosas, y ésta no hizo sino generar odio hacia Watch Dogs.

Batman: Arkham Origins

Después de Arkham Asylum y Arkham City, los aficionados del Caballero Oscuro sufrían una mezcla de fatiga y expectación por un nuevo título. Pudo la fatiga, especialmente cuando Rocksteady decidió no intervenir en la tercera entrega, dejando así la genial saga en manos de Warner Bros. Los fans respondieron con un sonoro “no”, pero lo cierto es que el resultado final es excelente y nos refresca después de las anteriores entregas.

Max Payne 3

Remedy es conocida por un estilo muy particular, en el cual el cine negro se une al minimalismo de tiras cómicas y algo de humor. Es por ello que el salto a Rockstar de Max Payne fue tan extremo, pues la compañía responsable de Grand Theft auto quería dejar su marca en la tercera aventura del detective. La primera imagen promocional de Max Payne 3, en la cual veíamos a un protagonista calvo, bastó para que los aficionados se perdieran un genial título de disparos en tercera persona con el mejor ejemplo de tiempo bala hasta la fecha.

Splinter Cell: Conviction

En esta entrega de la popular saga basada en las obras de Tom Clancy, Sam Fisher se quitaba las gafas de visión nocturna para cazar a los asesinos de su hija, en un estilo mucho más violento de aquello a lo que nos tenía acostumbrados. Este intento de innovar no fue bien visto por los aficionados, que descartaron el título por ser demasiado diferente. La realidad es que Conviction se trataba de un primer paso hacia el excelente Blacklist, que no podría haber existido sin este bache en el camino.

Mass Effect 3

El fracaso de Mass Effect 3 se puede atribuir a un intento de EA de hacerlo el “perfecto juego para empezar las aventuras del comandante Shepard”, pese a que sus diferentes vías narrativas habían necesitado de cientos de horas en los previos juegos para ser desarrolladas. El resultado fue un título de acción que dejaba muy de lado el componente RPG, y con un final que no era totalmente satisfactorio hasta que adquiríamos el DLC Leviathan. Así todo, es una conclusión correcta y necesaria para una trilogía imprescindible.

Resident Evil 5

Con Resident Evil 4, Capcom comenzó a separarse del concepto de survival horror para adentrarse en las procelosas aguas de la acción. Esta caída en desgracia culminó con Resident Evil 5, que se alejaba lo máximo posible de aquello que los fans tenían entendido en la saga. Pero lo cierto es que se trata de un shooter en tercera persona muy conseguido, con controles pulidos al máximo y con los justos toques de terror que le separan de la abominación que es Resident Evil 6.

Assassin’s Creed: Syndicate

Durante años, comenzando con las últimas entregas de la historia de Ezio Auditore, los aficionados comenzaron a albergar un odio cansado hacia Assassin’s Creed, por el continuismo de sus títulos sin innovación alguna. Esta amalgama de ira pudo desatarse con Assassin’s Creed: Unity, cuyos extensos bugs le hicieron objetivo de todas las críticas posibles. Esto hizo que el escenario fuera muy irregular para que Syndicate saliera a actuar, con  la consecuente respuesta negativa del público. Lo triste es que con esta nueva entrega, Ubisoft si había aprendido de sus errores, pero  nadie se dio cuenta por estar demasiado ocupado clavando la tapa del ataúd de la Hermandad de los Asesinos.

Call of Duty posteriores a Modern Warfare 2

Puede que, año tras año, Activision parezca lanzar al mercado el mismo Call of Duty, dentro de una crítica que lleva sucediéndose desde hacer años. Y es que es cierto que la fanbase de esta franquicia ha determinado cómo se desarrollan sus juegos, pero todos y cada uno de ellos son perfectos ejemplos de cómo se debe crear un FPS, dentro de un panorama multijugador que no tiene parangón. Es fácil criticar, pero no tan fácil llegar hasta el pedestal en el que se ha situado Call of Duty tras su consistencia. Pese a todo, el gran público no deja de odiar esta franquicia, y dudamos que Call of Duty: Infinite Warfare pueda arreglarlo.

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