10 videojuegos en los que sus personajes son un estorbo

Estos videojuegos podrían haber sido excelentes, de no ser por sus personajes

Hoy en día, y de hecho en cualquier época, es muy complicado encontrar ese videojuego que lo tenga todo, un equilibrio entre argumento, gameplay y otros factores que lo hagan perfecto a ojos de prácticamente toda la comunidad y la industria. Sin embargo, en ocasiones aparecen, y se coronan como obras maestras.

Uno de los elementos que más influyen a la hora de situar un videojuego como un producto de calidad es sin duda su catálogo de personajes, especialmente sus protagonistas. Tengamos en cuenta que, si tenemos que acompañar a un personaje durante decenas de horas, seremos capaces de explorar todos y cada uno de sus defectos narrativos, lo cual puede hundir un título, por bueno que sea.

Pues bien, en este reportaje vamos a analizar los mejores ejemplos de esta suerte de pata coja de los videojuegos, en la que un solo personaje irritante o mal diseñado es capaz de arruinar un videojuego.

Slippy Toad – Star Fox

Este sapo era esencial para nuestra misión en Star Fox por sus capacidades como mecánico, pero su mayor habilidad residía en meterse en problemas de los que debíamos sacarle. De hecho, gran parte de las misiones incluyen un desvío en el que debemos rescatarle si no queremos que nos rompa los tímpanos con su estridente voz.

Barry – Alan Wake

Si un personaje que sólo aparece en escasas secuencias es capaz de provocarnos auténtico odio, ese es Barry. Este secundario fue introducido como agente de Alan Wake, y cada una de nuestras interacciones con este taimado y egocéntrico mánager es un infierno mayor al de los horrores que nos acechan en la oscuridad del juego.

Natalya – Goldeneye 007

En este caso no se trata de un intento intencional de crear un personaje irritante, por desgracia. En las numerosas misiones en las que debíamos proteger a Natalya (demasiadas, especialmente teniendo en cuenta lo diferente que era su papel en la película que adaptaba el juego) no dejaba de atascarse y meterse por los recovecos más complicados del juego, lo cual hacía nuestra labor frustrante y tediosa.

Raiden – Metal Gear Solid 2: Sons of Liberty

Hideo Kojima, en su genialidad, quiso sorprender a los aficionados de Metal Gear Solid cambiando al protagonista en su segunda entrega. La sorpresa tuvo efecto, sólo que negativo. Y es que Raiden era tan sumamente diferente de Snake, en todos los malos sentidos, que muchos jugadores sentían dolor reconociendo que este juego es en realidad excelente. Tampoco ayudó lo poco desarrollado de la historia de fondo del protagonista, que en los siguientes títulos cambió por completo de tercio.

Elena – Uncharted: El Tesoro de Drake

Al igual que Raiden, Elena comenzó como un personaje al que nadie quiso, que debíamos sacar de líos constantemente, perpetuando el rol de la damisela en apuros, para después ser desarrollado y convertirse en un esencial de la historia de PlayStation. Si lo pensamos fríamente, gran parte de los obstáculos que encontramos en el primer Uncharted están causado por este personaje, y su completa negativa a tener un poco de cuidado.

Liara – Mass Effect

Hemos de aclarar que este caso no es tanto culpa de la propia Liara como de las reacciones programadas de Shepard. Y es que, independientemente de cómo queramos desarrollar a nuestro personaje, la Asari de nuestro equipo siempre despierta reacciones empáticas en el protagonista, en un intento de forzarnos a establecer una relación con ella por parte de BioWare.

Ashley – Resident Evil 4

En ocasiones, irritarse por culpa de un personaje no es malo. Y es que, como ocurría con Ashley, debíamos frustrarnos por su fragilidad y constante situación de peligro frente a la plaga que asolaba  el pueblo castellano de Resident Evil 4. El problema es su constante demostración de no saber lo que está pasando, como si no se diera cuenta de que Leon está arriesgando su vida por ella, como si se tratara de una versión más dulce de una adolescente “pasota”.

Navi – The Legend of Zelda: Ocarina of Time

Esta hada que nos acompaña durante esta aventura es activamente estresante. Y es que sus constantes interpelaciones hacia Link al grito de “¡Eh, escucha!” no podrían darnos más ganas de aplastarla con nuestro escudo o encerrarla en una de las muchas mazmorras que exploramos en el juego. Más te vale no quedarte bloqueado en Ocarina of Time, o te hundirás en un infierno de consejos no solicitados.

Niko – Grand Theft Auto IV

Roman Bellic, nuestro primo en este título, es irritante como pocos, pero se ve superado por el protagonista. Y no es porque su desarrollo a lo largo del juego esté mal planteado, sino porque, precisamente, no tiene ningún tipo de desarrollo. Según avanzamos en GTA IV, nos damos cuenta de que Niko Bellic es un bloque de hielo, al cual no le afectan los hechos que le ocurren, y que termina su aventura igual que la empezó.

Ghost – Destiny

Puede que Ghost sea el responsable de resucitarnos al comienzo de Destiny y devolver la paz al universo de los Guardianes, pero eso no le exculpa de aparecer en esta lista. Y es que sus eternas exposiciones y su carácter pedante (representado por un doblaje extrañamente pobre del siempre excelente Peter Dinklage) nos hacen querer lanzarnos de nuestra nave en pleno viaje espacial, con tal de no tener que escuchar las eternas ponencias de este dispositivo que, al igual que Navi, nos acompaña en todo momento.

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