100.000 jugadores reunidos para poner en evidencia a Albert Einstein

Entre todos aquellos principios y teorías firmados por Albert Einstein, hay muchísimos aciertos de vital importancia, pero también hay lugar para errores. Einstein defendía que el enredo cuántico era algo inexistente. Este término se utiliza para hablar de la conexión que se da entre fotones y establece que, si están demasiado alejados, siguen pudiendo interactuar entre ellos. Sin embargo, el Instituto de Ciencias Fotónicas de Barcelona (ICFO) ha decidido ponerse manos a la obra para llevar la contraria al físico, y para ello ha necesitado a 100.000 usuarios para que jueguen con teléfonos móviles.

El experimento organizado por el ICFO, y explicado en Nature, ha contado con la participación de jugadores voluntarios de todas partes del mundo. Recurriendo a una serie de juegos para smartphones concretos, además de otros aparatos y dispositivos, tuvieron que ponerse manos a la obra para enviar un total de 90 millones de bits en lenguaje binario, una información que los científicos e investigadores aprovecharían para poner a prueba el argumento de Einstein.

Tras varias sesiones de prueba, y el análisis de los resultados, el instituto barcelonés ha conseguido demostrar que el principio del enredo cuántico es verdadero. Las partículas cuánticas separadas por una distancia más que considerable sí pueden interactuar entre ellas, al contrario de lo que establecía el físico alemán con su principio de realismo local. 

Lo que ha demostrado el equipo de Barcelona y esa legión de jugadores de todo el mundo es algo que contradice a la física en su sentido más tradicional y vuelve a poner sobre la mesa el debate sobre cómo pueden existir tanto la física que define el comportamiento de los grandes cuerpos como la que define el de las partículas a nivel subatómico. Pero ese debate ya es algo que se nos escapa a todos nosotros, salvo que haya un genio en la sala.

Juan Antonio Fonseca Serrano

Saltando sobre tortugas en los suburbios de Midgar, con una guadaña cerca del corazón, desde finales de los 80. Juego a lo que puedo, junto letras sobre lo que me apasiona y siempre tengo un ojo en las redes.
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