12 formas de lanzar el mando de la consola cuando te enfadas

12 formas de lanzar el mando de la consola

A lo largo de los años te habrás topado con videojuegos especialmente complejos capaces de frustrarte hasta límites inimaginables. Aunque es posible que hayas asumido tu parte de culpa, seguramente hayas recurrido a una de las excusas más antiguas del universo gamer: el verdadero responsable no es otro que el mando.

Justo en ese momento, en el que entiendes que el verdadero autor de tus problemas es tu inseparable compañero, seguramente ardas en deseos de lanzarlo contra mil y un lugares. No le des más vueltas porque hemos recopilado todas las acciones que puedes llevar a cabo en este tipo de situaciones, tan incontrolables como satisfactorias en su resolución.

A continuación te dejamos con estos prácticos aunque destructivos consejos, compartidos por nuestros compañeros de Kotaku, que no deberías poner en práctica si deseas seguir disfrutando de tu consola favorita. ¿Has llevado acabo alguno de ellos en el pasado?

1. Sacudiendo que es gerundio: Sujeta el mando con fuerza, aprieta todos los botones y, acto seguido, agita el mando como si no hubiera un mañana.

2. El amago: Alza el mando con toda tu furia y, justo cuando pienses en estamparlo contra la mesa, apóyalo suavente sobre ella. El mando habrá aprendido la lección.

3. Primer aviso: Si el proceso anterior no ha sido suficiente para calmar tus nervios, repite el paso indicado pero esta vez escarmiéntalo con un respetable aunque cuidadoso golpe sobre la mesa.

4. Golpes y más golpes: Tras un primer golpe, es posible que desees repetir la jugada. Déjate llevar y dale una buena lección estrellándolo cuantas más veces mejor contra la mesa situada ante ti.

 

5. El sofá, el mejor amigo del mando: Estás enfadado con el mando pero quieres evitarle daños permanentes. Qué mejor solución que lanzarlo contra el otro extremo del sofá en un arranque de furia controlado.

6. ¡Al suelo!: El mando no ha respondido a tus órdenes y ahora lo pagará caro, qué importan las consecuencias. Aparta la vista del sofá, un destino demasiado plácido tras su insolencia, y apunta directamente al suelo.

7. Un, dos, tres, pared: Si eres aficionado al béisbol y te sientes inspirado prueba a catapultarlo contra la pared más próxima. Los resultados, eso sí, pueden ser catastróficos.

8. Daños colaterales: El televisor ha sido tan culpable como el mando. Coge fuerzas y estámpalo contra el foco de tu furia, independientemente de los daños que puedas ocasionar.

9. Modo Hulk: Tira el mando contra el televisor y, acto seguido, marca como objetivo a la verdadera responsable de la situación: la consola. Levántate del sofá, camina de forma intimidatoria hacia ella, arranca todos los cables y lánzala sobre tu cabeza.

10. Vomitona: Con el disgusto es probable que el malestar te haya llegado al estómago. No te conformes con lanzar el mando, camina hasta la consola y dale su merecido en forma de ducha. Un remedio tan repugnante como efectivo.

11. Entierro hostil: Un escarmiento no sería suficiente. Coge el mando y una pala y conduce hasta las afueras de la ciudad. Baja del vehículo, cava una diminuta tumba y entiérralo vivo. Requiescat in pace.

12: Telequinesis: Ha llegado el momento de sacar a relucir tus poderes telequinéticos. Haz uso de ellos contra la consola y el mando y destrózalos sin piedad. Si encuentras a un Big Daddy por el camino, haz lo propio.

Bonus track: El mando te la ha jugado y tu vida ya no merece la pena. Vacía tus cuentas bancarias y apila todos los billetes sobre el mando. No le des más vueltas, préndele fuego y sal de tu casa a toda prisa. Cuando el incendio se extienda a todas tus posesiones, saca tu móvil y haz una foto de recuerdo. Compártela en redes sociales sin escribir una sola palabra. La venganza se habrá completado.

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