5 remakes de clásicos retro en este siglo que se convierten en arte

Ahora que están de moda las reediciones en alta definición de juegos de renombre para consolas actuales, nos parece algo casi cotidiano el que un videojuego que jugamos hace unos cuantos años salte de una generación a otra con algunas mejoras visuales y poco más. Hacer un remake parece algo casi desvirtuado, y en realidad encierra más mérito del que parece. Sobre todo si se hace “a pelo”, es decir, recreando el juego original desde cero y dándole una vuelta de tuerca propia. Y para rizar el rizo, a veces hasta perfeccionan la versión que toman por referencia.

Lo vamos a entender mejor con estos cinco remakes de juegos clásicos que os vamos a mostrar. Lo que les hace especiales es que están desarrollados para plataformas que ya pasan de la veintena de años, pero que a la vista está que entre su comunidad siguen muy vigentes. Se trata de homenajes realizados en ocasiones por una sola persona, o a lo sumo por un pequeño grupo que, sin embargo, saben sacar todo el partido a estos sistemas teóricamente olvidados. Lo vemos a continuación y en las siguientes páginas.

Bubble Bobble 4 CPC (Amstrad CPC)

Como usuario de un Amstrad CPC, uno de los días más emocionantes fue aquel en el que servidor consiguió arrastrar a su señor padre y su cartera hasta el centro comercial español por excelencia y recoger una copia de Bubble Bobble en disco de 3 pulgadas. Dos años de anhelos y esperanzas por poder jugar al que tenía por el mejor juego del mundo, sin bajar a los recreativos y sin tener que poner cinco duros por partida, que se veían recompensados al fin. Luego, ya con la cabeza fría, uno se daba cuenta de que esa versión de CPC no era precisamente de las mejores que el arcade de Taito había tenido. Se podía mejorar.

Los años acabaron por dar la razón a esta impresión precisamente en el 25 aniversario del juego. En 2011 surgió Bubble Bobble 4 CPC, de CNG Soft (siglas tras las que se esconde César Nicolás González), que no solo destila amor por el juego original, sino que muestra lo que se puede hacer exprimiendo un CPC. El juego se ha podido adquirir en cintas de casete en eventos de retroinformática, pero si en su día esas casi dos mil pesetas hubieran dado de sí algo cercano a este juego, indiscutiblemente hubiera sido compra imprescindible. Menos mal que Rainbow Islands sí que valía lo que costaba.

Arcade:



Original (CPC):



Remake:

R-Type 128K Remake (Amstrad CPC)



R-Type, uno de los matamarcianos de referencia de finales de los ochenta, puede que “el” matamarcianos de referencia, también tuvo conversiones domésticas a los ordenadores de 8 bits. Sin salir de los terrenos del Amstrad CPC, de nuevo la conversión que nos cayó fue un poco chusca. Era un port de Spectrum, lo que significaba que tendría pocos colores en pantalla, precisamente el fuerte del CPC, y además no se libraría de la lentitud que perseguía a los juegos de este sistema.

Y de nuevo, en 2012 se haría justicia. Un port firmado por Easter Egg que aprovecha los 128K de memoria del CPC 6128 y que se acerca horrores a la máquina recreativa, algo impensable. El abismo que media entre ambas versiones es insondable, pero como se suele decir en estos casos, mejor tarde que nunca.

Arcade:



Original (CPC):



Remake:

Oh Mummy Genesis (Mega Drive)



Aunque ahora cambiamos de sistema no vamos a dejar de mirar de reojo al Amstrad CPC. En su pack de cintas de regalo venían varios juegos de Amsoft, el sello propio bajo el que se editaba la primera hornada de juegos para el ordenador. Entre ellos, Oh Mummy, un sencillo pero divertido juego en el que un explorador entraba en una pirámide habitada por momias para llevarse al museo todos los tesoros que pueda encontrar. Para ello, hay que rodear los sarcófagos para que éstos revelen los contenidos en busca de la llave al siguiente nivel, pero el problema es que además de riquezas también hay… más momias. Por suerte, un pergamino permite acabar con una de ellas con solo tocarla, pero solo una vez.

Este juego tan emblemático para todo el que haya tenido un Amstrad CPC 464 de primera mano fue el referente de los integrantes de 1985 Alternativo en 2012 para uno de sus proyectos retro, consistente en adaptar el juego nada menos que a Mega Drive, conservando el modo original pero añadiendo otro con bastante novedades. Por ejemplo, jefes enormes, nuevos objetos o diferentes tipos de niveles en los que o bien no vemos las huellas que deben rodear los sarcófagos, o un tornado va borrándolas, o incluso nos vemos a oscuras solo guiándonos por los ojos abiertos del protagonista. Cuenta con modo de dos jugadores simultáneos y, para resumir, es una delicia. Se pudo solicitar hasta fin de existencias en formato de cartucho para poder jugar en una Mega Drive real, y desde luego éstas son un verdadero tesoro que no encontraréis en ninguna pirámide.

Original:



Remake:

Knight Lore Remake



Ultimate, unos maestros. Hoy conocidos como Rare, la empresa iniciada por los hermanos Stamper dio auténticos clásicos de la isométrica como fue la Trilogía de Sabre Man. Y de ella, formada por Sabre Wulf, Underwurlde y Knight Lore, seguramente fuese esta última entrega la más popular de todas. Quizá por su particularidad, y es que el pobre Sabre Man es víctima en esta entrega de una maldición que le transforma en un hombre lobo cuando la luna se alza en lontananza, un cambio que vemos in situ.

Pues bien, aunque inicialmente el juego estuvo disponible para ordenadores de 8 bits, lo cual incluye al MSX, Retroworks llenó un vacío en 2009 al llevar el juego a MSX 2, el hermano más pudiente del ordenador japonés con mayor poderío técnico, algo que se deja patente. De nuevo encarnamos a Sabre Man en su búsqueda de los ingredientes para la poción que le volverá a convertir en humano, esta vez con mejor aspecto que nunca y con añadidos con un mapa. Aquí la prueba:

Original (MSX):



Remake:

La Abadía del Crimen (MSX 2)



Complejo y cuidado en sus detalles, La Abadía del Crimen es un juego quizá demasiado elaborado para su época. Considerado el mejor de la Edad de Oro del software español por algunos, y sobrevalorado por otros, el juego de Opera Soft desde luego que no deja indiferentes a su paso. Manuel Pazos (también tras el remake de Knight Lore para MSX 2) lleva al ordenador nipón este clásico en una versión impecable.

Para empezar, se puede guardar la partida, algo que es mano de santo. Pero además de ello, el aspecto gráfico sufre una genial mejora acompañada de distintas paletas que van cambiando conforme el momento del día. En un juego en el que seguir los horarios de la abadía a rajatabla, que no se nos pasen las horas es algo que se agradece.

Original (MSX):



Remake:

El futuro es anteayer (bonus track)

Los viejos rockeros nunca mueren, los buenos juegos tampoco. Los remakes de joyas clásicas siguen surgiendoa a cada año, muchos de ellos en versiones ejecutables bajo Windows, pero otros llegando a corregir ausencias en catálogos o enmendando faltas. El primer caso sería el de Street Fighter II CPC: The Real Edition, la conversión de la recreativa de Capcom que en su momento no tuvo el Amstrad CPC, que lleva ya unos cuantos años cocinándose, y de la que en RetroMallorca 2014 se pudo ver una demostración increíble a nivel visual. En ese momento, al juego aún le quedaba para estar a punto y parece que la cosa puede ir para largo. Pero que puedan llegar a existir este tipo de ports es algo que a ese jovencísimo usuario de ordenador de cinta que muchos llevamos dentro le lleva a hacerse cruces.



La retroinformática no solo vive de remakes. Hay multitud de proyectos originales que se siguen programando para máquinas como el Spectrum o el MSX. Ahí están grupos como los citados RetroWorks, Relevo Videogames o los Mojon Twins. Pero no hay nada como tener un referente conocido para poder apreciar un homenaje. Recreaciones como estas fruto del sincero cariño hacia un juego y realizadas a la brava sí que son de mérito. Son el producto que resulta cuando los remakes se convierten en arte. 

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