Abrirse a todo tipo de público podría ser negativo para Call of Duty

Que un juego llegue a gustar al mayor espectro de públicos posible supone un mayor número de ventas. Al menos, eso dice la teoría, porque en la práctica esto podría significar que la razón de ser del juego se diluyera tanto que se perdiese a los usuarios más “fieles”. Al menos así lo opina Stephen Cheliotis, analista de Marcas y experto en Franquicias, acerca de casos como el de la serie Call Of Duty, cuya última tendencia es la de ofrecer, cada vez más en su jugabilidad y planteamientos, un producto que se aleja de la singularidad y se basa en el “más de lo mismo, pero algo mejor”, una tendencia comprensible si se toman en cuenta las enormes cifras de ventas y la seguridad económica que representa para una compañía tener una franquicia de estas características.  Aunque, según Cheliotis, esto es algo que podría pasar factura a largo plazo.

"Si tienes algo que es tan genérico, soso y aburrido que le podría gustar a todo el mundo, entonces estás en peligro de volverte tan abierto a todos que ya no crearás seguidores a largo plazo. [Activision] debería centrarse en lo que hacen mejor, pulirlo y tratar de ser conocidos por ello. [Además de] cultivar la personalidad de la serie", declaraba el analista.

Cheliotis explica que fuera del ámbito de los jugadores de un juego hay un poco de confusión entre los distintos tipos de franquicias de videojuegos, pues mientras que otras sagas, como Star Wars o Harry Potter,  están bien definidas ante el público, aquellos jugadores a tiempo parcial o que no tengan interés “no son capaces de distinguir sí, por ejemplo, Modern Warfare es parte de una franquicia o un título aislado”.

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