Adiós a Forges, uno de los grandes humoristas gráficos de España

Adiós a Forges, uno de los grandes humoristas gráficos de España

Hay muchas formas de hacer humor, desde contar un chiste hasta realizar una divertida mímica o satirizar la realidad a través de una viñeta. Esta última modalidad fue la que eligió Antonio Fraguas de Pablo, más conocido como Forges, quien ha fallecido hoy, 22 de febrero de 2018, a los 76 años de edad. Atrás quedan para la historia un listado de viñetas en las que se tocaron distintos temas de actualidad, entre los que, por supuesto, no faltaron los videojuegos como eje principal.

Puede que el tratamiento recibido por los videojuegos y la tecnología realizado por Forges no estuviera de acuerdo con la visión de muchos de los aficionados a esta industria. Cabe recordar en este punto su sátira de Destiny en la que hablaba del género shooter como ‘matamucho’ y cuestionaba, siempre desde el humor, que esta forma de ocio digital fuera cultura.

Él mismo defendió, tal y como recogió en su día Europa Press, este punto de vista al señalar que su problema no era con los videojuegos, sino con lo que él calificaba como ‘matamucho’ y en el que comparaba Destiny con una película de Rambo, algo que bajo el punto de vista de Forges no podía ser considerado tampoco cultura. Pero hay algo que no se puede negar, y es que cuando Antonio Fraguas se ponía a dibujar la genialidad estaba asegurada.

Forges también supo tratar un asunto como el de los trolls en internet al hablar de un matrimonio que aprovechaba el anonimato en redes para cruzarse acusaciones a través de entradas en sendos blogs. O también cómo, por mucho que estén presentes las pantallas en nuestras vidas para hacernos leer, nunca podrán alcanzar la trascendencia del libro físico.

Es imposible estar de acuerdo con Forges en todo, pero no se puede negar todo su talento y seguro que todos tenemos una viñeta con la que nos sentimos identificados. Aquí te dejamos con algunas de sus creaciones donde el videojuego y la tecnología eran los protagonistas. Pero antes, sólo podemos decir, gracias por todo, Antonio.

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