Ammy Hennig, creadora de la saga Uncharted, carga contra los youtubers por la cancelación de juegos para un jugador

Madre de la saga Uncharted y autora tras el cancelado proyecto de Visceral Games basado en Star Wars, Amy Hennig se ha sentado junto a Sean Vanaman (Firewatch) a hablar con Polygon sobre la trayectoria de los videojuegos durante 2017. Y no ha dudado en lanzar una clara pulla al fenómeno de los youtubers y su impacto en la industria en todo este último año.

Mientras el debate sobre la fuerza de los juegos individuales, centrados en experiencias para un solo jugador, parece cada vez apagarse más, salen a la luz estas declaraciones de alguien que ha vivido este curioso viraje en tendencias. Según Hennig, los usuarios no se lanzan a la compra porque «prefieren ver a gente jugarlos a través de internet». Acudir a ellos como películas en las que además entran en juego los comentarios del streamer o el youtuber de turno es una tendencia claramente en boga y, para la que dio luz a Nathan Drake, es una tendencia que también está dañando este tipo de experiencias.

La inversión, normalmente cara, hace que la brecha entre indies y grandes editoras sea aún mayor en este sentido. De nuevo en boca de Hennig, «cuando gastas millones en un juego basado en la narrativa, que no pueda percibirse como algo con un valor a largo plazo que vaya más allá de esa primera partida, la pregunta es, 'Bueno, ¿para qué se va a comprar si se puede ver a alguien jugarlo?'»

¿Realmente han hecho tanto daño plataformas como YouTube y los youtubers a esta clase de juegos? Las grandes compañías cada vez apuestan más por recurrir al multijugador, a aquellos títulos con una larga esperanza de vida que, además, la refuerzan a base de actualizaciones gratuitas. Puede que el gran problema tras el cierre de compañías como Visceral Games sí que guarde relación con esta interpretación del videojuego, o que simplemente las compañías no terminen de ver el potencial de estas experiencias.

Juan Antonio Fonseca Serrano

Saltando sobre tortugas en los suburbios de Midgar, con una guadaña cerca del corazón, desde finales de los 80. Juego a lo que puedo, junto letras sobre lo que me apasiona y siempre tengo un ojo en las redes.

Publicaciones relacionadas

Cerrar