Análisis de Dishonored: La muerte del Forastero – Más letal que nunca

Por aquel entonces nadie lo esperaba, pero en el año 2012 un videojuego llamado Dishonored desarrollado por la desconocida compañía francesa Arkane Studios se convertiría en uno de los mejores títulos de toda la temporada de videojuegos. Poco después ampliaría su historia con dos expansiones centradas en Daud, un asesino a sueldo a través del cual se explicaban algunas dudas que dejó la historia original.

Cuatro años después Arkane demostraba todo lo que había aprendido durante ese tiempo cuando salió a la venta Dishonored 2, que pese a ser superior a su predecesor en algunos apartados no funcionó como se esperaba a nivel de ventas y pasó bastante desapercibido entre el gran público. Ahora el estudio francés lo vuelve a intentar con La muerte del Forastero, la que probablemente será la única expansión del videojuego.

En ella encarnamos a Billie Lurk, también conocida como Meagan Foster, que tras haber ayudado a la emperatriz Emily Kaldwin a recuperar su trono decide ahora emprender una última misión: encontrar y rescatar a su antiguo mentor Daud (aunque no acabaran muy bien su historia juntos) y hacerse cargo de la misión más difícil que se haya planteado nadie jamás. Se trata de asesinar al Forastero, el dios que ofrece poderes sobrenaturales a todos aquellos dispuestos a someterse a su voluntad.

Todo comenzará con una primera misión en la que Billie Lurk está en su barco, el Dreadful Wale, y se meterá de lleno en un terreno hostil para rescatar a su antiguo mentor y salvador Daud. Aunque en esta primera misión todavía no tenemos los poderes tradicionales de la franquicia que sí podremos disfrutar durante el resto de la aventura, lo cierto es que ya podremos ver muy claras las novedades del juego de Arkane.

La muerte del Forastero sigue dando al jugador completa libertad a la hora de decidir si prefiere completar la aventura sin matar a nadie o si prefiere segar toda vida, lo que ofrecerá finales completamente distintos. Por el perfil que tiene a Billie le pega hacerlo todo con un caos elevado, pero la decisión es tuya y tiene dónde elegir. El armamento de Lurk es una buena muestra de ello, pues muchas de las nuevas herramientas permiten ser usadas de forma letal o de forma no letal.

Un buen ejemplo son una especie de minas que, al activarse, atraen hacia sí a los enemigos cercanos, pudiendo aturdirlos y dejarlos inconscientes o directamente acabar con sus vidas. También tenemos una bola de lamprea que sirve como distracción para los enemigos, pero que utilizando la habilidad adecuada puede ser lanzada a la cabeza de los contrincantes para matarlos de forma directa. Todo está a nuestra elección.

El resto de equipo es más convencional y actúa de modo similar al de los dardos de pasadas entregas, teniendo cargas que electrocutan y dejan inconsciente y otras letales que matan sin piedad. Todo ello por no hablar de la espada con la que podemos cortar cabezas si así lo deseamos y los poderes con los que no solo podemos escabullirnos y meternos por lugares recónditos, sino también montar un caos a nuestro alrededor que nadie se espere.

Otro de los fundamentos de Dishonored: La muerte del Forastero es la de mejorar las capacidades de Billie Lurk a través de mejoras que podemos comprar con el dinero que vayamos consiguiendo (obteniendo objetos valiosos o completando contratos) y también gracias a los talismanes de hueso. Seguimos teniéndolos divididos en dos categorías: unos básicos que mejoran nuestras habilidades y otros más complejos que nos ofrecen una gran ventaja a costa de reducir otra de nuestras capacidades.

Como ya ocurriera en Dishonored 2, Arkane ha vuelto a introducir las misiones secundarias a modo de contratos. Se trata de objetivos secundarios que se nos encarga en las tareas principales y que, de ser cumplidos, nos otorgará jugosas recompensas, monetarias mayormente. Además en los densos y trabajados escenarios también encontraremos cajas fuertes y otros misterios en los que merecerá la pena detenerse.

Lo mejor de La muerte del Forastero, como es marca de la casa en la saga, es que te permite jugar a tu manera siempre que quieras. Puedes completar el objetivo principal a toda prisa para centrarte en la historia más directa o entretenerte en sus múltiples callejones, resolver todas las secundarias, enterarte de lo que sucede en el mundo de Karnaka y empaparte de un lore cada vez más profundo y exquisito que no tiene desperdicio.

Audiovisualmente Arkane ha vuelto a rendir a un enorme nivel con la colaboración de Bethesda. Si nos ceñimos a la potencia gráfica pura y dura es posible que Dishonored: La muerte del Forastero no esté a la altura de las grandes obras de este año, pero sí se ve mejor que sus antecesores y sigue la estela ya comenzada por el genial Prey que llegó a comienzos de este año. Donde verdaderamente destaca el juego es en lo artístico, repleto de grises y colores oscuros que dotan de una personalidad única a una franquicia que, lamentablemente, no parece vivir su mejor momento.

Sonoramente es todo un acierto. A la tradicional música de la franquicia, que vuelve a rendir a gran nivel, hay que sumar un excelente doblaje al castellano, como es costumbre en los videojuegos de Bethesda. Lo mejor es que no solo los protagonistas gozan de una buena traducción e interpretación vocal, sino que incluso los secundarios resultan convincentes. Así, todo el título está perfectamente traducido al castellano.

Joel Castillo

Jugabilidad: La mejor parte de todo Dishonored vuelve a serlo en La muerte del Forastero. Arkane vuelve a darnos la oportunidad de jugar a nuestra manera, ya sea matando a todo aquel que se cruce en nuestro camino o siendo una sombra que no sesga vidas. También podemos completar secundarias o centrarnos en lo principal. La decisión es nuestra y la combinación entre armamento y poderes vuelve a hacer de la nueva entrega de Dishonored algo único.

Gráficos: Puede que en cuanto a potencia bruta La muerte del Forastero ya no esté a la altura de otros títulos del género, pero todo queda compensado con un maravilloso y siempre bien trabajado apartado artístico. Los colores oscuros y un peculiar diseño de personajes y escenarios hace que recorrer cada rincón sea un auténtico lujazo.

Sonido: El doblaje de Dishonored: La muerte del Forastero está a un enorme nivel en su traducción al castellano, aunque la obra también nos permite configurarla para que suene en versión original si así lo deseas. A ello hay que añadir una banda sonora que sigue rindiendo a un gran nivel y unos efectos de sonido que no se quedan atrás.

Duración: La muerte del Forastero es una expansión independiente de Dishonored 2, de modo que es comprensible que la duración sea netamente inferior a la del juego original. En una dificultad elevada y cumpliendo los encargos secundarios podemos alcanzar las ocho horas o incluso alguna más, por lo que estaríamos hablando de más o menos la mitad de duración de la obra original.

Conclusión: Narrativamente no tiene sentido jugar a La muerte del Forastero sin haber terminado los anteriores títulos de la saga (incluidos los DLCs del primer Dishonored), pues esta última expansión tiene un aire de despedida, de fin de ciclo. Sin embargo cualquier jugador de títulos de sigilo y aventura sabrá apreciar las bondades del juego de Arkane. Jugablemente es tan delicioso como siempre, pero a ello hay que añadir un diseño y verticalidad de escenarios sublime, un apartado artístico soberbio y un doblaje al castellano de gran nivel. La muerte del Forastero es imprescindible para los fans de la saga Dishonored. Y es que tal vez no veamos más Dishonored en mucho tiempo.

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Billie Lurk también cuenta con armas y poderes sobrenaturales.

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