Análisis de The Elder Scrolls V: Skyrim VR – Sé el Dovahkiin

Pocos videojuegos han conseguido tener tanto impacto como The Elder Scrolls V: Skyrim en la última década. Betheda ha tenido la capacidad de sorprender entrega tras entrega al público, aunque con Skyrim logró lo que nunca antes había conseguido: que toda la crítica y todos los aficionados coincidieran en que estábamos ante una obra maestra. ¿La prueba? Que seis años después del estreno se sigue hablando del videojuego.

Ha pasado más de un lustro desde que The Elder Scrolls V: Skyrim llegó a nuestras vidas y ni Bethesda ni los aficionados lo hemos olvidado. El pasado año 2016 pudimos disfrutar de Special Edition, una versión remasterizada para PlayStation 4, Xbox One y PC que nos permitió incorporar mods por primera vez a las versiones de consola y que, en definitiva, nos ofreció la versión más completa a nivel gráfico y de contenidos.

Hace tan solo unos días hemos podido disfrutar de la versión para Nintendo Switch de Skyrim, la primera que puedes llevarte allá donde quieras. Ahora ha llegado el turno de dar un paso más allá. Y es que Bethesda nos brinda con Skyrim VR la posibilidad de meternos más que nunca dentro de la gélida región situada al norte de Tamriel. Por primera vez no solo controlamos al Sangre de Dragón, sino que somos el Dovahkiin.

Para ponernos un poco en situación debemos recordar brevemente la premisa argumental de The Elder Scrolls V: Skyrim. Si ya has jugado al RPG de acción de Bethesda o no quieres saber nada de la trama te recomendamos que te saltes los dos primeros párrafos de este apartado. Todo comienza con nosotros capturados por error por el Imperio. Vamos a ser ejecutados, pero justo en ese momento algo nos salva.

Un dragón (una especie legendaria que se creía extinta) aparece ante nuestras narices y nos permite escapar. A partir de ese momento nos iremos dando cuenta de que somos especiales. Somos el Sangre de Dragón o Dovahkiin, un ser ancestral que tiene la capacidad y es clave para detener el resurgir de los dragones, que están comandados por el temible Alduin. De nuestras habilidades y de las alianzas que forjemos dependerá el destino de Skyrim y de toda Tamriel.

Aunque más adelante Skyrim VR también será jugable en dispositivos de realidad virtual para PC, ahora tan solo ha salido a la venta la versión de PlayStation VR, de modo que esa es la que hemos tenido la oportunidad de jugar. Algo que interesará enormemente a los compradores de este videojuego es saber que tenemos la posibilidad de jugarlo íntegramente con los controladores PlayStation Move, aunque si no los tienes o no te apetece usarlos también puedes jugar con un clásico DualShock 4.

Con los Move la sensación de inmersión y de llevar dos armas (o magias, o escudos) en las manos se multiplica exponencialmente, aunque sabemos de sobra que Skyrim es una obra maestra se juegue con Move, mando tradicional o teclado y ratón. Nosotros hemos probado de las dos formas y lo cierto es que jugar con Move es muy satisfactorio, aunque preferimos quedarnos con el control tradicional para movernos con mayor soltura y habilidad en los combates más exigentes.

Nada más comenzar la aventura nos daremos cuenta de que todas las opciones que teníamos en el The Elder Scrolls V: Skyrim original se mantienen intactas en esta versión para realidad virtual. Podemos combatir a enemigos, coger e interactuar con todos los elementos e ítems del entorno, gestionar el inventario, hacer todo tipo de misiones o hablar con personajes del mundo. No hay nada que haya desaparecido.

Eso sí, también nos percataremos de que evidentemente el acabado gráfico y especialmente las texturas han tenido que ser rebajadas para poder sostener un mundo tan enorme y detallado en un dispositivo de realidad virtual. No cabe duda de que es el videojuego más completo que hay ahora mismo en PlayStation VR, por mucho que a nivel técnico haya tenido que ser “empeorado” con respecto a anteriores versiones.

El control es muy satisfactorio. Con tal de evitarnos sensaciones de mareo, el videojuego omite las secuencias de vídeo en la que nuestro personaje se mueve libremente, así como aquellos movimientos repentinos que se producen cuando nos agachamos. En su lugar nos encontramos con breves pantallazos negros y con un salto de imagen repentino, respectivamente. Aunque al principio puede parecer algo extraño estamos seguros de que es una decisión inteligente para no marear a los jugadores.

Algo diferente ocurre cuando saltamos a la acción y ya podemos movernos libremente. Nuestra primera sensación ha sido que íbamos excesivamente rápidos, pero pronto nos hemos acostumbrado. Al movernos no encontramos problemas, pero cuando entramos en combate y la propia acción nos “obliga” a movernos en todas las direcciones para impactar a los enemigos y para evitar sus golpes la sensación puede ser algo agotadora, aunque como siempre esta sensación de mareo depende mucho de cada usuario.

Nosotros, tras periodo de juego prolongados, debíamos descansar para no sentirnos agotados mentalmente e incluso mareados. Juega con responsabilidad, eso siempre por delante de todo lo demás. Para evitar precisamente esa sensación de mareo Skyrim VR también opta por otra técnica muy común en los videojuegos de realidad virtual. Y es que para mirar hacia los lados no se nos da la opción por defecto de movernos con total libertad, sino que lo hace a pequeños saltos, lo que aumenta la comodidad, pero también la dificultad a la hora de combatir.

El apuntado, ya sea con espadas, magias o arcos, consiste en una mezcla de girar la cámara con el analógico de la forma que hemos explicado y de mover nuestra propia cabeza. El punto al que estemos mirando será el punto en el que esté la retícula, de modo que la dirección de nuestra cabeza es fundamental para resolver los combates con acierto. En la interfaz también encontraremos un elemento sorprendente más.

Se trata del minimapa en forma de brújula que ya aparecía en el Skyrim original. En esta ocasión no se encuentra en la parte superior de la pantalla, sino en la inferior. Para facilitar nuestra vista de ese complemento visual el minimapa aparece con forma curva. Curiosamente es algo que no ocurre con el menú de favoritos ni tampoco con los textos que aparecen, ya sean conversaciones, textos de libros o acciones que podemos realizar.

Joel Castillo

Jugabilidad: Todos los elementos jugables del Skyrim original se mantienen intactos en esta versión para realidad virtual, aunque Bethesda ha introducido algunos cambios para evitar los posibles mareos. Hablamos de la elisión de movimientos bruscos en las cinemáticas, la transición entre estar agachados o de pie o los giros laterales de cámara, que se producen por defecto a saltos y no de forma fluida. Todo ello tiene un mismo objetivo, aunque al saltar a la acción tal vez no lo consiga muy efectivamente.

Gráficos: No cabe duda de que el detallado  y las texturas de la versión original de Skyrim han sido ligeramente recortadas (al igual que otros elementos como la distancia de dibujado) a fin de permitir que nos embarquemos en una colosal aventura de mundo abierto en un dispositivo de realidad virtual. No todos los textos se ven de forma nítida, pero en líneas generales estamos ante una conversión bastante satisfactoria.

Sonido: En este sentido no hay ningún cambio reseñable con respecto a las versiones originales. Tenemos un doblaje al castellano de gran nivel y una de las mejores bandas sonoras que ha dejado la industria del videojuego. Sonoramente sigue siendo una obra imperdible.

Duración: Superar la campaña principal de Skyrim a toda prisa te puede llevar más de una veintena de horas, pero si te engancha su mundo y te pones a hacer misiones secundarias rebasarás el centenar de horas sin demasiados problemas. A ello debes añadir las tres expansiones (Dawnguard, Dragonborn y Hearthfire) que vienen incluidas.

Conclusión: Skyrim es uno de los mejores videojuegos de rol que hemos podido disfrutar en la última década, de modo que su estupenda conversión a PlayStation VR se ha convertido automáticamente en uno de los mejores videojuegos para realidad virtual. Es una aventura enorme, repleta de cosas que hacer, artísticamente maravillosa y que ahora, además, podemos disfrutar formando parte de la acción más que nunca. Ya no tomamos el papel del Sangre de Dragón, sino que somos el Dovahkiin. Pocas cosas más satisfactorias que acabar con un dragón encontrarás en el mundo de la realidad virtual.

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