Análisis-Retro de Ghosts’n Goblins

 

Las gestas medievales hablan de caballeros de reluciente armadura y de princesas en apuros. Pero nosotros nos posicionamos en el siglo XX y le añadimos un componente extra para darle más emoción: demonios. Miles y miles de ellos. La lucha de un solo caballero contra un ejército de criaturas infernales es lo que Capcom nos ofrecía en el clásico Ghosts’n Goblins, que os desmenuzamos esta semana.

En una época en la que los salones recreativos eran el lugar de peregrinación de los jugadores, los juegos que ponían a prueba nuestra habilidad eran verdaderos retos en forma de juegos de acción, frecuentemente con una dosis generosa  de plataformas. En Ghosts’n Goblins conocíamos lo que era el terror, pero no por la tétrica ambientación del juego sino por su desesperante dificultad. Y aún así nos lo pasábamos bomba disparando lanzas a los zombies, hasta que un impacto nos hacía añicos la armadura dejándonos casi en cueros ante la amenaza. Una imagen que ha quedado para el folklore del videojuego.

Internémonos en el mundo de los demonios con nuestro Análisis-Retro de Ghosts’n Goblins. Pero no olvidéis traer ropa interior limpia

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