Animales de videojuego

 

Qué magníficas y qué nobles criaturas los animales. En la vida real, nuestras mascotas nos alegran el día. Acariciar a nuestro perro o gato, o especie que se tercie tras una dura jornada es algo que siempre es de agradecer. Pero los animales no son una especie que sea ajena a los videojuegos, ni mucho menos. El mejor amigo del hombre puede serlo también del píxel, y no solo hablamos de perros, casi cualquier especie puede entrar en la ecuación. Como prueba de ello rendimos homenaje a varios de estos bichejos que nos han dado grandes momentos en nuestros queridos juegos.

Chocobo

Rápido como una centella, no podemos entender Final Fantasy sin sus chocobos. Nos ahorran una buena caminata y encima nos evitan encuentros desagradables por el camino que nos metan de lleno en una batalla. Estos animales, similares a pollos enormes de diverso plumaje, pero originalmente amarillos, son una marca característica de la serie y uno de los elementos como los moguri o los distintos conjuros, que no faltan a la cita desde Final Fantasy II. En ocasiones hasta podemos invocarlos y hacer que arrollen a los enemigos, y hasta tenemos un chocobo gordo que nos guarda los objetos que no vamos a necesitar. Hay que quererlos a la fuerza.

Llegados a este punto, hay que reivindicar a Boco, el chocobo que servía de montura al protagonista de Final Fantasy V, Butz, y junto al que comenzábamos la aventura acampados tan ricamente. A Boco le encontramos también en Final Fantasy VIII, Final Fantasy IX y Final Fantasy Tactics, además de ser mencionado en Final Fantasy VII: Dirge of Cerberus.

Los chocobos adquirieron gran popularidad gracias a Final Fantasy VII y los minijuegos de los que eran protagonistas, pero hay que destacar que incluso tuvieron su propio juego llamado Chocobo World para el sistema PocketStation. Por último, no queremos dejar de reseñar a Chocobito, el polluelo de chocobo que tiene su hábitat en el tupido afro de Sazs en Final Fantasy XIII, posiblemente el más abrazable de su especie de cuantos hayamos visto. Y encima tienen un tema súper pegadizo. Ponga un chocobo en su vida, hombre.

 

 

 

Epona

La fiel montura de Link debe su nombre nada menos que a la diosa celta de los caballos, la fertilidad y la naturaleza, un currículum nada malo. Pero en Legend of Zelda: Ocarina of Time su historia es bien distinta. Epona es una yegua maltratada por el descerebrado de su dueño, que la reserva para que sea la montura de Ganondorf, lo que convierte al animal en algo asustadizo y receloso. Por suerte, Epona termina yéndose con Link significando el comienzo de una hermosa amistad.

El papel de Epona es, principalmente, servir de vehículo a Link cuando este está en edad adulta, pero al igual que pasa con nuestro emplumado amigo el chocobo, la imagen de Epona ha llegado a trascender el juego convirtiéndola en un personaje de pleno derecho de la saga Legend of Zelda. Y de hecho, Epona volvería en Legend of Zelda: Majora’s Mask y posteriormente en Legend of Zelda: Twilight Princess, sin contar algunas apariciones más breves.

Albóndiga

En el desahuciado mundo de Fallout 3, poco consuelo parece tener el protagonista que vaga por el yermo mundo que otrora fue nuestra civilización. Por suerte, cabía la posibilidad de que encontrase en su viaje a diversos acompañantes, y uno de ellos era Albóndiga, un perro que ronda por el desguace de Minefield y que se quedó sin dueño cuando unos raiders dieron buena cuenta de éste.

Albóndiga es un animal que se deja querer, un oasis en ese desierto lleno de caos que nos traslada su afecto y solo espera el nuestro. Por eso, en ese entorno cruel de Fallout 3, hay que saber cuidar y proteger a nuestro amigo porque de lo contrario, Albóndiga podía enfrentarse a un triste desenlace que no deseamos para un amigo tan fiel.

 

 

 

Agro

Seguimos con la especie equina y rescatamos a Agro, el caballo de Wander, con un papel decisivo no solo como transporte sino en la lucha contra los colosos de Shadow of the Colossus. Agro nos ayudaba en las batallas, al menos en las que podía, ya que a otras le era imposible acceder. Pero sabíamos que podíamos contar con él. Por ello nuestro recuerdo para este espléndido animal.

Amaterasu

La mitología japonesa nos habla de tres deidades principales que crearon la Tierra, de las cuales Amaterasu era la diosa del Sol, y creadora de la naturaleza y todas las cosas bellas. En Okami, el juego de Capcom para PS2 y Wii que quedó para el recuerdo por su estética similar al estilo de pintura ukiyoe, Amaterasu se encarnaba en la forma de una loba blanca, reencarnación del lobo blanco Shiranui y única capaz de devolver la belleza a las tierras de Nippon, que se encuentra asolada por una terrible maldición.

Amaterasu es la protagonista de la lucha contra Orochi que se relata en este juego con muchos tintes, nunca mejor dicho, mitológicos y tradicionales. Amaterasu, especialmente en su forma de cachorro, es la mascota que todo jugón querría, aunque a los inconvenientes de todo infante perruno que le da por morder zapatillas y muebles, las llamas que envuelven a Amaterasu podrían ser un problema si se acerca a las cortinas. Preaución si adoptáis una diosa, socios. No son un juguete, sino una responsabilidad.

 

 

 

Kuma

La mascota de Heihashi Mishima se va un poco de los estándares que hemos comentado hasta ahora. Pero el caso es que Kuma, pese a ser un oso, tiene buen fondo. Como buena mascota, Kuma se debe a su amo, al que le hace de guardaespaldas y del que llegó a aprender varios movimientos de artes marciales, conviertiéndose así en otro participante más del Torneo del Puño de Hierro.

Kuma ha tenido varias encarnaciones, puesto que su propio hijo tomó su lugar cuando, cosas de la edad, le llegó su hora. Pero siempre hay sitio para un oso en Tekken, socios. Es más, Ling Xiaoyu también cuenta con su propio oso, que en este caso es Panda, hembra cuya raza le da nombre, y que al igual que Kuma aprendió de Heihachi el arte de la lucha. Los osos nunca sobran. Como curiosidad, destacar que Kuma llegó a  heredar el entramado financiero del Mishima Zaibatsu cuando en uno de sus finales a lo largo de la saga consigue proclamarse campeón y Heihachi le hace firmar los documentos… sin conseguir colarle entre medias la renuncia. Y es que como el Oso Yogi, Kuma es más inteligente que el oso medio.

Prinny

Por último, y sabiendo que nos dejamos infinidad de animales en el tintero, nos despedimos con una nota diferente, y es que los Prinny no son propiamente animales, pero su historia bien merece ser contada. En la alocada saga de rol táctico Disgaea, los Prinnies son recipientes en forma de disfraz de pingüino con patas de palo que almacenan las almas de los pecadores que van a parar al infierno. Estas criaturas quedan relegadas automáticamente a lo más bajo del Inframundo y por ello dedicados a las tareas más denigrantes a cambio de un sueldo mínimo, en caso de haberlo.

La esperanza para los Prinnies pasa por purgar sus pecados y reencarnarse de nuevo cuando se da el fenómeno de la Luna Roja. Eso o ahorrar lo bastante como para sobornar a la persona adecuada y volver a la vida. De cualquier manera, los sufridos Prinnies y su característico “dood” son el sello de Disgaea, y les ha valido contar con su propio título, dos para ser exactos, en PSP. Nadie dijo que fuera a ser fácil, y si no, haberte portado mejor, chico.

Lo dicho, somos conscientes de que nos dejamos a muchos, muchísimos animales y que a vuestra menta acudirán ahora mismo en tropel muchos que no están aquí. Nos gustaría darles cariño a todos y colmarles de besos y abrazos, pero podéis hacer algo mejor. Podéis rescatar sus juegos, acudir a ellos y darles vuestra compañía una vez más. Al fin y al cabo, los animales pueden ser el mejor de los amigos, y ya se sabe que quien tiene un amigo, tiene un tesoro. 

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