Anime, Manga y Videojuegos

Muchos son los elementos que hacen de los videojuegos, la animación japonesa y el manga aficiones prácticamente hermanas, al menos en nuestro país. En primer lugar, es habitual que muchos de aquellos jugadores que pasan bastante tiempo delante de la consola también resulten seguidores de los cómics y series de origen japonés. Además, las tres cosas empezaron a volverse populares en España a la vez -finales de los ochenta, principios de los noventa- y prácticamente de la mano. Y claro, está el hecho indiscutible de que tanto unos como otros tienen, o al menos han tenido hasta hace relativamente poco, su epicentro creativo fundamental en Japón.

Teniendo en cuenta todo esto, no resulta extraño que sea habitual encontrar un alto número de lanzamientos basados en series y mangas nipones para nuestras consolas. Más o menos lo mismo que sucede con estrenos de Hollywood o personajes de dibujos animados occidentales, pero con una particularidad: este tipo de títulos nacen generalmente bajo unas exigencias mucho mayores que en los otros casos que hemos citado.

En un juego de Dragon Ball, por ejemplo, sus seguidores no se conforman con poder controlar a Goku y reproducir con mayor o menor fidelidad sus aventuras. En absoluto. Lo más frecuente es que los aficionados al manga y al anime sean jugadores entendidos, muy puestos en el tema de los videojuegos y, por lo tanto, mucho más críticos que otros sectores del público. Aquí no vale eso de hacer un título “para niños” o que se conforme con aprovechar una licencia de éxito que va a vender sí o sí un buen número de copias.

Desafortunadamente, no todos los juegos inspirados en animes y mangas ven la luz en nuestro país. Más bien sucede al contrario, ya que la mayoría de ellos termina por no salir de su país de origen, Japón. Algo que resulta lógico, si tenemos en cuenta que no todas las obras que se estrenan allí logran gozar de especial buena salud dentro de nuestras fronteras.

Es por eso que, por lo general, sean las sagas que aparecen por televisión que llegan a alcanzar unos niveles de audiencia respetables las que finalmente terminamos viendo en el mercado nacional. Esto no es algo nuevo, en realidad, y lleva siendo así desde hace veinte años, en la época dorada de Súper Nintendo y MegaDrive. Ya entonces los que estábamos dentro de este mundillo nos perdimos resignados títulos muy prometedores basados en series bastante conocidas por aquel entonces como Ranma 1/2 , Bola de Dan o El Puño de la Estrella del Norte. En el caso de esta última, por lo menos, tuvimos ocasión de resarcirnos con el entretenido título que Tecmo y Koch Media trajeron a nuestro país el año pasado, y que tenía un estilo similar al del clásico Dynasty Warriors.

Al contrario pasa con nombres más conocidos y que, poco a poco, se han ido convirtiendo en unos habituales también dentro del ocio electrónico occidental. Sucede así, claro, con series de gran renombre como Bleach, la exitosa Naruto o la divertida One Piece. En el caso de estas dos últimas, sin ir más lejos, raro es el año que no encontramos lanzamientos para casi todas las plataformas y de diferentes géneros: lucha, aventuras, plataformas… etc. Con respecto a Naruto, además, Namco-Bandai ya prepara un nuevo título de combates, Naruto Shippuden Ultimate Ninja Storm Generations, que nosotros ya hemos tenido ocasión de probar y que, sinceramente, promete bastante.

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Atención especial merece, cómo no, la atemporal Dragon Ball. Goku y sus amigos llevan pegando fuerte en nuestras consolas casi año tras año desde los tiempos de dieciséis y treinta y dos bits. Y, aunque hemos visto títulos de rol y aventura realmente interesantes -como Attack of the Saiyans, Revenge of Piccolo u Origins-, generalmente lo han hecho en forma de juegos de lucha.

Estos juegos, que cobraron verdadera importancia y alcanzaron un cénit de calidad en la generación anterior, parecieron tocar techo con el imprescindible y hoy ya clásico Dragon Ball Budokai Tenkaichi 3, un gran lanzamiento que por cantidad de personajes, modos de juego y atractiva jugabilidad no ha tenido contestación posible hasta hoy. De hecho, y aunque Spike (sus creadores) y Namco Bandai no cesan en su empeño de resucitar su esencia cada navidad, de momento no lo han conseguido. No del todo al menos…

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Pero, por fortuna, y a pesar de la crisis que sufrimos, da la impresión de que la relación entre anime y videojuegos goza, hoy por hoy, de una buena salud. Recientemente no solo hemos visto cómo sagas hasta ahora casi inéditas por nuestras tierras, como Yu Yu Hakusho, Gundam, Ghost in the Shell (en PS2) o la ya citada El Puño de la Estrella del Norte, han desembarcado aquí, sino que dentro de muy poquito podremos ver en las tiendas un nuevo lanzamiento basado en Los Caballeros del Zodiaco. Estos, creados a mediados de los ochenta por el dibujante Masami Kurumada, ya tuvieron hace no mucho dos juegos de lucha en PlayStation 2, pero ahora regresarán con una nueva fórmula.

En realidad lo harán haciendo suya también la jugabilidad masiva de los Dynasty Warriors, un tipo de juego mezcla de aventuras, acción y táctica que causa furor en Japón y que, poco a poco, también va mejorando su éxito en Occidente. Al fin y al cabo, tampoco los animes y el manga eran hace unos años el enorme fenómeno que son a día de hoy. Por lo que ya se sabe, paciencia y tiempo al tiempo.

Enrique Luque de Gregorio

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