Artefactos con solera. Las grandes reliquias de los videojuegos

¿Quién dijo que el mundo de los videojuegos no tiene sus auténticas reliquias de culto y rodeadas de misterio? Si algo nos ha enseñado estos más de treinta años de ocio electrónico es que tan importantes como personajes o sagas son algunos símbolos que se han quedado grabados a fuego en nuestra memoria. Aquí os dejamos algunos de los favoritos de nuestra redacción. ¿Cuáles son los vuestros, socios?

Escudo Hylian

Es el escudo de la serie The Legend of Zelda por excelencia. Ha aparecido en casi todos los juegos más importantes de la saga, como Ocarina of Time o Twilight Princess. Además es una de las armas con las que más se asocia al propio Link, que suele ir unido a él en multitud de imágenes y artes de Nintendo. Sin duda más de un aficionado a la franquicia ha soñado más de una vez con tener una réplica en su poder.

Vampire Killer

Derrotar a Drácula no sería lo mismo sin el mítico látigo de la serie Castlevania. Un arma con poderes oscuros que ha ido pasando de generación en generación a lo largo de la historia de los Belmont. Se supone que su origen lo pudimos descubrir en Lamment Of Innocence (PlayStation 2), cuando el hechicero Reinaldo Gandilfi dotó de magia al látigo con ayuda de la alquimia. Su primer poseedor fue Leon Belmont.

Cámara Oscura

Todos los amantes del terror conocerán la serie Project Zero. Y también la mejor forma de terminar con los fantasmas que habitan casas encantadas: la cámara oscura. En realidad se trata de algo así como una cámara do fotos con poderes para ver a los habitantes del Más Allá y debilitarles. Hace apenas unas semanas se estrenó en Nintendo 3DS Spirit Camera, un título que profundizaba más en esta reliquia a la vez que jugaba con la realidad aumentada de la consola.

Monado

Se trata de la espada sobre la que giraba gran parte del sobresaliente Xenoblade Chronicles. Una reliquia mítica que casi ningún guerrero podía utilizar, debido a su gran poder de destrucción. En el juego se asegura que es un objeto ancestral, cuyo origen data de la guerra entre las dos razas primigenias de la aventura: los Bionis y los Mechonis.

 

 

Sable Pistola

Usado en Final Fantasy VIII por uno de sus protagonistas, Squall, puede presumir de ser una de las armas más carismáticas y apreciadas por los fans de la serie. Como su propio nombre indica, es la mezcla entre una espada y un arma de fuego, resultando bastante útil tanto en la lucha cuerpo a cuerpo como a larga distancia. Su popularidad hizo que volviera a aparecer en Final Fantasy XIII, en manos de Lighting.

Pokéball

Aunque no se trate de una auténtica reliquia, si que ha sido uno de los objetos más reconocibles en el mundo de los videojuegos, al menos durante la década de los noventa. Este artefacto, ideado para atrapar y mantener en cautividad a los Pokémon, ha terminado por calar realmente hondo entre los chavales de todo el mundo.

La Daga del Tiempo

A pesar de que aparentemente se trate de un arma corriente, esta daga es, en gran medida, el desencadenante de toda la historia de Prince of Persia. Al menos de sus exitosas entregas para PlayStation 2. Y también es la única arma capaz de contener las llamadas “arenas del tiempo”. Una daga legendaria que controlamos durante gran parte de la trilogía de 128 bits.

Scion

La búsqueda de este artefacto legendario fue el punto de partida del primer y revolucionario Tomb Raider. Una reliquia dividida en tres partes y escondida en lo más profundo de Grecia, Egipto y Perú. A lo largo de su aventura original, la arqueóloga Lara Croft descubría que había sido obra de los mismísimos habitantes de la Atlántida. Casi nada.

Lo dicho, socios. Estos son solo algunas de las reliquias más recordadas por nuestro equipo del mundo de los videojuegos. ¿Con cuáles más os quedaríais vosotros?

Enrique Luque, redactor de AlfaBetaJuega

Publicaciones relacionadas

Cerrar