Así es como debes limpiar de manera correcta tus consolas

La limpieza y los videojuegos no tienen por qué ir separados. Las videoconsolas, como cualquier otro objeto, acumulan polvo e incluso lo hacen más que el resto debido a la electricidad estática. No solo ellas. Los mandos, los discos, los cartuchos, todo lo que usamos para disfrutar de nuestros juegos favoritos se ensucia y, por supuesto, si queremos presumir de ellos tenemos que hacer que luzcan.

Hoy os traemos un extenso tutorial para aprender a limpiar vuestras consolas de forma correcta gracias a Kotaku. Si queréis seguir disfrutando de este mundillo que tanto os gusta sin renunciar a la higiene, vais a tener que ser constantes y concienzudos, pero a cambio vais a disfrutar de unas piezas siempre impecables y listas para el juego.

Ahora, os explicamos cómo proceder para que vuestras videoconsolas queden limpias como patenas.

Quítales el polvo con regularidad. Coge un buen plumero o una gamuza y evita que se acumule polvo.

Cúbrelas cuando no las uses. Si las tapas cuando no están encendidas, evitarás que se amontonen capas de suciedad.

 

Abrillántalas bien para no dejar huellas. ¿Las manoseas mucho? Pasa un trapo y quita todas las huellas.

Repasa muy a fondo los mandos. Da igual lo limpio que seas, tus manos acabarán ensuciándolos. Repasa cualquier rendija.

Los cartuchos y los discos también merecen estar limpios. Gasta especial cuidado, usa gamuzas que no rallen.

No tengas niños. Si los tienes, mantenlos alejados de discos y mandos, pueden ser una combinación letal.

Elimina el polvo de dentro. Si tienes un compresor de aire, es la mejor forma de quitar todo el polvo que se acumule en el interior.

Despieza y lava sin miedo. Evidentemente, toda la circuitería está segura lejos del agua, pero desmonta y baña bien las partes de plástico.

Para la circuitería, alcohol y bastoncillos. También puedes limpiar las partes electrónicas usando este combo, pero con infinito cuidado.

Juan Antonio Fonseca Serrano

Saltando sobre tortugas en los suburbios de Midgar, con una guadaña cerca del corazón, desde finales de los 80. Juego a lo que puedo, junto letras sobre lo que me apasiona y siempre tengo un ojo en las redes.

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