Assassin’s Creed cumple diez años y este es nuestro homenaje a la saga de Ubisoft

Muchos aficionados a los videojuegos se empeñan en decir que las buenas obras solo son las que se crearon hace muchos años, los ahora llamados videojuegos clásicos o retro. Sin embargo no hace falta echar la vista atrás más que una década para darnos cuenta de lo que equivocadas que están estas personas. Hoy es un buen día para demostrarlo, pues hace exactamente diez años que nació la saga Assassin’s Creed.

Ubisoft siempre había sido una compañía respetada gracias a franquicia como Rayman o Prince of Persia, pero fue Assassin’s Creed quien le catapultó hasta lo más alto de la industria del ocio electrónico. Un 13 de noviembre de 2007 la franquicia nacía en Estados Unidos. El primer Assassin’s Creed fue todo un pelotazo, un adelantado a su tiempo. La historia de ciencia ficción, que por aquel entonces nos pillaba por sorpresa, era el telón de fondo perfecto.

Sin embargo la verdadera grandeza de la obra estaba en otros lugares. Altaïr Ibn-La’Ahad fue el primer gran Asesino que conocimos y todavía a día de hoy es uno de los más queridos. Era terco, cabezota y decidido, pero impartir justicia con él fue todo un placer. Especialmente moviéndonos por la Tierra Santa en la época de la Tercera Cruzada. Y es que la ambientación siempre ha sido el gran punto fuerte de la saga.

Empezamos en Tierra Santa, pero pronto llegaríamos a la Italia renacentista, a la antigua Constantinopla, al Estados Unidos de la Guerra de Secesión, al Caribe pirata, al París de la Revolución Francesa, al Londres victoriano de la revolución industrial y, por último, al Antiguo Egipto que nos ha brindado Assassin’s Creed: Origins. La saga ha tenido sus altibajos, pero la ambientación siempre ha sido un diez redondo en todas las entregas.

Hemos recorrido Acre, Jerusalén, Florencia, Venecia, Roma, Constantinopla, París, Londes, Kingston, Alejandría o Menfis. Pero lo mejor de todo es el modo en que hemos podido hacerlo. Durante estos diez años nos hemos desplazado a caballo, en carro, en barco, en barcas, en camello e incluso en el dispositivo volador de Leonardo da Vinci. No obstante, lo mejor siempre ha sido desplazarnos a pie por la característica más definitoria de Assassin’s Creed.

Hablamos del parkour. Y es que en la franquicia de Ubisoft ir a pie no solo es importante para recorrer cada rincón o perseguir a objetivos, sino que la verticalidad siempre ha sido una seña de identidad de la saga. Podemos trepar cada edificio, cada muro o cada pared que veamos, lo que hace que seamos nosotros mismos quienes decidamos cómo se debe desarrollar nuestra partida y de qué modo queremos acabar con nuestros objetivos.

Llevamos diez años disfrutando de Assassin’s Creed y a pesar de los altibajos que ha tenido la saga, el lanzamiento de Origins parece haberla devuelto al lugar del que nunca debió irse. Esperemos que Ubisoft nos siga brindando más aventuras de esta franquicia que en solo una década se ha convertido en una de las más reconocidas y populares de todos los tiempos en el mundo de los videojuegos. Y es que, recuerda, nada es verdad y todo está permitido.

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