Batman: Arkham Asylum nació con tintes de juego musical

Rocksteady Studios comenzó sus andanzas con uno de los mayores iconos de DC al ponerse manos a la obra con Batman: Arkham Asylum. El famoso hombre murciélago, el oscuro guardián de la noche de Gotham, se estrenó en PlayStation 3, Xbox 360 y PC en pleno 2009 a través de un videojuego que gustó mucho tanto a público como a crítica. La lúgubre atmósfera que siempre ha estado asociada a este icónico personaje embriagó a meio mundo ese año.

No era para menos. Rocksteady había logrado mezclar en un mismo plato la investigación con la acción, la exploración y un sistema de combates que muchos siguen recordando en la actualidad (de hecho, hay quienes no dudan en señalar lanzamientos recientes o por llegar debido a que muestran algo similar cuando toca pelear) por permitirte hacer de todo sin prácticamente complicarte. El héroe enmascarado podía repartir auténticas palizas con tan solo medir ligeramente los tiempos y hacer combinaciones sencillas.

Daba igual que fuera uno solo contra diez. Combinando los gadgets con ganchos, patadas, esquivas, coberturas e incluso llaves el jugador podía arrasar con lo que se le pusiera por delante. ¿Cómo llegaron a conseguir una fórmula tan bien definida? Seguramente fue un largo proceso de estudio, de prueba y error del que apenas sabemos. Aunque, realmente, algo sí que sabemos, y es que la idea principal era desarrollarlos como si estuviéramos en un juego musical. Y no, no nos referimos a que Batman aparecería por pantalla como un renovado y oscuro Tony Manero.

La propia Rocksteady admitió este extraño y rítmico comienzo para las peleas de Batman: Arkham Asylum. Tal y como Game Informer acabaría recogiendo y revelando, el sistema de combate atravesó diferentes etapas de pruebas hasta dar con los mecanismos que acabaron llegando al título final. La primera de todas, el germen, fue ni más ni menos que algo basado en la música.

El término utilizado exactamente fue el de «juego de acción rítmica completo«, por lo que es fácil llegar a la conclusión de que los jugadores tendrían que limitarse a pulsar botones o realizar combinaciones al compás del tema que sonara, como en títulos del estilo de Patapon. Algo muy distinto a lo que nos acabaría llegando, pero capaz de convertir estas peripecias por Arkham en una coreografía de tortas y palos bastante satisfactoria.

Aunque esta fue la idea primigenia, la fórmula siguió avanzando y pasó por más etapas. De hecho, una de ellas, que en cierto modo influenció en la final, consistía en un salto del 3D al 2D en el que habría que machacar unos círculos sobre otros para encadenar golpes sobre el rival. Al parecer, esta idea gustó y acabó mutando en el sistema totalmente tridimensional que tantos años ha estado construyendo las peleas de la saga Batman: Arkham.

¿Se animará alguna vez Rocksteady a seguir hilando aquel concepto inicial? Desde luego, ver a Batman bailando es algo que no nos sorprendería, aunque sí que causaría cierto impacto dentro de los videojuegos. Ansiosos estamos por ver un «Batman Arkham, el Musical».

Juan Antonio Fonseca Serrano

Saltando sobre tortugas en los suburbios de Midgar, con una guadaña cerca del corazón, desde finales de los 80. Juego a lo que puedo, junto letras sobre lo que me apasiona y siempre tengo un ojo en las redes.

Publicaciones relacionadas

Cerrar