Battleborn no es el típico juego de tiros

Battleborn no es el típico juego de tiros

El universo entero ha sufrido una gran catástrofe y se encuentra al borde de la extinción. Las estrellas han muerto, los planetas no tienen vida y el espacio es un gran vertedero de materiales flotando a la deriva. Entre tanto caos, una estrella aún sobrevive y da calor al único puñado de planetas que todavía son habitables. Es normal que se conviertan en un brutal campo de batalla, ¿no?

Esto que estamos describiendo no es el argumento de la próxima gran superproducción de ciencia ficción de Hollywood. Tampoco es el punto de partida de la siguiente entrega de Mass Effect. Es el marco donde se encuadrará Battleborn, el próximo juego de Gearbox, una apuesta tan ambiciosa y épica como suena su ambientación. Pero aunque pueda parecer un juego más de tiros en primera persona enfocado al online, en realidad dista de bastante de lo que se puede ver en la mayoría. Para entendernos, no es ni Call of Duty, ni Battlefield, ni tampoco Halo.

La compañía es mayormente conocida por la saga Borderlands, que hasta ahora se compone de dos entregas principales y una "pre-secuela", un término que ellos mismos se inventaron con mucho acierto. Fue una de las franquicias de estreno más originales de la pasada generación, tanto por su planteamiento como por su puesta en escena, y gracias a ella se ganaron el cariño de los aficionados y de la crítica.



Por eso, no es de extrañar que Battleborn nos recuerde a Borderlands. Parece lógico que el equipo quiera basarse en su mejor trabajo hasta la fecha para así tratar de repetir el éxito. Y es que a decir verdad, tienen más en común más de lo que pueda parecer a simple vista. Para empezar, esta ambientación alejada del planeta Tierra es algo heredado. Pandora era el planeta de Borderlands, en un punto alejado de la galaxia, y quizás podría suponer algún tipo de precuela a Battleborn, donde ya solo quedan unos cuantos vivos.

Aquellos que se partían la cara en Pandora, también recuerdan mucho a los nuevos héroes. Toda la campaña de Battleborn repite el mensaje de que es un juego para tipos malos y duros (ellos los llaman cabronazos), "For every kind of badass", dice concretamente. Si hablamos de este estereotipo, Salvador, Zer0, Brick o Ahtena lo eran.

Borderlands sorprendió por su acertada forma de fusionar géneros como es el de disparos en primera persona con el rol, todo ello conjugado con una aventura interesante y unos personajes a cada cual más loco y salvaje. Esta fusión de géneros y estilos también lo mantendrá Battleborn. Cada personaje subirá niveles durante la partida y podrá asignarse una serie de puntos para mejorar sus habilidades.

Además, la historia, que se podía jugar de forma cooperativa de inicio a fin, también volverá a tener el mismo formato. Sin embargo, el formato se amplía con hasta cinco jugadores, de los cuales dos pueden participar en local, y los otros tres en línea.



No obstante, también existe la otra cara de la moneda con Battleborn. Se parece mucho a esta franquicia anterior, pero a la misma vez, tiene un montón de diferencias. Seguramente será la apuesta más diferente y radical de cuanto ha hecho hasta ahora Gearbox. Tendrá una historia que a buen seguroserá importante, pero su principal baza será el modo multijugador, donde también tiene mucho que decir o incluso enseñar.

De nuevo vuelven a abrir camino y esta vez apuestan por llevar los disparos en primera persona a otro terreno, el de los juegos multijugador en arenas de batalla, o lo que popularmente se conoce como MOBA. Es decir, una modalidad en la que dos equipos se enfrentan en un gran mapeado, pero deben superar una serie de misiones para vencer, en lugar de simplemente aniquilarse los unos a los otros. Es más, en el terreno también habrá enemigos controlados por la máquina para uno y otro bando, por lo que los jugadores no estarán solos en el terreno.

Lo más interesante del sistema será la subida de niveles dinámica. Durante el combate se mejora al personaje, pero al acabar la partida, los niveles se reinician para volver a repetir el proceso durante la siguiente. Esto le da un toque estratégico diferente a la partida, ya que por un lado, la equilibra al comenzar todos al mismo nivel, y por otro, permite llevar al personaje hacia una rama u otra dependiendo de las necesidades que haya en la misión. La oferta jugable explotará esta idea al máximo al contar con un total de veinticino héroes, cada uno con sus propias habilidades por desarrollar.



Si todo esto no nos parece lo suficientemente alejado de los cánones del género, aún nos queda recordar que estos héroes se encuentran muy diferenciados entre sí. Tanto, que unos atacarán a distancia con armas de fuego u otros proyectiles, otros cuerpo a cuerpo con sus manos y por último, también los habrá de apoyo para curar a los compañeros u ofrecerles mejoras.

Viendo todas sus particularidades, y todo el material previo que se ha mostrado hasta el momento, parece que todos estos elementos harán buenas migas los unos con los otros. Por tanto, no es difícil pensar que este podría ser uno de los primeros juegos que popularicen los MOBA en consola, ya que hasta ahora se encuentran muy asentados en ordenador.

La trayectoria de Gearbox es dilatada, pero también bastante irregular. Comenzaron a finales de los años noventa creando expansiones para Half-Life y poco después desarrollaron sus propios títulos. Desde entonces, han dado a luz y participado en juegos de todo tipo, desde conversiones de Samba de Amigo, Tony Hawk's Pro Skater o Halo, hasta sus propias producciones como Brother in Arms. Algunos de sus últimos trabajos han llegado acompañados de mucha polémica, recordamos el caso de Duke Nukem Forever o Alien: Colonial Marines, pero por suerte, Battleborn se parece mucho más a Borderlands que a cualquiera de estos.

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