BioShock: Las Little Sisters no siempre fueron niñas terroríficamente adorables

El tiempo pasa tan deprisa que no nos damos ni cuenta de cómo lo hace y tenemos una forma de demostrarlo. Y es que en este 2017 se cumplen exactamente diez años desde el lanzamiento del primer BioShock, que ya se ha convertido en toda una obra de culto y en uno de los videojuegos más importantes de la industria del ocio electrónico en toda su historia. Su forma de narrar y su ambientación tuvieron mucho que ver, pero hay más.

Y es que el diseño de la ciudad submarina de Rapture encandiló a todos los jugadores que disfrutaron de este título en el año 2007. Sin embargo lo más característico y definitorio de la franquicia son los Big Daddies y las Little Sisters. Las segundas son unas pequeñas modificadas genéticamente que recolectan ADAM, una codiciada sustancia, mientras son protegidas por los imponentes Big Daddies, sus vigilantes.

Lo más curioso de todo el asunto es que las Little Sisters no siempre fueron como las acabamos conociendo en el videojuego final. De hecho su nombre original no era el de Little Sister, sino Recolectora. Su forma también iba a ser muy diferente, pues iban a ser babosas de color negro como las que extraemos de ellas cuando las liberamos del mal que las atormenta. Finalmente se prefirió humanizarlas para que pudiéramos empatizar con su causa.

Incluso en un primer momento el estudio entonces conocido como Irrational Games tenía pensado que pudiéramos causar daño físico a las Recolectoras, pero cuando surgió la figura del Big Daddy eso perdió el sentido. En los archivos internos de BioShock existe un modelo de una Little Sister quemada, pero nunca fue porque pudiéramos hacerlo nosotros, sino por la babosa que llevan en su interior y por la capacidad degenerativa que estas tienen.

De hecho, en el juego final, incluso después de haber sido liberadas y cuando ya están volviendo al conducto de ventilación en el que tan cómodas se sienten, las Little Sisters siguen siendo invulnerables. Si hay una explosión cercana a ellas serán derribadas momentáneamente, pero no les afectará lo más mínimo en materia de daño físico. Incluso si tratamos de disparar a las pequeñas no conseguiremos hacer nada de daño.

Lo último que queríamos comentarte en el día de hoy sobre las Little Sisters de BioShock es otra curiosidad sobre sus inicios. En el tráiler de presentación del primer videojuego mostraban un aspecto mucho más humano y poco parecido al que finalmente vio la luz. No tenían los ojos amarillos ni la tez tan pálida y cadavérica, pero al final se optó por darles un toque terrorífico que le sentaba de lujo a la propuesta.

Han pasado diez años desde el lanzamiento del primer BioShock y sigue habiendo tantas curiosidades interesantes acerca de la obra maestra de Irrational Games que, de vez en cuando, merece la pena detenerse a observarlas y compartirlas con todos vosotros. Si te ha gustado el artículo no tienes más que hacérnoslo saber a través de la caja de comentarios para que lo tengamos en cuenta para futuros textos similares.

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