Blizzard presenta a los enemigos de la expansión de Diablo III

Los fans de Diablo III están disfrutando con las nuevas versiones para PlayStation 3 y Xbox 360, pero en Blizzard trabajan para ampliar el universo del juego, al menos en PC. Prueba de ello es la primera expansión anunciada, Segadores de Almas, que verá la luz el año que viene.

De momento no hay una fecha de lanzamiento concreta, pero podemos echarle un vistazo a los enemigos que nos pondrán las cosas difíciles en Santuario. A continuación os dejamos con sus descripciones oficiales:

  • Doncella de la muerte: Después de la desaparición de Maltael, el Concilio de Angiris le encomendó a su más leal servidor, Urzael, la tarea de encontrarlo y devolverlo a los Cielos Superiores. Urzael y un grupo de doncellas, que eran las seguidoras más fervorosas de Maltael, salieron a buscar a su amo ausente. Nunca regresaron.
  • Verdugo: Estos monstruos fueron los criminales más infames y violentos de La Marca del Oeste. Estaban encerrados en las celdas más profundas y oscuras de las prisiones de la ciudad. Eran uno peor que el otro: asesinos despiadados que descuartizaron hombres, mujeres y niños. Cuando murieron, Maltael los resucitó en formas que se asemejan a sus almas crueles y perversas, y creó perfectas máquinas de matar. Estos verdugos tienen su nombre bien merecido.
  • El exorcista: Todo el mundo conoce la reputación de los exorcistas de La Marca del Oeste, esos guerreros espirituales que se especializan en expulsar a los demonios del cuerpo. Es su costumbre llegar en las sombras, cubiertos con mantos más oscuros que la noche que les dio vida. Trabajan en secreto, librando a sus súbditos de los demonios. Ahora, Maltael los ha convertido y vagan por la ciudad en sus formas inhumanas, arrancándole el alma a todo el que se les cruza.
  • Serafín fantasmal: De la pared surgió un segador corpulento, y los ojos se le salieron de las órbitas al verme. Bajé mi lanza y cargué contra él, pero el serafín espectral escupió un miasma de energía arcana que prácticamente me paralizó. Tuve que emplear todas mis fuerzas para levantar mi espada, pero, aunque mis músculos ardían de dolor, logré rajar su grotesco estómago.

  • Arquero aparecido: Como Maltael los ha infundido con la capacidad de percibir a los vivos, los arqueros resucitados no dependen de la vista. No hay dónde esconderse de su mirada. Encuentran a sus víctimas detrás de piedra, madera, e incluso bajo tierra. Y una vez que ubicaron su objetivo, nunca fallan.
  • Guardia escudero aparecido: Los adargueros resucitados eran los soldados de la guardia personal del rey Justiniano IV. Los elegían por su valor y su pericia con las armas. Acompañaban al rey en todo momento, deslumbrantes en sus armaduras ornamentadas, forjadas por los mejores artesanos de La Marca del Oeste. Pero lo más impresionante eran sus escudos, que usaban infaliblemente para proteger al rey.
  • Soldado aparecido: Me quedé mirando horrorizado los efectos de la magia de la doncella en el soldado. Oí sus gritos hasta que la carne terminó de disolverse y solo quedó un esqueleto cubierto por una armadura que dejaba ver la mandíbula colgando. Luego, alrededor de sus huesos comenzó a arremolinarse una niebla azulada que se condensó para formar un cuerpo nuevo. Cuando por fin pude asestarle un golpe con la espada, la carne fantasmal explotó y lo único que quedó fue una pila de armadura.
  • La sombra de la Muerte: La sombra me acarició y todo comenzó a oscurecerse hasta que no hubo más que tinieblas, seguidas de una luz lívida que me debilitaba. Parecía tan fácil dejarse ir… sin embargo, junté la poca voluntad que me quedaba y luché. El color volvió a inundarme los ojos. La sombra se puso delante de mí y la atravesé con la lanza.
  • Invocador de los muertos: La primera vez que me encontré cara a cada con un invocador de los muertos, se hallaba rodeado de segadores cuyo número no hacía más que aumentar. Me abrí paso a través de ellos con mi espada, pero por cada uno que abatía aparecía otro en su lugar. Parecían no tener fin. Sin embargo, cuando maté al invocador, los segadores que quedaban cayeron reducidos a cenizas.
  • Bestia de guerra: La influencia de Maltael corrompe tanto a hombres como a bestias. Hasta los perros de La Marca del Oeste, que supieron ser buenos y mansos, se han transformado en criaturas salvajes y feroces. Se mueven por las calles en manada y despedazan a sus presas con un hambre voraz. Una vez vi cómo desmembraban a un soldado. Cuando los gritos se detuvieron, se abalanzaron sobre mí.

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