Call of Duty: WWII: Cómo conseguir la espada del modo Zombis

Call of Duty: WWII ya está aquí. Su abandono de la era moderna para volver a las raíces, a la guerra mundia que hizo nacer a la saga, no ha sido motivo para abandonar una de las costumbres de la franquicia. Como ya sabrán los más veteranos, las recientes entregas de la saga siempre se han guardado un easter egg, o varios, escondido en su modo Zombis. Y en esta ocasión también lo hay.

Los chicos de Sledgehammer Games han escondido una espada en esta terrorífica modalidad de juego cooperativo. La Red Talon, que así es como se llama, se esconde en el mapa El Último Reich y requiere que el jugador cumpla antes una serie de requisitos para poder obtenerse. Son varios pasos, algunos bastante complejos, pero valen la pena para conseguir un arma que es capaz de matar a cualquier enemigo con un solo impacto.

La primera exigencia a cumplir es construir la Pistola Tesla, que puede obtenerse de varias formas. Una vez en tu poder, es necesario mejorarla, aunque con hacerlo una sola vez es más que suficiente. Ahora, una vez conseguida, con escoger la más fácil es suficiente, el último paso tiene que ver con el compás final de este modo. En lugar de disparar al orbe que desencadena el combate final, debes volver al Laboratorio y a la Morgue para activar sus interruptores de energía y activa uno en la sala de comando para ver las bobinas que hay. Dispárales con tu Pistola Tesla y aparecerán dos cajas fuertes tanto en el Laboratorio como en la Morgue.

Cuando lo hayas hecho, coge la Cabeza de Brenner y aprovecha la luz de las cajas fuertes para ver los números a usar para abrirlas. Consigue los objetos que hay en su interior y vuelve a la Cámara del Emperador para ir directo a la estatua. Frente a ella hay un espacio para colocar estos dos elementos que has conseguido. Al hacerlo podrás, por fin, coger la espada Red Talon, el arma más poderosa del Modo Zombis de Call of Duty: WWII.

En el vídeo que tenéis a continuación podéis ver todos los pasos que os hemos detallado.

 

 

Juan Antonio Fonseca Serrano

Saltando sobre tortugas en los suburbios de Midgar, con una guadaña cerca del corazón, desde finales de los 80. Juego a lo que puedo, junto letras sobre lo que me apasiona y siempre tengo un ojo en las redes.
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