Cary42, la máquina recreativa que se convierte en maletín

El que más y el que menos seguro que ha echado unas cuantas horas quemando monedas y aporreando botones ante alguna recreativa. Estas máquinas que tanto se estilaban en la década de los 90, y que siguen gozando de cierta presencia en los tiempos que corren, son una pieza clave de la historia de los videojuegos. Muebles enormes con una pantalla, varios botones y un cúmulo de gente alrededor que, ahora, puedes llevarte contigo.

La idea de tener una máquina recreativa portátil es ya un hecho. Muchos han hecho ya sus experimentos, reduciendo el tamaño y el formato para tener una versión en miniatura de estos aparatos. Sin embargo, lo que nos trae Cary42 es algo bien distinto: un maletín que esconde en su interior una recreativa.

Su precio es de 2.599 dólares, pero su valor nostálgico va mucho más allá. Se trata de una máquina que cuenta en su interior con 100 juegos diferentes (aunque el catálogo se puede ampliar hasta los 10.000) y que tiene el acabado de una arcade de las de toda la vida; pero que además cuenta con la peculiaridad de encontrarse dentro de un elegante maletín de madera de nogal americano.

Pensada para los más nostálgicos y sibaritas de los videojuegos, permite echar partidas a dobles, de ahí el nombre Cary42 (carrier for two, que podría traducirse como transporte para dos); además de ofrecer pequeñas pinceladas de personalización con perlas y pegatinas inspiradas en personajes como Pac-Man.

Diseñada y elaborada por la casa suiza Love Hultén, esta exclusiva recreativa de llevar solo cuenta con 50 unidades disponibles que se distribuirán en diciembre de este año. Sus características y su contenido, para los más interesados, son las siguientes:

  • – Pantalla LCD de 12″ 4:3.
  • – Altavoces Estéreo de 10 W.
  • – Certificado de Coleccionista.
  • – Guía/Manual.
  • – Adaptador de 12 V.
  • – Memoria Nano Flash de 16 GB.
  • – Dimensiones: 44x26x14 cm.
  • – Peso: 3 Kg.

¿Qué te parece esta lujosa recreativa de llevar?

Juan Antonio Fonseca Serrano

Saltando sobre tortugas en los suburbios de Midgar, con una guadaña cerca del corazón, desde finales de los 80. Juego a lo que puedo, junto letras sobre lo que me apasiona y siempre tengo un ojo en las redes.
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