Cinco grandes directores de cine para cinco grandes videojuegos

Se anuncia una película basada en un videojuego y la primera reacción por nuestra parte siempre es la misma: "¿Por qué?, ¿Qué necesidad hay?". A continuación empiezan los temblores y los sudores fríos y a esto le sigue un: "bueno, habrá que darle una oportunidad, esta vez puede que les salga bien".

No tenemos claro en AlfaBetaJuega la de años que llevamos con esta sensación. Puede que naciera con ese clásico de culto, pero horrible, que fue la versión cyberpunk (sí, sí, como lo oís, cyberpunk), de Mario Bros en 1993. Para después instaurarse por siempre en otro filme de culto e igual de horrible un año más tarde como fue Street Fighter.

¿Cuáles fueron las causas de tales desmadres? En buena medida la falta de respeto por el material original que se ha mantenido en prácticamente todas las producciones basadas en videojuegos. 

Pero no es esto lo fundamental, pues una película puede y debe tomarse sus licencias como ha hecho siempre con la literatura y porque cada arte tiene su propio ritmo y forma.

El gran problema está en que hasta que ningún director de categoría, un director autor, se interese por una gran historia de videojuegos, seguiremos padeciendo películas mediocres o temidas por los espectadores. 

Pensadlo, ¿Quién es el director de Need For Speed y el posible director de Assassin´s Creed (Daniel Espinosa)? ¿Qué habían hecho antes de tomar las riendas de estas franquicias de sobrado éxito en el mundo de los videojuegos?

Por eso en AlfaBetaJuega hemos decidido ponernos a soñar con algunos directores que estarían sobradamente capacitados para dirigir algunos de nuestros videojuegos favoritos. Arrancamos nuestra reflexión y, cuando terminemos, os animamos a debatir y proponer más candidatos.

 

David Fincher: Heavy Rain

Los dos se llaman David, un Fincher y otro Cage. Uno es de los realizadores más importantes vivos del panorama actual; el otro, es uno de los creadores de videojuegos más cinematográficos.

Heavy Rain podría haber sido una película pero decidió ser un videojuego. ¿El motivo? Dar al espectador la capacidad de interactuar y decidir sobre el desarrollo de la historia siendo capaz de tomar decisiones muy pero que muy duras o de cambiar el curso del guión por no ser excesivamente habilidosos.

Evidentemente, cuando uno disfruta de Heavy Rain no puede dejar de acordarse clarísimamente tanto de Seven como de Zodiac, más de la primera que de la segunda.

¿No lo creéis? Esta bien: ambos giran en torno a un asesino en serie que utiliza un método tremendamente estrafalario para matar a sus víctimas (uno los siete pecados capitales, el otro, el Origami y la lluvia); en ambas nunca deja de llover salvo al final y el tono del relato y lo discutible de las decisiones de sus personajes son casi un calco.

Tal vez Heavy Rain no debiera ser nunca película pues en cine es una historia más común que en videojuegos. Pero si David Fincher, maestro en el género aunque siempre hace lo que le viene en gana, decidiera adaptar esta historia a pantalla grande, las adaptaciones de videojuegos darían un salto cualitativo sin duda alguna.

 

 

Michael Bay: Gears of War

Fastidia decirlo aunque seamos muy fans de esta saga: los guiones de Gears of War siempre han sido de una categoría más que discutible. Bien es cierto que con cada entrega el libreto era infinitamente mejor que el anterior coronando la hazaña en la tercera entrega y obviando Judgment (que era muy divertido pero su campaña no tenía ni pies ni cabeza argumentalmente hablando).

El guión no es lo fundamental, por tanto, pero la ambientación y el desarrollo de los personajes, tremendamente carismáticos, unidos a la acción desmedida hacen que Gears of War sea uno de los juegos más queridos de la comunidad.

Con esta premisa en mente, el primer director que se nos viene a la cabeza es el sin igual Michael Bay. Puede que estuviera en su salsa mejor con una adaptación como la de Metal Slug que también le permitiría meter transformers. Pero Gears of War le vendría como anillo al dedo. 

¿Por qué? Porque pocos como él saben rodar secuencias de acción sin hacer un exceso de trampas considerable y que nos dé un ataque epiléptico. Pocos como él saben colocar el chascarrillo en el momento oportuno y medir tan bien la carga emotiva, la de acción y el humor.

Si Michael Bay hiciera el filme sería un tremendo éxito. Otra cosa es que quisiéramos darle un halo más intelectual y una factura técnica distinta. Para ello nos sería más idóneo un Alfonso Cuarón. Y para entender porqué decimos esto, baste con mirar esta secuencia de Hijos de los Hombres.

Eso sí, si optamos por Michael Bay, estaríamos temerosos de que hiciera con la producción lo que ya se conoce como "hacer un Michael Bay" (podíes verlo aquí) y que muchos hacen cuando toca un examen o se avecina demasiado curro en la redacción de AlfaBetaJuega.

 

 

Cristopher Nolan: Bioshock Infinite

Cuando decimos que Kevin Levine ha conseguido con Bioshock crear una de las mejores sagas de la generación, no se dice de una manera ni aleatoria ni mucho menos gratuita

Si el juego funciona no es solo porque se desvió ligeramente del shooter tradicional añadiendo poderes a la fórmula del disparo; sino porque toda la jugabilidad y, en suma, todo el juego estaba perfectamente justificado tanto por guión como por ambientación (alcanzando el cénit con Bioshock Infinite, uno de los imprescindibles entre los imprescindibles).

Adaptar Bioshock a cine, y se ha intentado, no sería complejo pues a nivel narrativo se han visto cosas mucho más difíciles en cine; pero sí una sangría de dinero para poder generar toda la ciudad submarina de Rapture o la Columbia aérea.

Pero el videojuego es complejo en las ideas que plasma y para generar esas mismas ideas en pantalla haría falta alguien del calibre de Christopher Nolan. Es más, con el tema de los desgarros y las dimensiones paralelas parece que ya va a jugar en su próximo filme, Interestellar. Y ya demostró que los relatos desestructurados se le daban estupendamente bien en ese gran filme que es Memento.

Tal vez, el único punto en su contra está en que el poderío visual de Nolan es mucho más oscuro que el tono que lleva la saga Bioshock. Pero si Nolan llamara a Zack Snyder y lo encontrara en su momento más inspirado… puede que la cosa cambiase.

 

 

Isao Takahata: Catherine

Catherine sí que es uno de los ejemplos claros de que su historia funcionaría perfectamente bien en pantalla grande, quedando el videojuego en casi una excusa para poder desarrollarla (lo que no quita que escalar torres y machacar carneros no fuera divertido y de una tensión tal que se rompía el manguito con el que nuestra abuela se la toma).

Pero la verdadera fuerza del juego estaba en su narración, en la complejidad de su historia, en sus constantes giros de guión y, por su puesto, en su formidable diseño artístico y acabado gráfico.

El caso de Catherine es particular pues se mezcla el tono del anime con el de un videojuego. Y esta forma de crear vio su plasmación definitiva en el gran Ni No Kuni: La Ira de la Bruja Blanca, donde un gran estudio de videojuegos como Level 5 consiguió asociarse con uno de los estudios de animación más reputados del planeta, el Studio Ghibli.

Si Ghibli se animara a repetir la jugada y teniendo en cuenta que el tono de El Viaje de Chihiro le va que ni pintado (aunque debiera ser más cómico para Catherine claro), Isao Takahata podría ser un curioso candidato.

Takahata es, junto a Miyazaki, el cofundador de Ghibli y, a parte de ser el creador de clásicos como Heidi, Marco o Lupin III, creó una de esas películas que uno no debe perderse como es La Tumba de las Luciérnagas. El tono de Takahata es infinitamente más adulto que el de Miyazaki y ver una película de Catherine en pantalla grande sería genial. ¿No os parece?

 

 

Neil Blomkamp: Killzone

Uno de los directores de corte comercial que está llamado a contar historia relevantes de cine social enmascaradas de grandes blockbuster y con un sello visual inconfundible es Neil Blomkamp.

El sudafricano llegó a esto del cine de la mano de Peter Jackson. Él había dirigido un glorioso corto oficial de Halo llamado Landfall.

Esto le valió para que Jackson se fijara en él para realizar la adaptación a pantalla grande del Jefe Maestro pero, en 2009, nuestro gozo se vio en un pozo pues el proyecto fue definitivamente cancelado y, las esperanzas de ver una buena adaptación de un videojuego a cine se desvanecieron una vez más.

No todo fue malo: como había dinero moviéndose con la producción de Halo, este se destinó a otro cometido. Un filme que hoy es aclamado constantemente como es Distrito 9 y que ha servido a su director para ganar un estatus en Hollywood.

¿Por qué Killzone? Pues precisamente porque la saga de Sony y Guerrilla tiene un tono de distopía futurista muy cercano al que practica Blomkamp en pantalla y el acabado que este le da a sus películas sería perfecto.

Pero no solo: Blomkamp ya nos ha demostrado que se puede hablar del Apartheid y las desigualdades sociales con aliens y acción; o de los problemas de una seguridad social discutible o una salud pública inexistente con acabado de producción comercial como fue en Elysium.

Y Killzone hace exactamente lo mismo: detrás de su máscara de ciencia ficción no se dejan de ocultar conflictos raciales y sucesos históricos como la Segunda Guerra Mundial, el Muro de Berlín o la Franja de Gaza sin, por supuesto, hacer mención alguna a ello.

 

Nosotros ponemos fin al reportaje aquí pero os cedemos el testigo ahora para que reflexionéis con nosotros. ¿Qué pensáis? ¿Creéis que las adaptaciones de videojuego a cine cambiarían si las riendas las tomara un gran director? ¿Qué directores de cine y con qué videojuego os gustaría que se pusieran? Os escuchamos, como siempre, en los comentarios de AlfaBetaJuega.

Néstor García

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