Cómo mejora Dark Souls Remastered con respecto al original

El sufrimiento se avecina de nuevo a nuestras consolas. El videojuego que sirvió para acuñar aquello de «ser el Dark Souls de (inserte género aquí)» está de vuelta con una remasterización que llega a PlayStation 4 y Xbox One. Dark Souls Remastered se estrena el próximo 25 de mayo en las consolas de la actual generación, con la de Nintendo quedando algo más desplazada en cuanto a fecha de lanzamiento, y ya se están empezando a disipar las dudas sobre hasta qué punto mejora gráficamente.

La prueba gratuita realizada durante el viernes 11 y el sábado 12 de mayo, aquella que se podía jugar descargando el programa Dark Souls Remastered: Network Test a través de las plataformas digitales de las consolas de Microsoft y Sony, ha sido el centro de pruebas de numerosos jugadores y especialistas que han ido de cabeza no solo a lanzar espadazos y rodar como alma que lleva el diablo, sino también a comprobar si de verdad vale la pena este lavado de cara a la gran obra de From Software.

Las tablas oficiales hablaban de un salto en resolución, una mejora en la tasa de fotogramas y un aumento en el número de jugadores simultáneos en el online, incluso algunas pruebas preliminares demostraban que por fin se había puesto remedio a la tortura de Ciudad Infestada; pero no sabíamos hasta qué punto se había dado un salto en cuanto a calidad de imagen. Afortunadamente, ahora sí, y podemos ir descartando la idea de que esta remasterización es vaga. De hecho, el lavado de cara es bastante importante.

El sistema de iluminación se ha cambiado por completo, algo que además afecta también a la paleta de colores de todo el videojuego. Los responsables de esta renovación visual han decidido eliminar por completo cualquier rastro del efecto «Bloom» para no saturar la imagen con resplandores excesivos y para no recurrir a esa triquiñuela usada para camuflar sobre todo problemas de geometría a largas distancias.

Además de eso, hay numerosos avances en cuanto a partículas y efectos. Los hechizos se han renovado gráficamente e incluso observando las llamas de las antorchas se puede contemplar cómo se ha avanzado en lo referente a las citadas partículas, además de que estas ahora se tratan como fuentes de luz correctas. Es decir, las hogueras irradian luz, a diferencia de lo que ocurría en la versión original.

Por otra parte, los reflejos en superficies también han sufrido mejoras, otorgando un mayor realismo al mostrar también las luces cercanas y mejorar el acabado de sus texturas. No obstante, hay algunos materiales metálicos que parecen haber dado algún paso atrás con respecto al Dark Souls de 2011; puede que sea a consecuencia de que la mayoría de tests se han realizado en base a una versión preliminar y orientada a probar el online.

Además de haber conseguido una iluminación más natural y acorde a la atmósfera del juego, como también de haber refinado la nitidez de las texturas, se ha eliminado el efecto «Blur» que acompañaba a algunas animaciones (recurso empleado cuando la tasa de fotogramas no es estable) y se ha aumentado ligeramente la distancia de dibujo. Ahora, los objetos en la lejanía se observan con mayor nivel de detalle e incluso se pueden detectar mejor elementos como las hogueras o todo aquello que desprenda luz.

En definitiva, hay muchas mejoras aplicadas que parten sobre todo del cambio en el sistema de iluminación, aunque se hayan dejado por el camino algunos efectos interesantes que eran fruto, sobre todo, del uso del «Bloom». Sí, Dark Souls Remastered cambia bastante con respecto al original en términos gráficos; aunque por supuesto donde más se nota es en esa Ciudad Infestada que funciona a 60 fotogramas por segundo.

 

Juan Antonio Fonseca Serrano

Saltando sobre tortugas en los suburbios de Midgar, con una guadaña cerca del corazón, desde finales de los 80. Juego a lo que puedo, junto letras sobre lo que me apasiona y siempre tengo un ojo en las redes.
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