Compra 50 entradas para The Interview y pide que le devuelvan el dinero

The Interview es ahora mismo la película de moda, no tanto por su calidad, que parece que tampoco termina de entusiasmar a quienes ya la han visto, sino por todo lo que trae detrás. Nos referimos, obviamente, al incidente con Corea del Norte y su retirada de los cines por miedo a represalias cibernéticas, ya manifestadas en el hackeo a los servidores de correo de Sony Pictures. Pero en toda crisis hay una oportunidad, y Jason Best vio la suya cuando compró 50 entradas por valor de 650 dólares para el cine Esquire en Clifton, Ohio, única sala de los alrededores en la que se proyectaría la película de manera independiente.

La iniciativa de estas salas independientes de proyectar la cinta por su cuenta y riesgo le presentó a Best la oportunidad de lucrarse revendiendo las entradas a sabiendas de que quien quisiera ver The Interview en la zona tendría que acudir a él. Esto era, claro está, hasta que Sony Pictures decidió ir por la calle de en medio y estrenar la película no solo en salas sino también en Internet, destrozando de este modo de un plumazo el plan de negocio de Best. Con un palmo de narices, nuestro emprendedor volvió con sus 50 entradas al cine Esquire a pedir que le devolvieran el dinero. Pero en su lugar se encontró con la negativa.

Best escribió un correo electrónico a la cadena WCPO de Cincinatti contando su historia: “Vi todo el hype que había con The Interview el día 23 y pensé ‘eh, hay gente vendiendo entradas en otras ciudades y parece una oportunidad así que por qué no probar a ver qué tal’”, declara Best. Su plan no contaba ni con que la película estaría disponible por otros medios, ni con que la política de devoluciones del cine tiene una letra pequeña según la cual no se aplica en eventos especiales: “Creía que recuperaría mi dinero porque la web del cine dejaba muy claro que las entradas eran reembolsables. Nadie me dijo que el pase de la película era un evento especial. Sobre todo cuando ya se podía estrenar en cines y cualquiera con un móvil podía verla a mitad de precio”. No sabemos si Best ya ha visto la película que le ha costado 650 dólares en entradas o si bastante disgusto tiene ya, pero así es el riesgo en el mundo de los negocios.

¿Qué pensáis vosotros?

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