Cosas que los videojuegos pueden hacer y el cine no

Cosas que los videojuegos pueden hacer y el cine no

Los videojuegos han sido desprestigiados por muchos sectores de la sociedad a lo largo de su existencia, pero lo cierto es que existen múltiples motivos para pensar que el ocio electrónico es la disciplina artística definitiva para contar historias. Y es que, al contrario de lo que pueda parecer, los videojuegos tienen tantas características únicas y definitorias que tienen la capacidad de hacer cosas que el cine, por ejemplo, no puede.

Es por ello que hoy te acercamos un pequeño listado con algunas de las grandes ventajas de los videojuegos sobre el mundo del cine y que han convertido al ocio electrónico en una referencia a la hora de narrar historias, por encima de otras disciplinas culturales con un recorrido histórico mucho mayor. Sin más dilación te dejamos con nuestras propuestas y te invitamos a que nos dejes las tuyas propias en los comentarios.

Selección de diálogos

Una de las grandes virtudes de algunos de los mejores videojuegos de todos los tiempos ha sido la posibilidad de determinar el carácter del protagonista a través de los diálogos que elegimos para relacionarnos con otros personajes. En el cine no queda más remedio que observar distantes a conversaciones que nos son ajenas y en las que no podemos influir de ningún modo. Si te gusta bien, si no, también.

Múltiples finales

En esa misma línea, muchas de las decisiones que tomamos nos llevan a poder seleccionar el final que deseemos. Una película tiene un principio y un fin, pero muchos videojuegos te dan la opción de terminar la aventura en diversas ocasiones y que el resultado siempre sea diferente. No solo es una forma de ampliar su vida útil, sino que tenemos la sensación de que siempre estamos descubriendo algo nuevo.

Gran duración

Decir actualmente que un videojuego dura cincuenta horas es algo que no sorprende absolutamente a nadie. Al contrario, es de lo más habitual. En el cine es extraño que nos vayamos por encima de las tres horas, pero en los videojuegos podemos disfrutar durante centenares de horas de una misma obra sin que los títulos de crédito aparezcan en nuestra cara repentinamente anunciándonos un final que no queríamos que llegara.

Empaparnos del lore

Mientras disfrutamos de una película tan solo podemos fijarnos en lo que se nos muestra, mientras que si te interesa la historia del videojuego en el que estás inmerso es probable que puedas profundizar en ella más allá de la trama principal. Las misiones secundarias, conversaciones con NPCs, diarios, archivos de audio. Todo contribuye al lore del juego y nos permite empaparnos del universo creado por los desarrolladores.

Definir a nuestro protagonista

Del mismo modo que podemos (en algunas ocasiones) elegir nuestro destino y nuestro propio final, en muchos videojuegos también se nos da libertad a la hora de quién protagonizará la aventura. Algunos juegos dejan cambiar el aspecto del personaje principal, mientras que otros incluso nos permiten elegir entre género masculino o femenino. Esta libertad de elección nos hace todavía más partícipes de lo que ocurrirá después.

Libertad de enfoque

El cine es cerrado en el sentido de que el montaje que vemos finalmente en la pantalla ha sido cuidadosamente elegido por un equipo de profesionales. En los videojuegos nosotros somos los “montadores”. Y es que en la mayoría de títulos en tres dimensiones la cámara es libre, de modo que nosotros decidimos adónde vamos o qué miramos. Nos podemos perder cosas, sí, pero siempre será nuestra elección.

Interactuar con el escenario

Lo más cerca que ha estado el cine de dejarnos interactuar con el escenario son las películas que podemos ver en 3D. Los videojuegos permiten que nuestro personaje interactúe con todo lo que tiene ante sí, una sensación que ha sido todavía más potenciada gracias a la increíble realidad virtual, que nos da la sensación de ser nosotros mismos los que estamos moviéndonos por ese mundo de ficción virtual.

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