Cosas que no nos podemos resistir a hacer en los videojuegos

Cosas que no nos podemos resistir a hacer en los videojuegos

A medida que han pasado los años los videojuegos nos han ido dando cada vez más libertad. Aunque algunos lo llevan haciendo desde hace décadas y otros apuestan por ofrecernos experiencias más guiadas, lo cierto es que cuando nos topamos con un título que nos deja actuar como queramos nos sentimos libres y poderosos. De hecho nos sentimos tan sumamente poderosos que en ocasiones acabamos abusando de ese poder.

De eso es precisamente de lo que queremos hablarte hoy en nuestro nuevo artículo. Y es que en la lista que encontrarás a continuación hemos realizado una selección de cosas que todos hemos hecho y que no nos podemos resistir a hacer cuando un videojuegos nos ofrece libertad para hacerlo. Son maldades, pillerías y toda clase de jugarretas que nadie consigue evitar. Sin más dilación te dejamos con algunas de nuestras propuestas.

Ser unos energúmenos en las casas de los NPC

Cuántas veces, en un juego de rol, hemos entrado en la casa de un NPC (personaje no jugable) y hemos acabado destrozándosela de arriba abajo. Ya no las podemos ni contar. Nos referimos a entrar en una casa y robar todo lo de valor que haya dentro o, por ejemplo, entrar en el palacio del jarl Balgruuf en Carrera Blanca (Skyrim) y echarle un buen Fur-Ro-Dah sobre la mesa principal del comedor. Qué bien sienta.

“Comprobar” el fuego amigo

No nos digas que no. Todos, alguna vez, hemos hecho la broma de disparar a un amigo aliado para tocarle las narices mientras jugamos en multijugador. Lo bueno es que siempre había una excusa para la primera vez: “lo siento, no sabía que el fuego amigo estaba activado”. Claro que lo sabíamos, pero nuestra maldad ya estaba hecha y habíamos salido impunes. Eso sí, una segunda vez ya no tendría excusa alguna.

Guardar armas compulsivamente

En muchos videojuegos se nos permite conseguir armas especiales que pensamos que en algún momento nos pueden ser útiles. Destiny, The Division o el propio Skyrim son buenos ejemplos de ello. Así las cosas, guardamos esas armas en baúles esperando a que llegue su momento. Sabemos que ese momento jamás llegará, pero nuestro afán por acumular posesiones es tal que nos encanta guardar ítems compulsivamente.

¿Hay daño por caída?

No importa a qué tipo de juego estés jugando, si un shooter, una aventura de acción o un RPG. Una de las primeras cosas que todos queremos comprobar es si hay daño por caída y a partir de qué altura nuestro personaje sufre daños. Sí, más de una vez hemos mordido el polvo de forma estúpida por nuestra curiosidad, pero hemos aprendido la lección para los próximos centenares de veces que lo haremos durante el juego.

Limpiar todo el mapa

Últimamente los videojuegos de mundo abierto están ridículamente llenos de coleccionables y tareas secundarias que nos van saliendo al paso mientras vamos hacia una misión. Podríamos pasar de todo ello, pero nuestra conciencia no nos lo permite. Nos hemos gastado un dinero en el juego y tenemos que hacer lo posible por exprimirlo al máximo, de modo que nos vemos “obligados” a limpiar todas las marcas del mapa.

Destruir el escenario

¿Me has dicho que este videojuego tiene escenarios destructibles? No nos hace falta saber nada más para que empiecen nuestras fechorías. Al saber que un juego tiene escenarios destructibles haremos todo lo posible para comprobarlo de cabo a rabo. Lanzar granadas contra los edificios, empujar a todos los NPCs que nos crucemos o derribar a los enemigos que se encuentren encima de estructuras serán algunas de las cosas que hagamos.

Apilar cadáveres

A primera vista no hay nada de atractivo en hacer esto, pero muchos videojuegos nos impulsan a hacerlo, pues son títulos de sigilo en los que ser descubiertos penaliza mucho. Pongamos un ejemplo: cada vez que dejamos a alguien inconsciente en Dishonored debemos agruparlo junto al resto de cuerpos para que los guardias que siguen patrullando no descubran que hemos estado ahí. Una táctica infalible.

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