Crítica Babadook: ¡Ya la hemos visto!

La actriz convertida en debutante directora, Jennifer Kent, convierte en película su aclamado cortometraje titulado Monster, rodado hace diez años. Esta sobrecogedora cinta de terror australiana se sitúa como una de las mejores experiencias del género, no sólo de los últimos años, sino de todos los tiempos, equiparándose a películas tan impactantes en su momento como fueron El exorcista y El sexto sentido. El reparto está encabezado por Essie Davis (de la serie australiana The Slap) y el jovencísimo debutante Noah Wiseman.

La historia de Babadook se centra en Amelia (Essie Davis), una madre viuda que aún no se ha recuperado de la muerte de su marido mientras la llevaba al hospital para dar a luz. Sin embargo, no puede permitirse derrumbarse, puesto que debe enderezar su vida y educar a su indomable hijo Samuel (Noah Wiseman), que vive aterrorizado por un monstruo que asegura que quiere matarlos. Cuando Amelia lee a su hijo el inquietante libro infantil llamado The Babadook, las alucinaciones de Samuel se hacen incontrolables y su conducta alcanza cotas altas de violencia. Pero Amelia, también empieza a sentir a su alrededor una presencia siniestra que la convence de que los temores de su hijo son, en realidad, muy reales y peligrosos.

Babadook alberga muchos factores que la convierten en una pieza diferente dentro del género de terror, algo que lejos de perjudicarla provoca que se convierta en una cinta imprescindible del género de terror y el thriller psicológico. Así pues, el trabajo realizado por Jennifer Kent en el guión y dirección de la película resultan inquietantes, escalofriantes y muy realistas. Todo lo que vemos en pantalla destila grandes dosis de realismo y verosimilitud, con una exposición simple pero efectiva que evidencia los temores más simples y primarios del ser humano. Babadook da miedo, pero también provoca un escalofrío continuo al espectador gracias a su excelente puesta en escena.

Todo esto no serviría de nada si los dos protagonistas, Essie Davis y Noah Wiseman, no realizasen un trabajo impecable y extraordinario, puesto que cada uno borda su personaje y rol en la historia. De esta forma, el papel de Essie Davis como madre protectora pero exhausta por su hijo hiperactivo alcanza cotas de locura cuando debe enfrentarse al Babadook, una criatura terrorífica que vive en las sombras y que se alimenta de los temores de sus víctimas, pero que se hace más fuerte cuanto más se niega su presencia. En cuanto a Noah Wiseman, el pequeño actor borda su función, sabiendo ser tierno o insoportable dependiendo de la situación, pero también sabiendo expresar a la perfección todo lo que la película podía pedir de un intérprete tan joven e impredecible. Si es cierto que el crío no es así en la vida real y todas sus acciones son fruto del papel, nos encontramos ante un actor con muchísimo recorrido por delante.

A parte de la puesta en escena, guión, dirección y actuaciones, Babadook funciona porque ofrece una historia diferente, intensa y alejada de los tópicos instaurados en el género de terror. Aquí no hace falta sangre ni casquería, ni víctimas gratuitas ni tampoco violencia explícita, tan sólo hace falta que el espectador pueda introducirse plenamente en la historia, y una vez Kent ha conseguido su principal objetivo, entonces ya es una víctima más del Babadook, no sólo un simple espectador.

En resumen, Babadook es una experiencia terrorífica plenamente satisfactoria, una thriller psicológico que consigue ponerle los pelos de punta al espectador y que sorprende gracias a su inquietante propuesta. Este "El exorcista" actual es un producto impactante, más valorable teniendo en cuenta que se trata de una opera prima. Una cinta inteligente, sobrecogedora y muy efectiva. En definitiva, Babadook entra por la puerta grande entre las películas imprescindibles del género de terror.

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