Crítica de Birdman: ¡Ya la hemos visto!

Comienza el año con uno de los estrenos más potentes de 2014, así como un claro y sólido candidato a recoger múltiples premios en las diferentes galas de premios. Así pues, a sus 7 nominaciones (incluyendo Mejor película cómica o musical) en los Globos de Oro, hay que sumarle las que previsiblemente acumulará cuando se anuncien las nominaciones definitivas a los premios Oscar, donde su director Alejandro González Iñárritu (Babel) y su protagonista Michael Keaton (Robocop) son sólo la punta de iceberg de una cinta magistral a todos los niveles.

En Birdman (o la inesperada virtud de la ignorancia) nos encontraremos con un actor que en los años 90 fue la mayor estrella de cine y que encarnó al mayor superhéroe de todos los tiempos, Birdman. Pero los años han pasado, su fama y dinero se han evaporado y nadie se acuerda de Riggan Thomson (Keaton) más allá de haber sido Birdman tres veces en el cine.

Así pues, Riggan Thomson invertirá todo lo que le queda en una obra de teatro dirigida, escrita y protagonizada por él que se estrenará en Broadway, pero todo lo que tiene que salir mal lo hará, y Riggan tendrá que luchar para demostrar que es un buen actor y no sólo un famoso olvidado, así como mejorar como padre y descubrir dónde falló su matrimonio con el amor de su vida.

Alejandro González Iñárritu nos regala su película más completa y comercial, magistral en cualquier aspecto y que funciona a la perfección gracias a un excelente trabajo de todos los implicados. Junto a la maestría mostrada por Iñárritu con una puesta en escena espectacular y un plano continuo que impedirá que puedas desconectar de lo que está ocurriendo en pantalla, se suma un reparto en estado de gracia, empezando por un Michael Keaton que en un paralelismo irónico con su personaje vuelve a resurgir de sus cenizas. Keaton fue el Batman de Tim Burton en los años 90 y tras unos años oscuros ha vueltos para demostrar que es un intérprete excepcional que nos regala una actuación soberbia, de aquéllas que te calan y son difíciles de olvidar.

Pero no sólo carburan a la perfección director y protagonista, sino que el resto del reparto también se deja la piel para no desentonar en el engranaje. Así, descubrimos a un Zack Galifianakis que no sólo ha adelgazado desde que le descubrimos en Resacón en Las Vegas, sino que se aleja de su papel de gordo idiota para dejarnos una interpretación sólida. Pero también recalcar que Edward Norton vuelve a demostrar su gran potencial, intermitente desde que deslumbrase al mundo con American History X. Finalmente, Emma Stone nos ofrece su interpretación más desgarradora y taimada, más propicia a lucirse que en sus trabajos más comerciales, como en el caso de The Amazing Spider-Man: El poder de Electro.



Por supuesto, a esto se une un guión limpio y potente, que ofrece un buen ritmo durante todo su metraje y en el que no faltan múltiples puyas a Hollywood, los críticos de cine, los actores, los famosos, los fans, las redes sociales… Todo se ve salpicado por esta bestia, esta joya que ofrece múltiples lecturas y capas, y que desearás volver a ver según comiencen los títulos de créditos finales.

Por todo ello, Birdman (o la inesperada virtud de la ignorancia) es posiblemente el mejor trabajo de Alejandro González Iñárritu, así como una vuelta por la puerta grande de la mano de Michael Keaton tan arrebatadora que sólo se puede comparar con el resurgir de John Travolta de la mano de Quentin Tarantino en Pulp Fiction (aunque esperemos que Keaton elija mejor sus próximos papeles).

En definitiva, todo lo que podía funcionar bien en Birdman lo hace a la perfección, dando como resultado una comedia negra divertidísima y muy entretenida que aunará a críticos y espectadores de una forma que pocos trabajos han conseguido últimamente.

Publicaciones relacionadas

Cerrar