Crítica de The Imitation Game (Descifrando Enigma): ¡Ya la hemos visto!

Comienza el año y los Weinstein nos ofrecen su apuesta anual para los premios Oscar, una propuesta medida al milímetro para que funcione en los festivales y que guste al público, puesto que tiene todos los tópicos y características necesarias para ser una película que recibá multitud de nominaciones, pero que deja la sensación de vacío después de haberla visto si no fuera por un actor de tal potencial y carisma como es Benedict Cumberbatch. Porque lo de este actor no es de este mundo.

The Imitation Game (Descifrando Enigma) es el nuevo film del director noruego Morten Tyldum (responsable de la notable Headhunters, que contaba con Nikolaj Coster-Waldau en su reparto), que significa no sólo su debut en Hollywood, sino también el primer guión realizado por Graham Moore, el cual está basado en el libro de Andrew Hodges sobre la vida de Alan Turing, el matemático británico que fue contratado por el gobierno británico en plena II Guerra Mundial para que descifrase Enigma, la máquina alemana con la que los nazis enviaban mensajes cifrados a diario. De esta forma, el padre de los futuros ordenadores inventaría una máquina para intentar descodificar Enigma en un curioso juego de imitación.

Tal y como ya hemos adelantado, The Imitation Game (Descifrando Enigma) es una película diseñada para funcionar, para emocionar al público a través de la traumática vida de Turing, una persona poco sociable debido a que sufría el Síndrome de Asperger, pero que ayudó a salvar millones de vidas, aunque su gran labor para la Humanidad fuera un secreto durante 50 años y sólo a título póstumo fuera reconocida su intervención para que los Aliados pudieran ganar la II Guerra Mundial. Y es precisamente Turing, a través de la representación de Benedict Cumberbatch, lo mejor de una película descompensada e irregular que sólo se atreve a demostrar al final sus verdaderas intenciones como denuncia social al maltrato a los homosexuales durante cientos de años, y más concretamente la persecución que sufrió el protagonista en la década de los 50 en su Gran Bretaña natal.

A pesar de sus defectos y junto al gran privilegio de contar con una de las mejores actuaciones realizadas por Cumberbatch en su breve pero lanzada carrera, la cinta de Tyldum se muestra como un producto entretenido, eficaz pero artificial, donde los tiempos y el ritmo de la trama están medidos al milímetro, sin tiempo para la duda, sin momentos en los que el espectador pueda sorprenderse, debido a que lo que nos cuentan no deja lugar a que el espectador pueda echar a volar su imaginación, ya que sabe perfectamente lo que va a ocurrir porque la trama lo revela a gritos. Aún así, la cinta sigue siendo un producto muy entretenido y didáctico, donde se nos revelan datos fundamentales para la victoria de los Aliados contra los nazis que llevaban 50 años ocultos.

Pero también se trata de una ocasión única para descubrir más de la figura de Alan Turing, sensacionalmente interpretado por el actor visto en Sherlock y Star Trek: En la Oscuridad, ya que fue la creación de la conocida como la máquina de Turing lo catapultó a ser considerado hoy en día como uno de los padres de la ciencia de la computación y el precursor de la informática moderna. Todo un logro para una época en la que el científico londinense tuvo que luchar para que sus congéneres creyesen su teoría de las máquinas inteligentes, es decir, la existencia de inteligencia artificial.

Sin embargo, más allá de la soberbia actuación de Cumberbatch, la cinta se presenta como un thriller solvente sobre espionaje en época de guerra, con una gran ambientación y un enorme entusiasmo por representar paso a paso cómo Turing intentaba descifrar Enigma. Pero más allá de eso, puede que la cinta sea recordada como la película en la que podemos contemplar a la Keira Knightley (Piratas del caribe) más insustancial, vacía de todo carisma. Así como también a un Mark Strong (Linterna Verde) que, aunque correcto, sigue notando que todo su potencial lo extrae ante personajes más perversos y maquiavélicos, pero que aún así nos regala varias secuencias de gran nivel con el protagonista.

En resumen, The Imitation Game (Descifrando Enigma) es una propuesta entretenida y muy didáctica para conocer más de la figura del matemático Alan Turing y el origen de la computación, pero que sólo sobresale la espectacular interpretación del todoterreno Benedict Cumberbatch (al que veremos en 2016 como Doctor Extraño) en un producto solvente pero rápidamente olvidable cuando finalice su carrera en los diversos festivales y galas como los Globos de Oro y los Oscar.

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