Crítica Fast & Furious 7: ¡Ya la hemos visto!

Este jueves 2 de abril (se adelanta un día por la Semana Santa) se estrena en las carteleras españolas la película Fast & Furious 7, posiblemente la última entrega con el reparto principal de la saga de Universal Pictures. Al menos, lo es para el malogrado Paul Walker, y supuestamente para Vin Diesel, que aseguró que no quería continuar sin su amigo.

La historia de la cinta nos cuenta cómo Deckard Shaw (Jason Stathan), el hermano mayor (y más malo) de Owen Shaw (Luke Evans), busca venganza contra el grupo de Brian (Paul Walker) y Dom (Vin Diesel) por los acontecimientos ocurridos en Fast & Furious 6. Por tanto, deberán unirse de nuevo a Hobbs (Dwayne Johnson) para detener a este peligroso asesino, ex-miembro de las Fuerzas Especiales de Gran Bretaña.

Ya sólo con el espectacular arranque de la cinta, dirigida por James Wan (Saw), en la que nos presentan al despiadado e implacable personaje de Jason Stathan de un forma tan brutal que ya deja claro cuál es el sentido definitivo de la película en particular y de la saga en general, desde que todo el reparto principal accedió a volver a la saga para la cuarta entrega. Así pues, ese nuevo sentido de la franquicia es lo que ha hecho que las entregas de Fast & Furious no sólo sean más taquilleras, sino mejores que las primeras entregas. Y es el de desprenderse totalmente de la realidad.

Tras dos primeras entregas en las que primaban las carreras ilegales y el tunning, la saga decidió enfocar el concepto de expertos pilotos en menesteres más espectaculares para el espectador medio que las carreras de óxido nitroso. Y ahí fue donde la saga despuntó definitivamente. De esta forma, tras una solvente cuarta entrega, Fast & Furious 5 destacó como la mejor película de la franquicia, puesto que supo sacarle jugo a sus puntos fuertes, a la vez que se desprendía de la realidad en favor del espectáculo, la acción extrema y la comedia.

Este cambio se acentuó en Fast & Furious 6 y se desborda en este última entrega, en la que también brilla un sentido del postureo y de la autoparodia que ayuda a digerir las altas dosis de espectacularidad gratuita y abiertamente cuestionable en un mundo realista alejado de la gran pantalla. Por todo ello, Fast & Furious 7 se posiciona como una de las mejores entregas de A todo gas, sólo un poco por detrás de Fast & Furious 5. Por ello, es una lástima que la franquicia deba despedirse cuando se encontraba en una forma envidiable.

Respecto a esto último, el tramo final de la cinta es un perpetuo homenaje a Paul Walker, en especial esa última escena que pretende ligar el futuro de la saga y que de forma honrosa, pero un poco tirante, establece un final digno para el personaje del carismático actor fallecido hace más de un año.

Respecto al resto, pocas películas de este año serán más espectaculares y adrenalínicas que este cinta rodada con buen pulso y gran solvencia en las escenas de acción de James Wan, sólo superada seguramente por Los Vengadores: La era de Ultrón y Star Wars: El Despertar de la Fuerza. Por tanto, Fast & Furious 7 nos ofrece una historia rebosante de acción y venganza, en la que priman más los furiosos que los rápidos, porque ya hace tiempo que la saga dejó de apostar por la velocidad en favor de la acción, lo cual le ha sentado de lujo.

En resumen, Fast & Furious 7 no merecerá el premio Oscar a Mejor Película (como reinvindicaba Vin Diesel), pero es una cinta de acción espectacular y sumamente entretenida. Sólo Fast & Furious 5 la supera, pero su sentido del espectáculo, el postureo y la autoparodia son irrepetibles y, posiblemente, inmejorables.

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